Dólar soja: entre el valor real y las metas del Fondo Monetario
El complejo sojero es el principal generador de divisas en el país, con más del 40% de las exportaciones agroindustriales.
El dólar soja ingresa en su segunda semana de existencia, con el desafío de superar la barrera de los U$S 2.000 millones de ingresos de liquidaciones. Teniendo en cuenta que hasta el viernes pasado se superaron los U$S 1.200 millones, la meta parece más que alcanzable.
Luego será el momento de mensurar el ritmo de la segunda quincena del mes, para verificar si se consiguen los US$ 5.000 millones totales, comprometidos por Sergio Massa, para justificar el valor del dólar diferenciado para los productores sojeros. Se afirma que será una meta lograble. Pero que quizá requiera una extensión de los tiempos más allá del límite de septiembre. Se verá.
Mientras tanto, aparecen ya los análisis sobre el fenómeno de liquidación y el por qué del éxito de la medida. Una de las conclusiones más certeras parece ser la del ex viceministro de Economía, Emmanuel Alvarez Agis, que en el último trabajo de su consultora PxQ afirma que en realidad, los 200 pesos finales equivalen a un valor aproximado de 140 pesos reales; si se descuentan los impuestos aplicados por retenciones y otros tributos. Un nivel que además equipara a los 148 pesos del cierre del viernes de la cotización del dólar oficial con el precio final que reciben los exportadores de la oleaginosa.
Las principales conclusiones del informe de Álvarez Agis son las siguientes:
- Los exportadores están comprometidos a liquidar unos US$ 5.000 millones durante septiembre ¡al dólar oficial! Es que $ 200 neto de retenciones por dólar, significan $ 140 por unidad. En términos del ingreso del exportador, el dólar-soja equivale a una eliminación (temporal) de las retenciones que se le aplican a ese cultivo ¿Qué se puede deducir del compromiso asumido por el exportador entonces? Existen dos alternativas:
1) La mejora de un 30% del tipo de cambio para el exportador es suficiente para generar un aumento permanente de la venta de dólares al BCRA;
2) El exportador aprovecha la suba temporal del tipo de cambio (o baja temporal de retenciones), para anticipar parte de la venta de dólares, que de todas maneras iba a hacer durante lo que resta del año.
- Es evidente que el Gobierno desea que la situación sea la primera alternativa, mientras que lo más probable es que la descripción adecuada sea la segunda. Se podría pensar que entonces la medida es “pan para hoy y hambre para mañana” y eso sería estrictamente justo. Sin embargo, no debe perderse de vista que con sólo US$ 2.620 millones de reservas netas en el BCRA (si se suman los depósitos asegurados de SEDESA en el cálculo), la situación antes del dólar-soja era de “hambre para hoy y hambre para mañana”.
- ¿Por qué el Gobierno decide hacer algo tan exótico como un dólar-soja mientras que, en lo que respecta a la situación del exportador, el mismo efecto podría haberse conseguido con una eliminación temporaria de las retenciones? Existen razones político-jurídicas y, por otro lado, económicas para entender el por qué del dólar-soja en lugar de una eliminación temporaria de las retenciones.
Desde el punto de vista político-jurídico, modificar, en el sentido contrario al deseado por el Gobierno, una herramienta que ya ha sido objetada desde el punto de vista judicial en el marco de la no aprobación de la ley de Presupuesto 2022, podría implicar el riesgo de perder definitivamente la herramienta de la retención (por ejemplo, porque se declare ilegal y/o un amparo suspenda su aplicación).
El dólar-soja es una herramienta que contribuye a cumplir con las tres metas comprometidas con el FMI, en términos de las metas de reservas internacionales, fiscal y de financiamiento.
- La razón económica es evidente, el dólar-soja es una herramienta que contribuye a cumplir con las tres metas comprometidas con el FMI:
1) Meta de Reservas Internacionales. Al tratarse de venta de dólares provenientes de la exportación de granos (y no de pre-financiación de exportaciones), el BCRA está comprando reservas netas (y no reservas brutas);
2) Meta Fiscal. Dado el tipo de cambio más alto y un mayor volumen de exportación del esperado, el fisco incrementa su recaudación por retenciones, mejorando el resultado fiscal primario en un estimado de 0,3% del PIB;
3) Meta de Financiamiento Monetario del Déficit. En el caso de que exportador aproveche la suba temporal del tipo de cambio para anticipar liquidaciones, el mayor ingreso por retenciones reduce las necesidades de financiación del déficit primario, sacándole presión no solo al BCRA, sino también al mercado de capitales local.
- Sin embargo, estas ventajas parecen venir de la mano de una desventaja algo confusa: el BCRA incurriría en una “pérdida”, puesto que compra reservas a $ 200 por dólar, pero en su balance ese activo se valúa a $ 140 (tipo de cambio oficial). Esto genera una diferencia patrimonial para el BCRA que será cubierta vía la emisión de letras del Tesoro Nacional. Es decir, el fisco estaría emitiendo un pasivo para neutralizar la “pérdida” patrimonial del BCRA. 
El lector podría estar preguntándose el por qué del entrecomillado de la palabra “pérdida”. Básicamente, porque aplicar los criterios de la contabilidad del sector privado a la autoridad monetaria, carece de sentido. Recordemos que un banco central es un organismo cuyo principal pasivo es un billete fiduciario que implica un derecho a… recibir un billete fiduciario de la misma denominación.
*El “dólar soja” debutó con US$ 1.408 millones liquidados en los primeros tres días de operaciones. Es decir, se cumplió con el acuerdo de US$ 1.000 millones en las primeras 72 horas de vigencia del nuevo instrumento. Para septiembre 2022 se esperan, de acuerdo a las palabras del ministro de economía Sergio Massa, US$ 5.000 millones.
Pero los consultores, como el diablo, estamos en los detalles. Analizando las liquidaciones del complejo CIARA-CEC desde 2003 y hasta 2021, septiembre suele ser un mes en el que el complejo vende dólares al Banco Central por un promedio de US$ 1.530 millones.
Sin embargo, 2022 es un año excepcional en materia de precios, en el que la liquidación mensual de los exportadores de cereales entre enero-agosto 2022 estuvo US$ 1.423 millones por encima del promedio 2003-2021. Simplificando, se podría decir que la liquidación de base esperada para septiembre de 2022 era entonces de unos US$ 2.953 millones.
En ese monto se podría pensar que el 50% proviene de la soja. Por tanto, si los exportadores de soja liquidan US$ 5.000 millones durante el mes, el dólar soja implicaría un ingreso adicional de US$ 3.500 millones. Suponiendo que en septiembre efectivamente se produce este ingreso adicional, en un escenario optimista, entre septiembre y diciembre de 2022 ingresarían US$ 14.500 millones del sector oleaginoso-cerealero y en el pesimista US$ 11.500 millones.


