¿Tiene bitcoin el potencial de crecimiento que tuvo en sus inicios?
Por Juan Ignacio Koch*
Hace algunos años, la palabra “bitcoin” solo era conocida entre un pequeño nicho de informáticos y aficionados a las nuevas tecnologías. Hoy, la principal criptomoneda del mundo es famosa en todos los ámbitos, sin importar cuán alejados estén de las finanzas o la computación.
Este cambio radical, que se explica por su adopción generalizada, se vincula en gran parte a su capacidad de “generar millonarios” en relativamente poco tiempo si la comparamos con otros mercados tradicionales. Pero muchos inversores y ahorristas se preguntan si podrá suceder lo mismo en el futuro.
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Un arranque sorprendente
Bitcoin fue creado en 2008 por Satoshi Nakamoto, una persona o grupo de personas cuyas identidades aún se desconocen, y con él el concepto de blockchain, la tecnología por la cual es posible tener una moneda digital segura, privada y transparente.
Desde mediados de 2010, cuando se comienzan a registrar sus primeras operaciones de compraventa, hasta la actualidad, su cotización aumentó más de un 29.202.000%, es decir que el bitcoin pasó de costar USD 0,05 a más de USD 19.800, incluso llegando a un máximo histórico de USD 69.000 en noviembre de 2021.
Para tener una idea de lo que significa esta variación, solo debemos ver cómo se comportaron los principales índices bursátiles del mundo: el S&P 500, el índice accionario más importante de la bolsa de Estados Unidos, se revalorizó un 247%; el Nasdaq 100, centrado en empresas tecnológicas, avanzó un 530%; mientras que el Dow Jones, el índice más antiguo y estable, solo un 196%.
La diversificación de los índices hace que los rendimientos se promedien, pero si tomamos los casos de las empresas de primera línea que más han crecido en el mismo periodo de tiempo, vamos a ver diferencias sorprendentes. Por ejemplo, las acciones de Tesla subieron un 17.400% y las de Apple se expandieron un 1.756%, aproximadamente.
Hasta el momento, estamos hablando de inversiones de riesgo dentro del mercado de renta variable, pero, si vamos a activos más estables, los números parecieran casi no tener sentido. Para poner solo dos ejemplos, el precio del oro desde el 2008 aumentó un 100% y el del petróleo desde 2009, donde toco su mínimo luego de la crisis inmobiliaria del 2008, subió casi un 180% al día de la fecha.
Si tomamos la foto de largo plazo, no hubo competidor para bitcoin y este crecimiento hizo que la adopción de la criptomoneda sea masiva, disparando su capitalización de mercado. Hoy en día, su tamaño es de USD 377.500 millones, una cifra superior a la de ExxonMobil, Procter & Gamble, Walmart y JP Morgan, entre otros gigantes corporativos.
Pero lo más sorprendente es que, en noviembre de 2021, cuando alcanzó su máximo histórico, su valor bursátil era de alrededor de USD 1,3 billones, más que el tamaño actual de Amazon y cerca del de Google.
Quien en sus inicios pudo visualizar su potencial de crecimiento y decidió invertir, aunque sea una porción mínima de su capital, pudo haberse convertido en un nuevo millonario luego de una década.
La fase de consolidación
Si bien nadie conoce lo que sucederá en el futuro con exactitud, se pueden realizar proyecciones en base al potencial de esta tecnología aun naciente y el pasado que atravesó.
En los mercados, normalmente, cuando un activo goza de una violenta etapa alcista y crece casi exponencialmente por la feroz demanda, posteriormente sus precios se “normalizan” en una determinada zona y los movimientos explosivos ascendentes son cada vez menos frecuentes y considerables.
A pesar de su corta e intensa vida, bitcoin parece acercarse cada vez más a esta etapa de “consolidación”. En su primer gran impulso alcista, que fue desde agosto de 2010 hasta junio de 2011, la suba alcanzo un 99.300%.
Luego de una preocupante corrección del 93% desde esos valores máximos, la cotización volvió a dispararse desde octubre de 2011 hasta noviembre de 2013, pero esta vez alrededor de un 61.000%. El retroceso luego de este movimiento fue de un 87%, hasta que el nuevo proceso alcista, que comenzó en agosto de 2015 y terminó en diciembre de 2017, fue del 12.125%.
El ultimo ciclo bajista concluyó con un retroceso del 84% finalizado en diciembre de 2018 y desde entonces la criptomoneda volvió a crecer hasta el máximo histórico de noviembre del 2021 en torno a los USD 69.000, lo que porcentualmente se tradujo en una variación de 2.100%, aproximadamente.
Hasta el momento, cada ciclo positivo tuvo una menor intensidad que el anterior, a pesar de que la demanda fue creciendo y el activo tuvo una adopción masiva en todo el mundo.
Incluso importantes actores del mercado se involucraron en el ecosistema cripto, como Michael Saylor, director ejecutivo de MicroStrategy, o el propio Elon Musk, quien a través de Tesla fue incorporando bitcoin a su estructura de activos.
La institucionalización mediante los grandes bancos de inversión también es un factor fundamental para entender su evolución, ya que se está permitiendo la operatoria de derivados y fondos cotizados sobre bitcoin en mercados tradicionales. Quizás el último eslabón de este proceso sea la incorporación como moneda estable en economías como El Salvador o la Republica Central Africana.
Por estas razones, podríamos estar viendo la etapa de consolidación definitiva, en donde la volatilidad se reduce y bitcoin pasa a tener una naturaleza de “valor” para dejar de ser un activo de “crecimiento”.
El nuevo oro digital
Si finalmente el bitcoin avanza en esta etapa de consolidación y los inversores validan su nuevo estado con baja volatilidad y retornos “nada fuera de lo común”, entonces la popular criptomoneda podría convertirse en el nuevo “oro digital”.
A diferencia de lo que sucede con otras monedas convencionales como el dólar o el euro, el bitcoin no puede ser “emitido” constantemente, ya que por su código de origen solo permite una circulación de 21 millones de unidades, no más. Al tener la oferta limitada, las presiones inflacionarias se eliminan, por eso, si la demanda crece, su precio debe subir irremediablemente por su escasez.
Por esto se dice que bitcoin podría ser el equivalente al activo de refugio por excelencia, ya que podrá resistir a la volatilidad cuando los mercados estén repletos de miedo e incertidumbre, como suele suceder en las grandes crisis.
Además, al ser un activo descentralizado, que no depende de ningún Estado y entidad monetaria, los conflictos políticos y sus consecuencias no podrán afectarlo, lo que reforzaría su cualidad de refugio de valor.
Pero queda mucho tiempo para que esto suceda, ya que en los últimos años su correlación con los mercados de renta variable aumentó exponencialmente. Entre 2020 y 2022, la correlación con el índice Nasdaq 100 creció hasta valores de 0,7, aproximadamente. Hay que recordar que una correlación de 1 significa que dos activos o grupos de activos se mueven al unísono, mientras que una cifra de -1 consiste en un movimiento exactamente inverso.
La tendencia nos indica que, a pesar de estar en un periodo temprano, este activo digital puede ser uno de los activos refugio de valor más escogidos por los inversores y ahorristas, y no un bien para especular en el corto plazo como en la actualidad.
En busca del “próximo bitcoin”
Sabiendo que es muy probable que la principal criptomoneda del mundo ya no crezca de ahora en más con la misma potencia que lo hizo en el pasado, los inversores se lanzan en la búsqueda del “próximo bitcoin” para obtener una violenta revalorización de su capital.
Actualmente, hay decenas de miles de proyectos cripto que cuentan con sus propios tokens. De hecho, hay demasiados. La cantidad es tal que resulta casi imposible para un inversor minorista analizar proyecto por proyecto para dar con el indicado sin un plan de acción.
Por eso es que se deben “filtrar” las alternativas para así poder estudiar a fondo los de mayor potencial evaluando estos cuatro puntos principales:
- Valor de mercado
En primer lugar, hay que conocer la capitalización de mercado de cada criptomoneda en particular. Si es muy grande, seguramente el activo no tendrá el potencial que buscamos. Así también si es muy pequeña, ya que el riesgo puede ser extremadamente alto, a tal punto que su rendimiento no alcanzaría para compensarlo.
- Equipo de desarrollo
Conocer el equipo de desarrollo que hay detrás de cada proyecto es fundamental. Quiénes son los responsables, qué experiencia tienen y qué tan comprometidos con la idea están son preguntas que los inversores deben hacerse antes de colocar su dinero de cara al largo plazo.
Si el equipo de gestión y desarrollo no es sólido, podemos estar frente a un proyecto que simplemente apunta a obtener ganancias en el corto plazo y posterior abandono, lo que termina perjudicando al inversor que apunta a una revalorización importante con el paso de los años.
- Análisis de calidad
Si deseamos invertir en un proyecto que nos llama la atención, debemos leer bien a fondo su white paper para determinar la calidad del proyecto. En este documento se enuncian los fundamentales del origen y el manejo de su economía.
Esta tarea requiere de una serie de determinados conocimientos, por lo que no todos los inversores podrán sacarle partido, pero aquí es donde se encuentra la clave de los proyectos exitosos.
- Comunidad
Es muy difícil que una criptomoneda crezca y genere valor año tras año, o década tras década, si no cuenta con una gran comunidad por detrás, compuesta por miles, o millones, de individuos y organizaciones que apuestan por el proyecto y hablan sobre él constantemente.
En este punto, es importante detectar la calidad de la comunidad, ya que, a veces, es mejor unos pocos participantes muy capacitados, serios y comprometidos que unas cuantas personas que simplemente siguen “modas”.
A lo largo de los últimos años, el bitcoin creció casi exponencialmente hasta convertirse en un activo referente de toda la industria, y en una verdadera máquina de crear dinero. Sin embargo, poco a poco fue consolidándose hasta transformarse en un bien menos volátil y más confiable.
En los próximos años, se estima que podrá ser un buen reemplazante del oro, ya que será el refugio de valor por excelencia por su gran adopción mundial y su escasez. En consecuencia, quienes deseen encontrarse con el “próximo bitcoin” tendrán que analizar nuevos proyectos hasta encontrar uno que tenga casi el mismo potencial de crecimiento.
Pero, además, los inversores tendrán que tener mucha paciencia y gestionar adecuadamente el riesgo, ya que en el medio de este camino de éxito habrá volatilidad, y mucha, por lo que no hay que perder la cabeza y armar una estrategia sensata y acorde al perfil de inversor.
*Analista de inversiones en Inversor Global.

