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¿Empezó la fuga de los dólares argentos?

El cepo cambiario intenta tener bajo control a todos los billetes verdes que deambulan por el mercado criollo. Sin embargo, hay un segmento que escapa a su accionar, los depósitos privados en dólares, que en su mayoría son cajas de ahorro.

Días atrás señalamos que en medio de las recientes turbulencias cambiarias y financieras, con claro epicentro en la trifulca política, amén de los desajustes macro, era llamativo hasta ese entonces el comportamiento de los titulares de depósitos en dólares del sector privado. Cerrado junio, los datos del BCRA mostraban que el stock de los llamados argendólares aumentó en US$57 millones punta a punta y casi US$200 millones según el promedio mensual. Se trataba del cuarto mes consecutivo de crecimiento. No era un dato menor. Sobre todo por la actual coyuntura. El total de los argendólares se ubicaba en US$15.542 millones, mientras que el total general, incluyendo los depósitos del sector público, ascendía a US$18.514 millones.

Sin embargo, la inesperada renuncia de Martín Guzmán a Palacio de Hacienda, parece haber impactado en el ánimo de ahorristas e inversores en argendólares. Porque desde el primer día hábil posterior a su fuga, las últimas estadísticas oficiales dan cuenta que el stock de los argendólares no para de caer. Según el último dato disponible, al día 8 de julio, en solo cinco jornadas consecutivas se fueron casi US$350 millones. El monto no es relevante. Representa solo un 2,2% del stock de los argendólares privados. Lo que es significativo es el ritmo. Hacía mucho tiempo que no se veía semejante aceleración en las salidas de depósitos en dólares privados. 

Queda claro que la salida del pupilo estrella de Stiglitz aceleró la fuga de estas colocaciones. Es la primera vez en todo el año que los argendólares caen más de US$200 millones en tres días y cerca de US$350 millones en una semana. Hay que retroceder a fines de noviembre del año pasado para ver algo similar (en dos días se fueron más de US$400 millones). Pero a este ritmo e intensidad hay que ir hasta setiembre y octubre del 2020 cuando hubo una crisis cambiaria que llevó el dólar blue a récords.

Es una variable a monitorear muy de cerca en lo que viene. No solo porque está reflejando el clima reinante entre el público en general sino por el impacto que tiene en el sistema financiero. Por un lado, de no mediar ningún vencimiento impositivo, blanqueo o bien rumores de nuevos impuestos, etc., los argendólares se comportan más o menos de forma estable. Si se percibe mayor confianza y entusiasmo se los verá crecer y viceversa. Por eso no extraña que las salidas de la semana pasada correspondan, exclusivamente, a titulares de depósitos en cajas de ahorro en dólares. O sea, la tenencia más líquida, de mayor disponibilidad para el ahorrista.

Del total de los argendólares perdidos menos de una cuarta parte son colocaciones de más de un millón. Es decir que la mayor parte de los que se fueron pertenecen a pequeños y medianos ahorristas. Vale recordar que la gran mayoría de los titulares de argendólares utilizan este instrumento financiero como un sucedáneo de la caja de seguridad, pero gratis. Claro que a cambio la tasa de interés ofrecida por los bancos en el país es cercana a 0%. 

Esto es por el lado del comportamiento de los ahorristas. Pero hay otra arista a tener en cuenta y es que los argendólares cumplen, digamos, dos roles. Por un lado generan capacidad prestable al sistema financiero en dólares, algo muy valioso para un país que no tiene acceso a los mercados de capitales internacionales. En general esta capacidad prestable está direccionada hacia las empresas que operan en comercio exterior, es decir, son exportadoras. De modo que no se corre ningún riesgo de descalce de monedas como ocurrió en la convertibilidad. Acá el ahorrista deposita dólares, el banco presta dólares y el tomador del crédito cobra sus ventas en dólares. Pero por otro lado, los encajes bancarios de los argendólares, es decir, el porcentaje de los depósitos que el BCRA obliga a los bancos a no prestar y tenerlo como garantía son computados dentro de las reservas brutas internacionales del ente monetario.

De modo que cuando alguien se refiere a que el BCRA tiene tantas reservas brutas, en ese monto están incluidos los encajes de los argendólares. Por ende si caen los depósitos, caen los encajes y caen las reservas, y viceversa. En momentos en que la posición de reservas del BCRA no se puede decir que es precisamente holgada, el comportamiento de los argendólares es crucial. Por estos motivos es que hay que mirarlos de cerca frente al futuro mediato.

Para tener una somera idea de lo que se pierde el país, en 2019 los argendólares privados eran más de US$30.000 millones. O sea, hoy son casi la mitad. La mitad que se fue, resta principalmente capacidad prestable en dólares y también resta al stock de reservas del BCRA.