Cómo impacta en el bolsillo la suba de tasas del Banco Central
El primer consejo que puede darse a un consumidor ante una suba de tasas, en Argentina o cualquier lugar del mundo, es que tenga cuidado de los montos que deba financiar ya sea en saldos de tarjetas de crédito como en préstamos de cualquier tipo. El Banco Central anunció hoy una suba de tasas de interés para intentar alinearse con la inflación, aunque aun este lejos de ese objetivo.
Este año Miguel Pesce debió subir seis veces las tasas del BCRA en medio de la corrida inflacionaria. El 1 de enero los argentinos tenían una tasa de política monetaria de 38 % y hoy pasó a 52 %. En el caso de los plazo fijo para particulares la tasa subió a 53%, por lo que queda claro que sigue siendo negativa en alrededor de 25 puntos.
La inevitable suba de tasas tiene en Argentina el alimento de la inflación y el objetivo de intentar frenar el pase a dólares. Esta semana cualquiera de esos dos rubros aportó malas noticias. Menos cuando el mundo también se movió con subas de tasas récord, como hizo ayer la Reserva Federal en Washington al elevarla 0,75 ante la complicada inflación de 8,5 % anual que, los analistas creen, no fue atendida a tiempo.
En materia de suba de tasas hay dos efectos que básicamente acompañan a la decisión: el encarecimiento del costo de financiación en todo el sistema y por otro lado un enfriamiento de la actividad ya que, claramente, tomar crédito productivo resulta mas caro. En Argentina esto último es relativo ya que las empresas en general no toman crédito local, por el alto costo, mas que para financiamiento de cortísimo plazo.
Hoy los Estados Unidos se despertaron con la novedad de que la tasa de los préstamos hipotecarios subía como consecuencia de la decisión de la FED de ayer. Por estas tierras ese impacto casi no existe, básicamente porque no existe el crédito hipotecario; los préstamos personales son escasos porque el público no convalida tasas reales de hasta 100 %. Si habrá un impacto directo en otros costos del sistema como el financiamiento con tarjetas de crédito, la tasa sobre descubierto en cuenta corriente o los préstamos prendarios para la compra de vehículos y maquinas que, aunque estén muy lejos de registros históricos, si tienen mercado.
En el caso de las tarjetas de crédito, el único instrumento de financiamiento para muchos argentinos, el impacto recaerá sobre los fondos impagos de la liquidación mensual (el monto que resta después de haber hecho el pago mínimo) y el costo de las cuotas que se toman con interés. Por si hace falta recordarlo, las compras en cuotas sin interés no tienen cargo extra alguno, pero si las que son promocionadas como cuotas fijas que terminan incorporando el costo de lo comprado, la tasa por el plazo financiado y los costos operativos.
Hasta ahora la tasa regulada para operaciones con tarjeta de crédito tiene un límite de 53%, pero sumados los costos operativos la Tasa Efectiva llega a alrededor de 81 %. A ese número desde hoy habrá que sumarle un par de puntos mas, en el caso que el sueldo de cada argentino no alcance para pagar el total de la tarjeta.

