¿Elegir un asesor financiero o invertir por cuenta propia?
Por Ignacio Tannenbaum*
En caso de que cuentes con los servicios de un asesor financiero, lo que te voy a decir a continuación ahora es de vital para que tomes una decisión muy importante en tu vida financiera. En caso contrario, igualmente te será útil para evitar errores financieros a futuro.
Muchas veces, los objetivos de gran parte de los asesores no concuerdan con los de sus clientes. Es muy probable que estas personas busquen hacerte creer que son como una especie de amigos y que buscan beneficiarte, logrando que tu capital crezca constantemente.
A pesar de esto, los asesores financieros son trabajadores independientes que no tienen un sueldo fijo, sino que mayormente viven de las comisiones, razón por la cual suelen recomendarte que hagas la mayor cantidad de transacciones posibles. A pesar de que muchas veces la relación riesgo beneficio no sea tentadora, a estos asesores únicamente les interesa las comisiones que puedan generar ya que viven de eso.
Esto nos lleva a una conclusión: mientras que tu meta es que tu capital crezca para que, por ejemplo, en el futuro puedas retirarte sin problemas, tu asesor también buscará asegurar el suyo, pero a cuestas del tuyo.
¿Quién está más capacitado?
Si decides concurrir a una institución financiera con un capital relativamente bajo para invertir, no te designen a un experto sino a un asesor junior.
Este asesor probablemente arreglará contigo una reunión, te hará un test para definir tu perfil como inversor y según tu edad, buscará “armar una estrategia financiera”.
Si con esos datos, tu perfil da como resultado un nivel de alta tolerancia al riesgo, es probable que tu asesor decida cargarte en posiciones de renta variable (acciones), sin entrar en mayores detalles.
Si tu perfil resulta ser conservador, tu asesor te armará una cartera llena de renta fija como los bonos o las cauciones.
Sinceramente, una cartera de inversión no se puede armar en función de un cuestionario tan simple, y mucho menos, sin tener en cuenta los objetivos y metas financieras del inversor o, en caso de que no los haya definido, ayudarlo a establecerlos.
En cuanto al punto de vista del asesor, considero que para armar un portafolio de inversión hay que conocer en profundidad al cliente. Es erróneo creer que se conoce la tolerancia al riesgo a través de un cuestionario, sino que se debe descubrir su verdadera tolerancia empleando otras herramientas que permitan cuantificarla.
Muchos inversionistas pueden marcar en el formulario opciones como que prefieren una “alta tolerancia al riesgo” a cambio de mayor rentabilidad de un formulario, pero luego cuando en la vida real ven que sus inversiones caen un 5% y no pueden dormir por las noches. Eso claramente no es alta tolerancia al riesgo.
Es importante conocer las metas a largo plazo del inversor en términos financieros que el capital crezca, conservar el poder adquisitivo, no perder frente a un determinado activo de resguardo como el dólar, el oro o simplemente especular para obtener ganancias.
La finalidad de la inversión puede ser variada, lo importante es conocerla en todo su esplendor. Definido esto, se hace el análisis de las oportunidades en el mercado que se adapten a estos objetivos.
¿Qué camino elegir?
Con este análisis, llegamos a la conclusión de que existen dos escenarios como inversor:
Uno en el que cuentes con un aliado, cuyos objetivos se semejen con los tuyos.
O mejor, uno en el que no necesites de alguien externo porque estás tienes la capacidad de tomar tus decisiones financieras por tu propia cuenta, haciendo tus análisis, conclusiones y tu propia estrategia financiera.
Para lograr esto es fundamental que trabajes en tu educación financiera.
Sin importar la decisión que tomes, lo vital es que lo transites con alguien que tenga tus mismos objetivos.

