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Cómo identificar un esquema piramidal y evitar ser estafado

Las personas muchas veces deciden invertir en proyectos que prometen enormes ganancias sin darse cuenta de que están entrando en un esquema piramidal.
Foto: Pexels
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Es común navegar por las redes sociales y encontrarse con “inversiones” que prometen mucho (demasiado) dinero en cortos periodos de tiempo. Sin embargo, en numerosas ocasiones se está entrando en un esquema piramidal, también conocido como esquema Ponzi, un método de estafa creado por Carlos Ponzi en 1920. Para poder identificar este tipo de estafas, existen algunos aspectos o características a tener en cuenta.

Ganancias demasiado buenas para ser verdad en períodos cortos de tiempo

Algo que caracteriza a este tipo de “inversiones” es el enorme retorno que supuestamente se obtiene. En la mayoría de los casos, se puede triplicar o cuatriplicar el dinero invertido en cuestión de días o semanas. Cuando las ganancias son demasiado buenas para ser verdad es posible que se esté cayendo en un esquema piramidal o estafa.

Además, en este tipo de inversiones siempre se vende la imagen de que es una inversión segura donde todas las personas ganan y el no entrar es “desperdiciar dinero”.

Se requiere que constantemente entren personas en el negocio

En un tipo de negocio piramidal se requiere que entren constantemente personas para mantener vivo el esquema, ya que con el dinero de los nuevos “inversores” se les paga la ganancia a los viejos. De esta forma, mientras sigan entrando personas, el esquema seguirá vivo y los individuos que están adentro se irán beneficiando del dinero de los nuevos.

El problema se da cuando dejan de entrar nuevos inversores, causando la ruptura del esquema y provocando que los últimos pierdan todo su dinero.

En los esquemas piramidales tradicionales, la persona que invierte dinero es la encargada de conseguir más gente, por lo que suele invitar a familiares y amigos, ocasionando en muchos casos conflictos sociales una vez que se ejecuta la estafa.

Además, es común que, en algunos momentos, los “inversores” no puedan atraer a nuevos clientes, rompiendo la cadena definitivamente. Cuando esto sucede, lo más habitual es que los organizadores del esquema piramidal les digan a los inversores que perdieron todo su dinero con frases del estilo “No te esforzaste lo suficiente”, “Si los demás pudieron y vos fracasaste es por algo”, “Seguí intentando conseguir a nueva gente que se incorpore al negocio y vas a ganar el dinero prometido”, etc.

No hay un negocio real o una razón de ser, las ganancias simplemente “aparecen”

En la mayoría de estos negocios, el núcleo operativo consiste en reclutar más y más personas a cambio de dinero que simplemente surge de la nada. Quienes cuestionan a los administradores del esquema suelen ser menospreciados por “no entender nada” o por querer “perderse la oportunidad”.

Lo que nunca se explica es cómo se consiguen las altas rentabilidades, ya que, de hacerlo, quedaría explícitamente en evidencia que se trata de una estafa piramidal y no de un negocio financiero sostenible y confiable.

Algunas consideraciones a tener en cuenta

El mundo de los negocios piramidales ha ido evolucionando con el paso del tiempo, ya que es cada vez más difícil engañar a las personas, sobre todo de la forma clásica. Frases como “sé tu propio jefe” están quemadas y el solo hecho de mencionarlas despierta las alertas de los potenciales inversores. Sin embargo, algunas prácticas se mantienen, por lo que hay que detectarlas a tiempo para no caer en la trampa.

En los esquemas más rebuscados, en los cuales suele haber empresas detrás y no solo estafadores individuales, es común que se cite a los posibles inversores a reuniones públicas en las que se comentan las características del negocio.

Estas charlas normalmente se realizan en sitios costosos, como hoteles de lujo o restaurantes del más alto nivel para hacerles creer a las personas que realmente hay mucho dinero en juego. De hecho, en algunos casos concretos, las simples charlas ya deben ser abonadas.

Por otra parte, en las reuniones se habla más de las rentabilidades y del capital que de los productos y servicios que se ofrecen u operan y sus riesgos. La esencia de los encuentros es tratar de endulzar a los invitados para que deseen involucrarse cuanto antes en la estafa.

A su vez, los estafadores también quieren cerrar el negocio cuanto antes. Tratan de apurar a los potenciales inversores para que estos acepten en el momento y transfieran el dinero lo más rápido posible. De lo contrario, corren el riesgo de que consulten con gente que realmente conoce del tema y decidan no invertir. Las estrategias para hacerlo son variadas, desde ofrecer devolver el costo de la charla hasta la humillación en público tildando de “perdedor” a quien no coloque dinero.