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Cuándo hacer trading y cuándo no

El sueño de vivir del trading no es tan sencillo como parece, por lo que hay que adaptar la disciplina a nuestro perfil de inversor.

Por Diego Martínez Burzaco*

En el ámbito bursátil, en algún momento de la vida cualquiera habrá pensado en la posibilidad de poder vivir del trading. Si bien no es algo inalcanzable, es extremadamente difícil y se requiere de muchos conocimientos y experiencia. A su vez, las estadísticas no juegan a favor de quienes apuntan a este objetivo.

De cada 100 individuos que apuntan a vivir por completo del trading, 40 dejan de intentarlo al mes de haber arrancado. Solo 20 persisten luego de dos años. Al quinto año, solo 7 se mantienen intentando llegar a la meta. En el largo plazo, solo el 1% de quienes lo intentan logran ganar dinero luego de afrontar los gastos.

El estrés, la mala gestión emocional y la falta de resultados palpables son algunos de los elementos clave que desaniman a seguir el camino del trading como forma de vida.

Siguiendo las estadísticas, vivir del trading debería ser descartado por completo. No obstante, en mi opinión, esta disciplina puede ser aplicada de una forma en particular.

Otra visión del trading

Que la gran mayoría de los inversores fracasen en su meta de vivir del trading no significa que sea una mala estrategia para ganar dinero.

Bajo mi punto de vista, lo que falla es observar al trading como una forma de salvarse. Sin embargo, tal como dice la famosa frase, “no hay almuerzos gratis en Wall Street”. Lo que quiere decir es que no hay atajos libres de riesgo para ganar dinero en la bolsa. Se aplica todas las estrategias y activos que operemos.

De esta forma, creo que el trading tiene que considerarse como una herramienta más dentro de una estrategia más global. Y para esto, es necesario conocer los diferentes perfiles de inversor que existen.

  • Perfil conservador: su primer objetivo es preservar el capital invertido y, si es posible, obtener un retorno mínimo.
  • Perfil moderado: apunta a tener un equilibrio entre la preservación del capital y asumir algo de riesgo para encontrar más rentabilidad que el promedio.
  • Perfil agresivo: no se preocupa por las pérdidas de corto plazo y siente adecuado adoptar posiciones más riesgosas a cambio de más retorno.

Teniendo en cuenta estas clasificaciones, creo que el trading es perfecto para los perfiles moderados y agresivos, adaptando las dosis a cada tipo de inversor.

En el caso de un inversor conservador, el trading no es una opción, ya que es demasiado riesgo y se pone en juego el objetivo de la preservación de capital. En cambio, en los otros perfiles hay que hacer trading según el capital que estemos dispuestos a arriesgar.

En mi experiencia personal, un inversor moderado no debe destinar más del 10% o 15% del total de la cartera a la compraventa de activos financieros en cortos periodos de tiempo. Esa exposición permitirá un equilibrio entre posiciones agresivas y posiciones conservadoras.

Por su parte, un perfil agresivo puede tener cerca de un 30% del total de la cartera destinada al trading, ya que tolerará mucha más volatilidad que el promedio.

 

*Economista de la Universidad de Buenos Aires con especialización en Mercados de Capitales, cuenta con más de 20 años de experiencia en los mercados internacionales.