En qué consiste la sensibilidad de los bonos
Por Bruno Perinelli*
Todos tenemos claro que los bonos más riesgosos son los que prometen pagar mejores retornos, ya que el mercado quiere cobrar un premio extra por asumir, lógicamente, un mayor riesgo.
Sin embargo, cuando se nota que es menos riesgoso invertir en bonos, los inversores y operadores colocan una mayor cantidad de dinero en su compra. Como consecuencia, los precios de los activos suben y, cuanto más caros son, menores rendimientos ofrecen. Detrás de estos movimientos de cotizaciones y retornos está el concepto de duración (duration).
Por un lado, la duración de un bono indica el tiempo promedio que los flujos de capital e intereses tardarán en repartirse, ponderados por los importes. Por otra parte, se trata de una medida de sensibilidad que permite conocer cómo varían las cotizaciones de los bonos según cambios en su tasa de interés. Este término asume que la relación entre tasas y precios es constante.
Pero, en la realidad, esto no es así, ya que los precios no cambian en la misma proporción si sus rendimientos varían del 10% al 12% que del 1% al 3%. Por lo tanto, cuando los cambios son realmente grandes, hay que utilizar la convexidad (convexity).
La convexidad es otra medida de sensibilidad utilizada para analizar bonos que crea una relación entre los movimientos de los precios y sus tasas.
A diferencia de la duración, la convexidad es más precisa, ya que contempla la magnitud y dirección de las variaciones en las tasas de interés y su influencia en los precios.
Matemáticamente, se calcula como la segunda derivada de la curva precio-rendimiento y su fórmula depende tanto de la cotización de mercado y del plazo como del rendimiento y los flujos de fondos del bono.
Como se puede apreciar en la siguiente imagen, su nombre hace referencia a la forma que adopta la curva que una los puntos de distintos momentos en los que se chocan los retornos y las cotizaciones.
En esta imagen, se muestra cómo los precios de los bonos que tienen mayor convexidad reaccionan mejor tanto a caídas como a subidas de las tasas de interés.
Es más, en niveles de bajos rendimientos, una pequeña caída de la tasa provoca un importante salto en la cotización. En cambio, cuando es muy alta, el crecimiento del rendimiento hace que caiga muy poco el precio.
Es decir, cuando se percibe que el riesgo es bajo, los precios de los bonos con más convexidad se destacan con grandes subas; cuando hay mayor riesgo, las cotizaciones no varían demasiado.