Pensar diferente para triunfar en los negocios, las inversiones y la vida
Por Mark Ford*
Al mirar al costado de la ruta, un hombre observa unos árboles cubiertos de nieve y piensa simplemente que son lindos. Otro hombre contempla la misma escena y piensa que quedarían realmente bien en los livings de las personas en Navidad. Mientras que el primer sujeto tiene una mentalidad común y corriente, el segundo piensa como un verdadero hombre de negocios.
En el libro The prime movers (Los principales impulsores), el autor Edwin Locke ofrece una visión muy interesante sobe la manera en la que piensa un verdadero empresario. El especialista indica que lo característico de un emprendedor realmente exitoso es su activa e inquieta mente. Según él, los emprendedores más importantes de la historia tenían esta clase de mentalidad.
Thomas Edison era una especie de máquina de pensamientos. Casi hasta el día de su muerte que su mente constantemente creaba ideas y su persona podía concretar hasta sesenta experimentos al mismo tiempo en su laboratorio.
Por su parte, Steve Jobs bombardeó con ideas a los inversores, directores, clientes, empleados e incluso a su director ejecutivo. Asimismo, Henry Ford estaba en cada detalle de las operaciones enfatizando en que hasta las cosas más pequeñas tenían que salir bien.
Otro ejemplo de hombre de negocios es mi amigo Bernard, quien vive actualmente en la ciudad de Manchester, Inglaterra. Desde que lo conozco, hace ya más de dos décadas, creó, al menos, una docena de exitosas empresas. Parecería que cada compañía que desarrolla triunfa de forma veloz. Ahora es rico y disfruta de ese estilo de vida. No obstante, su interés por ganar dinero nunca retrocedió.
En ese sentido, él y yo no somos nada parecidos. Yo me hice millonario por planificar y trabajar muchas horas por día. Una vez que obtuve más dinero del que necesitaba, dejé de obsesionarme. Él incrementó su capital si tener que esforzarse (o, al menos, eso daba a entender) y continúa haciéndolo porque realmente ama el proceso.
Bernard no solo gana dinero por sus negocios exitosos y sus inversiones inmobiliarias, sino también mediante la compra y venta de antigüedades, barcos, relojes de lujo, etc. Cada vez que lo veo, está con un coche diferente. Compra autos con poco uso, los disfruta y los vende para sacarles un beneficio. Es un verdadero experto en trueques y permutas, sabe cómo obtener el mejor precio, y lo ama.
Probablemente Bernard no tenga mi fortuna, pero tiene más que lo necesario para vivir el resto de sus días y parecería que le encanta ganar dinero mucho más que a mí. Lo admiro por eso, me gusta hablar sobre sus negocios más recientes. Su entusiasmo me entusiasma.
Pero… ¿y si no tengo esa mentalidad?
Estoy completamente seguro de que hombres como Bernard tienen una forma de pensar muy especial, al igual que los grandes genios y empresarios mencionados anteriormente.
La inteligencia pura no es el asunto, ya que las personas como Bernard son inteligentes, pero no tanto como yo. Además, si fuera por la inteligencia, Einstein y muchos otros grandes científicos hubieran sido millonarios. Lo que Bernard tiene es una mentalidad de multimillonario, también conocida como mentalidad de rico.
La clave radica en descubrir con exactitud lo que la gente como Bernard hace y descifrar cómo funcionan esas mentes ricas.
Observaciones sobre la mentalidad de rico
- A una persona común y corriente le preocupa su ego. Cuando intenta resolver un conflicto que realmente no comprende, simula entender las causas básicas y no intenta descifrar lo que piensa el resto. Una persona con mentalidad de rico pregunta incansablemente y no tiene ego en cuanto a aprender. Sabe que el conocimiento es poder.
- Alguien normal piensa como consumidor. Mira un producto nuevo que está de moda y piensa que quisiera tener uno. En cambio, un hombre de mente millonaria mira un producto y piensa cómo puede producir algo similar en su propia industria.
- Un hombre del promedio está centrado en el deseo. Sueña con ganar mucho dinero, mientras que un rico de mente se basa en la vida real y analiza su propio éxito y el de otros para ver la forma de aprender de los que triunfaron.
- Cuando alguien común se enfrenta a una idea desafiante, piensa en las razones por las cuales no funcionaría. Sin embargo, un hombre con mentalidad de rico ve el potencial en la idea y deja de lado los problemas hasta que tiene una perspectiva clara de cómo alcanzar el éxito.
- Una persona normal es resistente a los cambios, no los acepta y se adapta como los que tienen un enfoque y mentalidad de millonarios.
- Mientras que los que tienen mentalidad normal aceptan el estado de las cosas, los que tienen mente de ricos buscan la manera de mejorar todo, incluso las cosas buenas.
- Por último, un hombre con una mentalidad común y corriente observa al dueño de una compañía exitosa y piensa que tuvo suerte o que es un sinvergüenza. En cambio, un hombre con mentalidad de millonario trata de descubrir cuál es su secreto y cómo se puede hacer.