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Lo que la reciente caída de precios demuestra sobre las criptomonedas

Se estima que esta “crisis” pueda mantenerse por algunas semanas más antes de que veamos una recuperación sustancial.
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El mercado de las criptomonedas se encuentra en un momento turbio donde la mayoría de los activos, excepto aquellos que se conocen como stablecoins, están perdiendo gran parte de su valor de forma veloz. Se estima que esta “crisis” pueda mantenerse por algunas semanas más antes de que veamos una recuperación sustancial.

Aunque resulta complejo determinar exactamente cuáles pueden ser los daños causados por estas pérdidas milmillonarias, incluso si llegásemos a ver un efecto “rebote” como hemos presenciado en el pasado, lo cierto es que la reciente debacle del mercado ha dejado en claro 3 realidades sobre estos activos:

1. No son un valor refugio

Muchos han asegurado que una de las cualidades más atractivas de las criptomonedas es que funcionan como un valor refugio, siendo ideal para aquellas personas que desconfíen de la estabilidad de las monedas fiduciarias. La situación actual demuestra que esto no es más que una farsa.

Si bien es cierto que en el caso de divisas específicas, como pueden serlo el peso argentino y el bolívar venezolano, es posible evitar la pérdida del valor de la moneda a través de la compra de criptomonedas, lo cierto es que las divisas de mayor relevancia, como el dólar y el euro siguen (y seguirán por muchos años) siendo la mejor forma de proteger el valor.

Muchos de los que proponen a las criptomonedas como valores refugio también se basan en falacias para argumentar que las principales divisas del mundo perderán su valor (y atractivo) en los próximos años, algo que no tiene fundamentos si estudiamos el funcionamiento de la economía global en la actualidad.

2. No son un método de pago adecuado

Las criptomonedas se crearon con la finalidad teórica de ser un método de pago, es decir, como herramienta de intercambio para la compra y venta de productos. En la actualidad, es apenas una pequeña fracción de los poseedores de estos activos quienes las utilizan como moneda de cambio.

El motivo es simple: la inestabilidad en el valor de la mayoría de los activos.

Mientras que el Bitcoin puede tener un valor de $60.000 un día, al siguiente puede caer hasta los $55.000, y una semana después, a los $40.000 por unidad. Esto no es atractivo para ninguna de las partes involucradas en el proceso de consumo, ya que siempre habrá un “perdedor” en cada transacción, pero sí lo es para quieren invertir.

Actualmente, las criptomonedas son principalmente un activo financiero para la inversión, con la especulación siendo la piedra angular de toda transacción.

Si realmente quiere ganar dinero con estos activos, lo mejor es que la persona abra una cuenta en una plataforma de exchange como Coinbase, o que consiga acceso a un servicio de inversión automatizado como el que puede encontrar en 1K Daily Profit.

3. Su futuro es completamente impredecible

Algo de lo que muchos se han vanagloriado, tanto quienes apoyan estos activos como quienes los rechazan, es de su capacidad para predecir el futuro del mercado, con algunos asegurando que las criptomonedas multiplicarán su valor de forma significativa, y otros afirmando que estas desaparecerán en los próximos años.

La situación actual demuestra que, aunque existen variables con las que podemos tener una imagen medianamente precisa sobre el futuro inmediato de estos activos, no existen herramientas para estudiar los cambios de cara al mediano y largo plazo, haciéndolos completamente impredecibles para los analistas.

Las criptomonedas son activos financieros apasionantes y modernos, con un gran potencial para cambiar la forma en la que vemos las finanzas, sin embargo, todavía están a varios años de materializar la transformación que muchos aseguran ya está ocurriendo.