Opinión

El impuesto a las Ganancias se actualiza por los precios, no por los salarios

Juan Pablo Chiesa, especialista en trabajo y en políticas públicas de empleo, explica para MDZ que las subas graduales que se vienen haciendo al piso de Ganancias, lo único que logran es empardar la inflación pero no auxilia en nada a los trabajadores que siguen asfixiados por este impuesto.

Juan Pablo Chiesa
Juan Pablo Chiesa jueves, 15 de diciembre de 2022 · 11:30 hs
El impuesto a las Ganancias se actualiza por los precios, no por los salarios

En la actualidad, 6 millones de trabajadores bajo el régimen de relación de dependencia privada (los trabajadores que están en blanco, que tienen un recibo de sueldo en mano) y 350.000 trabajadores del sector público, están sometidos a un impuesto que no deberían por qué soportar.

Hablamos del impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría, correspondiente a la ley de Ganancias (20.628). De forma anual, estos trabajadores tributan el 35% de alícuota marginal año tras año. Así, diferentes gobiernos fueron elevando el piso de Ganancias para ir dejando afuera de este impuesto a la mayor cantidad posible de dependientes que, en rigor, no deberían estar tributando un impuesto a una riqueza que, el salario, a las claras, no es.

La cuestión no radica en la suba del mínimo no imponible de Ganancias, o sea elevar el piso. Por más buena voluntad y énfasis de subir el piso para dejar a fuera a la mayor cantidad de trabajadores, esta situación no estaría pasando de manera definitiva.

¿Qué quiero decir? Simplemente, que el poder de compra de los laburantes no es continuo, mensual y habitual, como sería el salario o como pretender subir el piso de Ganancias. Y esto se debe básicamente a las escaladas que los precios tienen mes a mes y los altos índices de inflación.

El siguiente cuadro ejemplifica cómo la suba del piso de Ganancias de enero de 2023 choca directamente con una inflación estimada a valores de 2022.

Todo trabajador en relación de dependencia en diciembre de este año que tenga de bruto (primera columna del recibo de sueldo) de $330.000 para abajo, no paga ganancias.

El próximo mes, en enero del 2023, se eleva a $404.000 el piso, hablamos en términos porcentuales de un 22,5% del piso de diciembre 2022. Si reflejamos la inflación del primer cuatrimestre de 2022 y la estimamos en el mismo período de 2023, tenemos casi el mismo porcentaje de aumento. O sea, elevas el piso de Ganancias para que más empleados dejen de pagar Ganancias, pero a su vez, no se controla la inflación, corre exactamente a la misma velocidad y emparda el porcentaje de Ganancias que se subió. Es decir, siguen perdiendo los trabajadores.

Para lograr que verdaderamente los trabajadores privados y públicos, dejen de pagar Ganancias, el piso del impuesto debe elevarse de manera tal que supere los índices estimados de inflación que arrastra el país. Y esto sin entrar en el debate acerca de que la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias debería estar derogada.

Esta opción requiere de un consenso político que, por ahora, el parlamento lejos esta de tenerlo. Ahora bien, recordemos que mediante la ley 27.617 se modificó la ley de impuestos a las Ganancias, con el objetivo de promover que la presión tributaria de este impuesto cese respecto de los trabajadores en relación de dependencia y logre sostener y recuperar el poder de compra de la clase media trabajadora.

Con una inflación interanual cercana a 100%, la actualización debería realizarse, por lo menos, en forma trimestral y automática por la variación del índice de precios al consumidor y no sobre el RIPTE, el índice que mide los salarios privados que, a todas luces, pierden mes a mes contra los precios.

Los anuncios de que 300.000 trabajadores dejarán de pagar Ganancias, los especialistas lo vemos de otra manera. En la actualidad 1,2 millones de trabajadores siguen pagando un impuesto, que de ganancias no tiene nada.

Como conclusión y solución posible, lo que se debe tratar de implementar es que el incremento del piso de Ganancias se forme acorde a la variación de la inflación del último año calendario y no el presente año, habida cuenta que los salarios de los dependientes vienen corriendo por detrás de los precios los últimos años.

Juan Pablo Chiesa es abogado especializado en Empleo y Políticas Públicas, escritor, docente y presidente de Aptitud Renovadora.

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