La dura advertencia de Estados Unidos por una crisis de deuda global

La dura advertencia de Estados Unidos por una crisis de deuda global

La moderada recuperación económica global mejoró algunos indicadores del endeudamiento mundial. Sin embargo, hay algunos factores, entre ellos las altas tasas de interés y la fortaleza del dólar, que complican el panorama y plantean riesgos en cuanto a una crisis global.

Jorge Herrera

Jorge Herrera

El influyente think tank financiero Institute of International Finance (IIF) presentó en Washington su último Monitor de Deuda Global advirtiendo que, a pesar de algunas mejoras, se estaba gestando una crisis a nivel mundial. El informe brinda algunas alertas sobre todo para países emergentes como la Argentina.

En el tercer trimestre del año el stock de la deuda global volvió a bajar a niveles de US$290 billones (esto equivale a 580 veces el PIB argentino) dado que con tasas de interés más altas se complican las emisiones. Ahora la relación deuda/PIB global del 343% es 20 puntos porcentuales más baja que su máximo del primer trimestre de 2021, ayudada por un fuerte crecimiento y favorecida por la inflación. Sin embargo, la relación deuda/PIB de los mercados emergentes sigue aumentando, especialmente en el sector financiero.

En líneas generales el IIF destaca que la emisión de deuda global (ajustada por inflación) permanece en mínimos de varios años, lo que constituye una restricción adicional para la actividad económica global. “Sin embargo, dado que los gobiernos buscan respaldar el crecimiento y satisfacer mayores necesidades de financiamiento, en 2023 debería haber más emisiones soberanas”, señala.

Pero por otro lado, la depreciación de la moneda está creando obstáculos adicionales para los prestatarios, incluso en mercados desarrollados, con pasivos en dólares. Se espera que la factura global de intereses aumente rápidamente, especialmente para el África subsahariana, pero también en los mercados emergentes de Europa.

De todos modos los balances generales de las empresas y de los hogares están en mejor forma, aunque los precios más altos de las materias primas y las presiones inflacionarias plantean desafíos para la capacidad de servicio de la deuda de las Pymes y los hogares de bajos ingresos. Veamos ahora con mayor detalle los datos que brinda el informe elaborado por los economistas del IIF, Emre Tiftik, Khadija Mahmood, y Raymond Aycock.

La deuda global se redujo en más de US$6.4 billones en el tercer trimestre de 2022: con las condiciones de financiamiento global endureciéndose rápidamente, el apetito de los prestatarios y la capacidad de aprovechar los mercados de deuda internacionales han disminuido significativamente este año. La fuerte desaceleración resultante en la emisión de deuda, junto con la fortaleza del dólar, ha reducido el valor en dólares de la deuda global pendiente a US$290 billones en el tercer trimestre de 2022, más de US$15 billones por debajo de su récord histórico de US$306 billones en el primer trimestre de 2022.

La caída de los niveles de deuda en el tercer trimestre fue más pronunciada en los mercados desarrollados, impulsada por Japón, el Reino Unido, Francia y Canadá. Estados Unidos fue el único país del monitoreo del IIF que registró un aumento en los niveles de deuda total en el tercer trimestre. En los mercados emergentes, China, Corea y Rusia experimentaron las mayores caídas.

La alta inflación ha ayudado a reducir la carga de la deuda: con la inflación sorprendiendo al alza durante la mayor parte del año, el impacto reductor de la inflación inesperada sobre la deuda ha sido particularmente fuerte tras el aumento de los precios de las materias primas debido a la guerra en Ucrania. Con los bancos centrales aún luchando por contener el shock inflacionario, los niveles de precios más altos han mejorado temporalmente la capacidad de servicio de la deuda de muchos prestatarios: el poder de fijación de precios de las empresas ha respaldado el crecimiento de las ganancias, mientras que los soberanos se han beneficiado de mayores ingresos por impuestos al consumo. En consecuencia, la relación deuda global/PIB disminuyó por sexto trimestre consecutivo, al 343% del PIB.

Los índices de endeudamiento de los mercados emergentes siguen aumentando: sin embargo, el impacto de reducción de la deuda de la inflación “inesperada” no ha sido suficiente para frenar los índices de endeudamiento en muchos mercados emergentes. De hecho, los déficits presupuestarios persistentemente grandes, junto con un crecimiento económico moderado, han hecho que la relación deuda/PIB de los emergentes vuelva a su máximo histórico del 254%, visto por última vez en el primer trimestre de 2021. La deuda pública de los emergentes superó el 65% del PIB en el tercer trimestre y la deuda del sector financiero de los emergentes superaron el 40% del PIB a medida que los bancos aceleraron el endeudamiento.

Resurgen las preocupaciones sobre la fragmentación: ante el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, el acceso a los mercados internacionales se ha vuelto aún más difícil para muchos prestatarios de alto rendimiento este año. Si bien la ampliación de las primas de riesgo se ha moderado en las últimas semanas, el diferencial de rendimiento mediano es alrededor de 400 puntos básicos superior al de hace un año. Por el contrario, el repunte de los diferenciales fue más limitado para los prestatarios con grado de inversión (aunque han vuelto a surgir preocupaciones sobre la fragmentación en los mercados de deuda soberana de la zona del euro).

La factura mundial de intereses está a punto de aumentar: los costos de financiamiento más altos representan una fuente importante de riesgo para la estabilidad financiera y social en países con sectores altamente endeudados. Una alta proporción de hipotecas de tasa fija debería ayudar a mantener bajo control los gastos de intereses de los hogares, mientras que las sólidas ganancias corporativas, junto con fuertes reservas de efectivo, deberían continuar brindando un colchón contra mayores gastos de intereses para muchas empresas de gran tamaño.

Sin embargo, dada su alta dependencia de la financiación a corto plazo, los hogares de bajos ingresos y las pequeñas empresas se han visto afectados de manera desproporcionada por los mayores costos de endeudamiento, con un tercio de las pequeñas empresas en mercados desarrollados enfrentando dificultades para cubrir los gastos por intereses.

El efecto de las tasas de interés más altas será más visible en los balances del Gobierno. Dado que los déficits fiscales se mantienen por encima de los niveles previos a la pandemia en muchos países, se espera que los costos del servicio de la deuda pública aumenten en el G7, en los emergentes de Europa y el África subsahariana. Este rápido aumento en el gasto por intereses podría socavar particularmente la ya frágil dinámica de la deuda en el África subsahariana, dejando a muchos países luchando para obtener el financiamiento climático que se necesita con urgencia. Las implicaciones podrían ser aún más graves para aquellos que carecen de programas de relación con inversionistas creíbles y prácticas de divulgación de deuda.

Riesgos derivados de la fortaleza del dólar: dadas las pérdidas sin precedentes de las monedas del G10 frente al dólar, la fortaleza de la divisa estadounidense ha debilitado significativamente la capacidad de servicio de la deuda de muchos prestatarios no bancarios en mercados desarrollados. En los emergentes, muchos prestatarios han reducido con éxito la dependencia del dólar en los últimos años. Sin embargo, la deuda denominada en dólares todavía se encuentra en niveles elevados en América Latina y África, lo que deja a muchos países muy expuestos a las oscilaciones de los mercados de divisas.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?