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Dólar: ¡corre, Forrest, corre!

Todos siguen corriendo contra las divisas en poder del Banco Central (BCRA). El cepo amortigua, pero tampoco resuelve los desequilibrios. ¿Qué pasó en el primer mes de Sergio Massa en Economía? El déficit de la cuenta de Servicios sigue escalando.
Foto: Pexels
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Los salarios reales están por el piso. El dólar blue sigue coqueteando, más menos, con los $290/300. El dólar turista/tarjeta y el dólar ahorro están apenas entre $20 y $30 por debajo del dólar informal. Sin embargo, la “corrida contra las reservas del Banco Central (BCRA)” continúa y el cepo, en sus diversas versiones y secuelas, no hace más que intentar contenerla. En el primer mes de gestión de Sergio Massa, las personas físicas compraron, de forma neta, US$702 millones. ¿Para qué? Los datos del BCRA responden a esto: US$406 millones corresponden a gastos efectuados con tarjetas por consumos con proveedores no residentes (viajes, pasajes, compras, etc.) y US$251 millones para atesorar.

Pero esto no es nada nuevo. Arrancó con el 2022 y se ha ido intensificando. ¿Nadie lo vio, o el Gobierno no se anima a jugar fuerte? Mientras tanto, siguen “debatiendo” y enmascarando el problema bajo el llamado dólar Qatar. Porque un año atrás, las compras netas de divisas por parte de la gente rondaba entre US$230 millones y US$290 millones. O sea, se han más que duplicado.

Sin embargo, la composición o destino de dichas compras netas de las personas físicas fueron cambiando. Un año atrás, prácticamente se dividían por mitades entre gastos de turismo, pasajes y compras, y por el otro lado atesoramiento. En cambio, desde comienzos de año el gasto vinculado a viajes, pasajes y compras en el exterior fue escalando y ganando peso en el total. Claro que, también el componente atesoramiento fue creciendo, de modo que entre ambos se explica el nivel alcanzado en agosto.

En números, hace un año el atesoramiento había escalado de menos de US$80 millones a US$125 millones mientras el gasto de viajes, pasajes y compras en torno a los US$130 millones. Este año el gasto de viajes, pasajes y compras arrancó por debajo de los US$290 millones y a mediados de año empezó a superar los US$320 millones para ubicarse en agosto en US$406 millones.

Mientras que el atesoramiento que comenzó en 2022 apenas por encima de los US$180 millones se fue “desinflando” con el correr del año pero desde la crisis Guzmán-Batakis se empinó nuevamente llegando a más del US$250 millones.

Al respecto, vale señalar que el apetito por hacerse de dólares billetes en el mercado oficial por parte de la gente se refleja en la cantidad de personas que compran mensualmente. Un año atrás entre medio millón y casi 700.000 personas compraban billetes. Pero ya desde enero pasaron a ser un millón de personas, hubo un período donde fueron quedando afuera por diversas restricciones, pero en los últimos meses superaron los 1,3 y 1,4 millones.

Esto, en parte, repercute o se refleja en el saldo de la cuenta Servicios del Balance Cambiario del BCRA, que dicho sea de paso, registró un déficit de US$1.072 millones en agosto. ¿Por qué? Es que este resultado se explica principalmente por los egresos netos en concepto de “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta” y “Fletes y Seguros” por US$758 millones y US$536 millones, respectivamente. Estos movimientos fueron parcialmente compensados por ingresos netos por “Servicios empresariales, profesionales y técnicos” y “Otros servicios” por US$207 millones y US$14 millones, respectivamente.

Para tener una dimensión del desequilibrio, en lo que va del año, la cuenta servicios registra un déficit acumulado de US$7.119 millones. Esto implica un incremento de casi el 290% respecto a igual período del 2021 (US$1.833 millones). Según el BCRA, este rojo fue traccionado principalmente por el crecimiento de los egresos brutos en concepto de “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta” y, en menor medida, de “Fletes y seguros” en un contexto de mayores precios del transporte internacional de bienes.

El nivel alcanzado por el déficit de Servicios en 2022 es similar al de mediados de 2018 cuando comenzó la crisis. Cabe recordar que Servicios llegó a casi US$1.500 millones. Esto explica por qué tanto ruido desde hace meses. Sin embargo, se recurren a trabas y obstáculos en lugar de soluciones integrales. Por lo pronto, los que pueden, siguen corriendo, contra las reservas.