El acuerdo estratégico con China para buscar una alternativa al dólar como referencia

El acuerdo estratégico con China para buscar una alternativa al dólar como referencia

Dólar: el dato que entusiasma al Gobierno, en medio de la tormenta. Acuerdo con China. Se vienen los DEGS.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

El Gobierno está confiado. Considera que la tormenta cambiaria está llegando a su fin, y con la convicción que los daños producidos hasta aquí son manejables y contables. Y que, en cierto tiempo, los valores múltiples del dólar se acomodarán y que el resto del tiempo que falta hasta las elecciones legislativas de noviembre se llegará a una pax cambiaria. La referencia para esta tranquilidad se ubica en el que para el oficialismo es el mejor indicador para saber qué pasará con el dólar.

El Rofex, el mercado más importante del país para medir los futuros financieros y de commodities, no tuvo en la semana mayores alteraciones y, si bien operó al alza, lo hizo en niveles más conservadores que sus primos hermanos del CCL y el MEP. Y ni hablar de su pariente algo más lejano (y bastardeado), el blue.

Según los datos del cierre del Rofex de ayer, este mercado con sede en Rosario, trabajó en la semana con alzas más bien moderadas (al menos en comparación con el resto del mercado), incluyendo una baja de 0,2% para la posición julio, cerrando a 97,07. Para diciembre el valor creció 2,4% a 114,95; 3,9% para marzo (130,4) y 139,35 para mayo con un alza de 4,4%; lo que representa la mayor suba de todo el cronograma de cotizaciones.

Esto quiere decir que, al plazo más largo, a mayo del año próximo, los apostadores del Rofex creen que la divisa no superará los 140 dólares; lo que implica una evolución incluso menor a la inflación. Todo esto sin intervención del Banco Central que maneja Miguel Pesce, que no opera en este mercado desde mediados de mayo pasado.

La interpretación dentro del Rofex, es que la llegada del BCRA es una bala que el gobierno jugaría sólo en el momento adecuado para enviar una señal a todo el mercado cambiario, de ratificación fáctica de lo que se afirma de manera pública: no se debe esperar una devaluación del oficial. Y, si hay atisbos de presiones de privados en este sentido, el desembarco sobre el Rofex está a disposición de la fuerza de acción bajo la decisión de los hombres de Pesce.

El Gobierno considera que el dólar está controlado.

Acuerdo con China

Casi en silencio, Argentina firmó con China uno de los pactos de cooperación financiera más importantes de los últimos tiempos. El Banco Central de la República Argentina y el Banco Popular de China comenzarán a satelitar de manera conjunta en uno de los tópicos más importantes que dejará la economía financiera de los tiempos de pandemia y pos pandemia.

Ambas entidades presentaron en sociedad un Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Bilateral, donde lo más importante es que desde Pekin se haya invitado a Buenos Aires a estar dentro del intercambio de información  los precios internacionales de los commodities; y las tendencias de las monedas globales (con énfasis en la internacionalización del Renmimbi (RMB)).

Esto es el intento del gobierno chino de darle más vuelo a su moneda de curso legal y emitida por el Banco Popular de China, para darle un uso internacional a ese dinero. Con este acuerdo, la entidad que maneja Miguel Pesce tendrá acceso a la información sobre la operatoria del RMB, conocida también como yuan (la unidad del RMB).

La intención del gobierno chino es que su moneda se convierta en una de las de menores fluctuaciones dentro del mercado financiero mundial, donde a partir del inmenso caudal de circulación del RMB debido al intercambio de bienes y servicios desde y hacia China, desde hace décadas sufre (como la mayoría del dinero soberano) los movimientos provocados por los cambios en las tendencias monetarias mundiales.

La idea de China es que el RMB sea reservorio de valor luego de la pandemia, y valor de intercambio directo en el comercio internacional, saltando la relación con el dólar. La intención del Banco Popular de China es que socios estratégicos directamente transen operaciones directas con la moneda china, y para eso es necesario acuerdo del tipo que se firmaron ayer con la Argentina.

Para el país servirá de aceleración y baja de costos, al menos en el comercio bilateral con China. Luego, si otros mercados (como el europeo) también comienzan a tomar esta internacionalización del RMB, Argentina también podría comprar y vender bienes y servicios de manera directa con la moneda china; sin pasar por el dólar y optando por la mejor opción monetaria del momento.

Camino al acuerdo con el Fondo

*Fue un paso formal, pero importante. En la semana Argentina firmó ayer como miembro con su cuota al día del Fondo Monetario Internacional (FMI) su voto positivo para la asignación de los Derechos Especiales de Giro (DEG) organismo por 650 mil millones de dólares; con lo que se garantizó unos a 4.355 millones de dólares que llegarían al país en agosto.

Bien administrados, estos dólares le permitirán al Ministerio de Economía cumplir con el pago de los U$S1.800 millones del vencimiento de intereses correspondientes al Stand By firmado durante el gobierno de Mauricio Macri en 2018. Pero además le garantizarán al Gobierno la disponibilidad de una suma importante de dinero para aplicar a la economía real y paliar en parte las consecuencias de la pandemia.

¿Cuánto puede ser el dinero para este fin? Será una decisión política que seguramente será negociada entre las dos cabezas de máxima responsabilidad de la coalición gobernante, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Pero el disponible no debería ser menos a los 2.000 o 2.500 millones de dólares. Como el dinero es fungible, si el Banco Central mantiene desde agosto la capacidad de fuego adquirida entre enero y julio (y que alcanzaría los U$S7.000 millones), Martín Guzmán también tendría el dinero disponible para poder cumplir con el pago de unos U$S1.800 millones correspondientes al último vencimiento del año ante el FMI. Y así cerrar el 2021.

Y si bien hubo polémica entre el ministerio de Economía y el kirchnerismo legislativo (especialmente en el Senado) por el uso de los DEGs (unos buscan concentrarse en el pago de deuda y los otros hacer política activa en un año electoral); al final, con una buena administración colectiva, puede haber fumata final

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