Amenaza para el dólar oficial: menor superávit y la aparición de "La Niña"

Amenaza para el dólar oficial: menor superávit y la aparición de "La Niña"

El atraso del dólar será un tema candente con el paso de las semanas: subió en el semestre 14% contra una inflación del 25% en el mismo período. Hay constantes reclamos de empresas por las trabas en el acceso a divisas para poder importar. Del otro lado, "La Niña" puede complicar cosecha 2022.

Guillermo Laborda

Guillermo Laborda

Si no fuera por los dólares del campo, los datos de la balanza comercial reflejarían las dificultades del país para generar divisas con las actuales restricciones. Junio mostró un superávit de U$S1.067 millones, con una pérdida de U$S420 millones frente a lo que acontecía en junio de 2020.

Las importaciones están trepando más rápido que las exportaciones: las primeras subieron 79% contra el incremento de 46% de las ventas al exterior. Así, el equipo económico sufre las consecuencias del atraso en el tipo de cambio oficial, que rige todas las operaciones de comercio. Por un lado, la competitividad y el incentivo a exportar decrece ante la erosión que mes a mes sufren las empresas exportadoras por el aumento de la inflación, muy por encima del aumento en el precio del dólar oficial.

En lo que va del año, el tipo de cambio del BCRA trepó 14% contra un aumento de los precios superior al 25%. Del otro lado, con este atraso cambiario las importaciones se acumulan con pedidos de empresas al Ministerio de Producción para comprar bienes y servicios al exterior. En las últimas horas las restricciones en el acceso al dólar oficial para las importaciones se hicieron sentir en el sector automotriz, una industria que es una fuerte demandante de divisas.

El crecimiento de la brecha cambiaria al 90% actual complica los planes oficiales para el segundo semestre. Los productores agropecuarios, salvo que tengan necesidades de financiamiento, prefieren conservar su cosecha, el llamado “efecto silobolsa”, ante las expectativas de una suba mayor del dólar oficial tras las elecciones. Para ellos, la soja, el maíz o el trigo es como tener dólares y por ende, no los venden al precio actual salvo imperiosa necesidad.

Un reciente informe del Banco Galicia estima para el 2021 una balanza superavitaria de 11.000 millones de dólares, con subas tanto de exportaciones como de importaciones. “La magnitud del alza estará sujeta al precio de los bienes exportados a lo que se suman la brecha cambiaria (que estimula importaciones y desincentiva exportaciones) y la capacidad de acceso al mercado de divisas por parte del sector importador” consigna el informe. El congelamiento en las tarifas tiene su impacto inmediato en la balanza comercial. Los precios atrasados desincentivan producción de gas lo que a su vez incrementa las importaciones, tanto de Bolivia como de GNL.

La realidad es que se repite todo lo sucedido entre 2011 y 2015: atraso cambiario antes de las elecciones, controles y cepo al dólar, congelamiento de tarifas, importaciones de gas, negociaciones con el Club de París, estancamiento de la economía. El despegue del precio de la soja este año camufló la escasez de divisas de la economía.

La gran incertidumbre es ahora la cosecha 2022: ¿la suerte volverá a repetirse? El rumbo de la economía argentina y del tipo de cambio, así depende del azar, como “La Niña” y las lluvias para los productores agropecuarios, y los precios internacionales de los granos. La características de "La Niña" son menores lluvias y una temporada de escasez hídrica, que en base a su intensidad termina afectando a los diversos cultivos. Hay un 66% de chances, según la Oficina de Riesgo Agropecuario, que se de un fenómeno de "La Niña".

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