El ahorrista y el dólar, dos grandes amigos: el blue sigue escalando
En el Día del Amigo, los ahorristas argentinos muestran una vez más la relación íntima que mantienen con el dólar, una amistad que ya tiene más de 70 años. El blue ya se ubica arriba de los 180 pesos y hoy abrió a 182. Atesorar pesos, bajo la forma del plazo fijo no atrae: el rendimiento se acerca al 3% mensual, algo que puede dejar de utilidad la moneda norteamericana en tan sólo un par de días. La previa de las elecciones, las expectativas de emisión monetaria, los temores a un default con el FMI y un contexto internacional que no se presenta tan favorable como se preveía alimentan los traspasos al viejo amigo del ahorrista.
La moneda norteamericana hace varias décadas que viene ocupando el tema principal de conversación en lo económico entre argentinos. En marzo de 1939, el Teatro Maipo inauguraba la temporada con la revista “El dólar está cabrero”. En 1949 ponía la obra “La mejor risa es la divisa”. En el libro “El Dólar, Historia de una moneda argentina”, los autores Mariana Luzzi y Ariel Wilkis analizan las razones detrás de esa amistad, al parecer eterna.
Juan Domingo Perón pronunció una frase que con el tiempo se volvería célebre a mediados de 1948 frente a los obreros fabricantes de ladrillos: “Dicen algunos traficantes que existen dentro del país que no tenemos dólares…yo les pregunto a ustedes, ¿han visto alguna vez un dólar?”. Eran tiempos en los que las reservas del Banco Central se reducían velozmente. En 1959 ya los medios de prensa mostraban fotos en blanco y negro de argentinos sobre la calle San Martín en el microcentro porteño, haciendo fila frente a las casas de cambio. El mercado blue existe desde 1930, con la instauración del primer control de cambios en medio de la crisis internacional que afectaba a las principales economías del planeta.
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En noviembre de 1971 el dólar paralelo, ahora denominado blue, superó por primera vez los 1.000 pesos, lo que desató grandes notas en los medios de prensa y como si el tiempo no pasara, el gobierno de Lanusse activó fuertes controles a la compra de dólares en la plaza informal, con una ley penal cambiaria. Obviamente de nada sirvió para frenar los traspasos a la moneda norteamericana.
Otro clásico argentino es el tratar de frenar al dólar con acuerdos sociales entre Gobierno, empresas y sindicatos. Sobre frenar la emisión descontrolada de pesos no se pusieron de acuerdo. Entonces en 1974 el ministro de Juan Domingo Perón, José Ber Gelbard impuso un acuerdo de precios y salarios que derivó en el “rodrigazo”. No duró nada: en 1975 su sucesor Celestino Rodrigo dispuso un salto del dólar comercial de 160% y de las naftas del 180% entre otros fuertes aumentos. A fines de 1975 se estrenó la obra “Los verdes están en el Maipo”, en el clásico teatro de revistas de la mano de Gerardo Sofovich.
Ya en los años 80s, el surgen colecciones de frases de funcionarios. Como la de Lorenzo Sigaut de “el que apuesta al dólar pierde” o la de Juan Carlos Pugliese, de “les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. La Convertibilidad aplicó una década de estabilidad en los 90s pero la pasión argentina por el gasto público, la emisión de deuda, tensión política y un contexto internacional adverso derivaron en su explosión en diciembre de 2001. El primer kirchnerismo de 2003 a 2007 se vio beneficiado por un contexto internacional sin precedentes, con la soja jugando un rol trascendental en la llegada de dólares. Pero lentamente el superávit comercial y fiscal se fue evaporando y con ellos, se evaporó la tranquilidad cambiaria. En 2014 Axel Kicillof devaluó 30%. Mauricio Macri no fue ajeno a las crisis cambiarios con el vuelo del dólar desde los 15 pesos hasta los más de 60 pesos cuando terminó su mandato.
Hoy nuevamente los amigos se reencuentran con la misma pasión de siempre. El ahorrista y el dólar van de la mano, marcando un nuevo máximo en el año y con vistas a mantener una estrecha relación por los próximos meses.


