Seis de cada 10 empresarios vendería su empresa

Seis de cada 10 empresarios vendería su empresa

Un reciente estudio de Grupo Set entre 450 empresarios refleja un dato que no hace más que expresar lo que sienten los empresarios argentinos.

Jonatan Loidi - CEO de GrupoSet

Un estudio de GrupoSet revela el sentimiento de los empresarios argentinos. La pregunta que dispara el título de este artículo fue: ¿Si pudiera vender su empresa a un precio razonable lo haría?

El resultado es contundente: el 60% dijo que sí, el 20% que lo pensaría, mientras que solo el 10% contestó que no, y otro 10% no sabe.

Fuente: GrupoSet

A los que respondieron que sí, se les preguntó si con lo obtenido por la venta invertirían de nuevo en una empresa en Argentina. El dato fue igual de duro: el 70% aseguró que no.

Fuente: GrupoSet

Otra de las preguntas apuntó a conocer las causas por las que venderían la empresa. La mayoría de las respuestas se centraron en la falta de previsibilidad, la economía y los impuestos.

Fuente: GrupoSet

Los resultados no deberían sorprender a nadie. Hace años que la Argentina no tiene un plan que brinde previsibilidad a los diferentes actores de la economía, sean empresarios o personas. Cada gobierno aplica sus recetas y solo ponen foco en el corto plazo, que por lo general en Argentina lo marca el fin de una elección y el comienzo de la próxima.

Argentina es uno de los países con peor desempeño en los últimos 40 años del mundo. Si nos comparamos con nuestros vecinos, desde 1980 a la fecha argentina solo vio crecer su PBI per cápita en un 7.5% contra 161% de Perú, casi 90% de Uruguay y casi 100% de Colombia.

Con índices de pobreza cercanos al 50% el mercado se ve deprimido, ya que solo se pueden consumir productos de primera necesidad.

La presión tributaria es de las más altas del mundo, llegando al absurdo de que si un empresario paga todos los impuestos, se funde. Esto es aún peor cuando medimos la calidad de los servicios que el estado presta con lo recaudado.

Recordemos que el estado es el socio mayoritario de toda empresa, pero no se comporta como un socio, sino como un enemigo que busca ahogar a sus victimas.

El estado anímico de los empresarios nunca estuvo tan bajo, no solo porque la crisis aún no pasó, sino porque lo que viene parece ser peor.

El estudio indago también sobre cómo les había ido a sus negocios durante la pandemia, y los resultados no hacen más que reforzar lo obvio. Un 52% manifestó que empeoró durante la pandemia.

Fuente: GrupoSet

Un aspecto importante del estudio fue cuando se consultó respecto al manejo de la economía por parte del gobierno durante la pandemia. El dato obtenido fue contundente: un 78% que consideró que el manejo de la pandemia fue malo.

Fuente: GrupoSet

Si lo analizamos objetivamente, cuesta ver alguna buena decisión del gobierno durante la pandemia. Solo basta con ver los números más importantes: inflación cercana al 50%, incremento de la pobreza, aumento del desempleo, brecha cambiaria cercana al 100%, déficit en aumento. Sumado a esto que no logró el acuerdo con el FMI.

Por último, el estudio intentó indagar sobre cuáles consideraban los empresarios que deberían ser las medidas que tendría que tomar el gobierno para reactivar la economía y mejorar las condiciones de las empresas para que se desarrollen y vengan nuevas.

Fuente: GrupoSet

Se dice que si uno quiere ayudar a alguien basta con preguntar ¿qué podemos hacer para ayudarlo? Tal vez, el gobierno debería hacer lo mismo. Escuchar a los empresarios, no solo a los grandes sino a todos, y obtendría una lista clara de prioridades, como muestra el resultado de la encuesta:

  • Bajar impuestos: Ya está demostrado que una baja en los impuestos termina impactando positivamente en el nivel de inversiones que en el mediano plazo termina aumentando, en términos absolutos, los ingresos del estado. Por alguna razón los diferentes gobiernos argentinos nunca se animaron a comprobarlo y siempre recurren a mas impuestos para financiar sus ineficiencias.
  • Inflación: Es imposible tomar decisiones a largo plazo con inflaciones como las de Argentina. Se pierde más tiempo viendo cómo zafar o no perder frente a la inflación que en estrategias de crecimiento.
  • Flexibilización laboral: Al igual que con los impuestos, el mundo ya comprobó exitosamente que cuanto más fácil es contratar a un empleado, más trabajo se genera. En nuestro país no solo es difícil, sino extremadamente costoso, tanto para el que contrata como el contratado. No olvidemos que casi el 40% del total destinado a un salario es para impuestos.
  • Dólar: Como si fuera poco el gobierno combate la falta de dólares con restricciones, lo que genera dificultades para las empresas al querer comprar insumos para la producción, adicionalmente con una brecha del 85% que hace que muchas de las ganancias de la empresa se vayan en hacerse de dólares para poder operar. Por otro lado, con una inflación del 50% mantener las ganancias en pesos es el equivalente a perder la mitad de lo ganado en un año. Con tasas de interés de plazos fijos negativas, muchas veces el único resguardo es el dólar. Es fundamental contar con una moneda fuerte y competitiva, algo que Argentina parece haber perdido de manera definitiva.
  • Previsibilidad: Nunca se vivió en el mundo un entorno tan impredecible. Pero a lo que es normal para todo el mundo, los argentinos debemos agregarle el factor local que hace literalmente imposible pensar a más de 1 año. Esto atenta contra la lógica básica de desarrollo de un mercado.

Como vemos en el presente informe la situación es trágica, y de no haber de manera inmediata un plan o programa económico y estratégico podremos estar llegando a un punto de no retorno. El éxodo de empresas nunca fue tan grande. Solo como último dato: hoy argentina tiene menos empresas que hace 15 años y nada hace pensar que esto mejore.

¿Se puede mejorar? Claro que se puede, pero la política debe comprender que es con más y mejores empresas y no con menos.

Aclaraciones: Estudio realizado a 450 empresas de toda la Argentina dividido por regiones en función a su densidad de empresas. Se realizó mediante encuestas anónimas durante los meses de mayo y junio.
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