Negociaciones

Martín Guzmán y el FMI definen el sendero hacia del acuerdo

Las partes ya saben que el potencial acuerdo deberá ser a 10 años con la posibilidad de una cláusula de extensión si en el futuro el organismo extiende los tiempos en su estatuto. Argentina podrá comenzar a pagar 4,5 años después de firmado y se pelea una tasa de interés de 2,05% en lugar del 4,05%.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño martes, 13 de julio de 2021 · 12:40 hs
Martín Guzmán y el FMI definen el sendero hacia del acuerdo
Foto: Telam

Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) cerraron ayer una etapa, e inician una nueva. El ministro de Economía Martín Guzmán y su equipo negociador se reunieron durante toda la jornada del lunes en Venecia con los enviados del organismo financiero internacional y cerraron los próximos pasos a seguir. Esto es, tener en claro que es lo que reclama cada parte y en qué se está de acuerdo para continuar discutiendo un acuerdo de Facilidades Extendidas para renegociar la deuda por unos U$S54.000 millones que el país le debe al Fondo por el Stand By firmado (y caído) durante el gobierno de Mauricio Macri.

Las partes ya saben que el potencial acuerdo deberá ser a 10 años con la posibilidad de una cláusula de extensión si en el futuro el organismo extiende los tiempos en su estatuto. Argentina podrá comenzar a pagar 4,5 años después de firmado y se pelea una tasa de interés de 2,05% en lugar del 4,05%, que debería regir para casos de incumplidores seriales como el local. Hacia delante, en los próximos meses, se deberá discutir lo más difícil de aceptar para la coalición gobernante: cuales serán las metas fiscales, monetarias, cambiarias y macroeconómicas a las que la Argentina se debe comprometer para poder lograr en el 2026 una renegociación de los pagos de ese año.

Otro tema polémico será la aceptación de las misiones del FMI dispuestas en el artículo IV, y que deberían ejecutarse, como  mínimo dos meses al año. Todos estos últimos capítulos, más la aceptación política de los 10 años de plazo máximo para un acuerdo de Facilidades Extendidas; deberán ser negociados dentro de la coalición que comandan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner; quienes, aún, están lejos de una fumata blanca.

Todo esto, obviamente después de las elecciones de noviembre. Antes, es una utopía. Lo que buscará Guzmán es que la Carta de Intención pase por el Congreso Nacional, y sea apoyada por todas las fuerzas políticas de la Cámara que surja luego de los votos de noviembre; incluyendo especialmente a todas las gamas del peronismo oficialista y Cambiemos. Se verá.

Lo que ahora debe armar Guzmán, es la estrategia para enfrentar los dos vencimientos clave del año: los U$S1.800 millones a septiembre y otro tanto en noviembre, correspondientes al pago de intereses del Stand By.

Kristalina Georgieva y Martín Guzmán avanzan hacia un acuerdo.

Qué hará Guzmán

Para esto, la idea de Guzmán es sondear seriamente una alternativa financiera internacional que le permitiría sortear con mayor tranquilidad los vencimientos que se le deben cumplir al Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de fin de año. El otorgamiento de la cuota que le corresponde al país por los U$S650.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs), entre los países que tienen la cuota de socio con el Fondo al día.

La intención de Guzmán es que parte de los U$S4.350 millones del organismo permanezcan como garantía del cumplimiento de los pagos. Sin embargo la propia coalición gobernante tiene dudas y quiere utilizar el dinero para políticas vinculadas con la batalla contra el covid19.

El propio FMI, a través del número dos del organismo el norteamericano Seiji Okamoto, afirmó en abril pasado que los fondos tienen que ser usados para paliar los efectos de la pandemia. Por esto Guzmán quiere hablar directamente con Giorgieva sobre el tema, y definir la estrategia que Argentina aplicará para los vencimientos de septiembre y diciembre. Esto incluye la eventualidad del pedido de una postergación de los pagos; asegurándole a la búlgara que ante esa eventualidad habrá un compromiso serio y concreto de parte del gobierno de Alberto Fernández, de acelerar las negociaciones para un acuerdo que debería firmarse entre diciembre de este año y marzo del próximo año.

Obviamente, antes de la necesidad de pagar los 2.000 millones de dólares postergados al Club de Paris y el primer y gran vencimiento de capital del Stand By aún vigente con el Fondo por unos U$S4.040 millones.

Existe la posibilidad de conseguir algo más de dinero de los DEGs, pero, curiosamente, no del FMI sino de alguno de los países que también recibirán ese dinero, pero no lo utilizarán; y, en consecuencia, estarían en condiciones de prestarlo a terceros países. Argentina está interesado en negociar alguna operación de este tipo, con estados "friendly".

El primer candidato es China, seguido de alguno europeo. El dinero del que se podría hablar no es mucho, pero serviría largamente para cumplir con los pagos al FMI de septiembre y diciembre (unos U$S1.800 millones cada liquidación); sin necesidad de tocar ni las reservas ni los DEGs propios. Y, en consecuencia, saltando los problemas políticos dentro del oficialismo donde se discute utilizar el dinero que gire el FMI para paliar las consecuencias internas de la pandemia, y no para cumplir con los compromisos de deuda.

Se supone que el dinero extra que pueda conseguir el país con estas negociaciones bilaterales, no estarían atados al compromiso directo que el propio FMI impuso de ser aplicados para las consecuencias del covid19 en las economías; sino que podrían tener libre disponibilidad para atender situaciones financieras internacionales. Sería cada uno de los países propietarios de ese dinero luego del giro del FMI, los que podrían dictaminar el destino que consideren convenientes. Incluyendo ayuda a terceros países con problemas de vencimientos de deuda, algo que el propio FMI dijo que quiere evitar con los DEGs.

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