Cómo hará el Gobierno para que algunos sectores no pierdan contra la inflación

Cómo hará el Gobierno para que algunos sectores no pierdan contra la inflación

Bono antiinflacionario para jubilados. Apertura de la compuerta del 40% para paritarias. Optimismo en el IPC futuro. Evolución industrial esperanzadora.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

El Gobierno ya tiene decidido que, al menos los jubilados, no perderán este año contra el alza de la inflación; sin importar lo que aumente el IPC que mide el Indec. Saben en el Ejecutivo que el último cambio de fórmula para medir el incremento de los haberes del sector resulta fallida en tiempos de alza inflacionaria, con lo que la única salida que se analiza sin recurrir al reconocimiento del error de la nueva ley (al menos para las circunstancias actuales), es la de aplicar bonos mensuales o trimestrales que cubran la diferencia entre lo que se percibiría y la evolución del IPC. Fue la decisión de abril y mayo, donde el gobierno había destinado dos bonos de 1.500 pesos cada mes, para cubrir el desfasaje.

Ahora se piensa en un nuevo pago a efectivizarse, seguramente la segunda quincena de junio, para cubrir la diferencia entre la evolución de las jubilaciones en el período mayo/ junio; donde la inflación acumulada fue de aproximadamente 7,5%. La idea es sólo cubrir las jubilaciones mínimas, con lo que tomando la jubilación actual de 23.064 pesos, con lo que el pago extra sería de algo más que aquellos 1.500 pesos. Dependerá de la evolución de la inflación de este mes, donde se espera un dato similar al 3,3% de junio.

Lo cierto es que se confirma ya algo inevitable: la fórmula actual de indexación de jubilaciones, tanto como la anterior diseñada durante el gobierno de Mauricio Macri, no alcanzan para que la clase pasiva pueda siquiera empatarle a la inflación. En la fórmula actual, los jubilados sólo le ganarían a la inflación si el país creciera a tasas importantes, que estos niveles de crecimientos superaran a la inflación de manera holgada y que esta mejora represente un incremento sustancial del poder real de los salarios y la recaudación previsional. Un escenario aún lejano para la complicada economía argentina.

Inflación

La inflación de mayo, de 3,3%, y la acumulación en el 2021 de un incremento del 21,5% en los primeros cinco meses del año, determinan el final de la proyección de un IPC de 30% de máximo. Y de la pelea reabierta de muchos gremios, para que las paritarias se aceleren al menos hasta un 40% de piso. Hasta hace sólo semanas el gobierno defendía sostener las paritarias en los niveles inferiores al 35%, especulando con la posibilidad de algún bono o retroactivo para fin de año.

Sin embargo ya parece que desde el oficialismo se abrieron las compuertas de mayores incrementos, aceptando que la realidad de los precios indica que se deberán avalar alzas por encima del 40%. Incluso cercanas al 45% si se quiere lograr la máxima que dictaminó el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, sobre que los salarios aumentarán este año por encima de la inflación. El problema es la visión que se tiene en Economía de estos incrementos liberados por arriba del 40%. El principal temor es que sean aún más indexatorios sobre los precios, y que determinen que tampoco pueda cumplirse la meta de no alejarse mucho más allá del 40% del 36% de inflación registrado el año pasado.

El Gobierno aún confía 

Se afirma dentro del gabinete económico que se le puede dar pelea a la inflación del 2021, y que el dato final puede quedar entre el 36% del IPC registrado el año pasado y un 40/41% de tope. Y que las predicciones privadas de un 50% final 8apoyado por el dato interanual del 48,8% de mayo), son simplemente fruto de las expectativas culturales, sin apoyo técnico. Sin embargo, se reconoce que para que se dé el tope del 40%, la evolución del índice que mide el Indec deberá perforar el 3% antes de agosto, y ubicarse más cerca del 2% hasta fin de año. La proyección oficial es la siguiente. En junio la evolución debería acercarse al 3,3% de mayo; con preocupación con lo que suceda con la liberación de los alimentos que ya no están bajo el amparo de Precios Máximos y los efectos del segundo tiempo de los aumentos únicos para el año para algunos servicios públicos como el gas y la electricidad. Desde julio y agosto la tendencia debería ser pelear el 3%; y hacia delante mantenerse por debajo ese índice. Finalmente en el último trimestre, para el momento electoral,  los datos que arroje el Indec debería ser cercanos al 2%; mostrando que el oficialismo da batalla sensata contra la inflación. Y, si esto se diera, el 40% final sería posible. Pero todo dependerá del mecano de precios del segundo semestre, que debería ya ir dando resultados efectivos desde el próximo mes.

El entusiasmo oficial se basa en datos de la economía real, paradójicamente provenientes del sector privado. Desde la consultora de Orlando Ferreres se asegura que el nivel general de actividad registró un crecimiento de 27,0% anual en abril, acumulando para el primer cuatrimestre del año un avance de 8,4%. La medición desestacionalizada observó una mejora de 0,2% respecto de marzo. Se menciona que la producción industrial de abril registrará un alza de 48,8% interanual, acumulando una expansión de 14,5% para los primeros cuatro meses del año.

En el caso de FIEL, se menciona que la producción industrial de abril con un salto de 60.7% en la comparación con respecto al mismo mes de 2020; acumulando un avance de 21% en el primer cuatrimestre en la comparación interanual; mientras que en términos desestacionalizados, el Índice de Producción Industrial de abril avanzó 2.3% respecto a marzo.

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