Alarma de empresarios: temen por ruptura del Mercosur en dos años

Alarma de empresarios: temen por ruptura del Mercosur en dos años

Más allá de los cruces de palabras entre Alberto Fernández y los mandatarios vecinos, la preocupación se encuentra en la confrontación entre dos modelos económicos. El futuro del bloque de países se juega en las elecciones presidenciales en Brasil y Argentina.

Horacio Alonso

Horacio Alonso

Si algo le faltaba a los empresarios, tras el golpe económico que generó la pandemia, se suma ahora la preocupación por un conflicto que va en aumento y que puede determinar el futuro de muchas compañías. La tensa relación que mantiene el presidente Alberto Fernández con sus pares de Brasil y Uruguay es un tema de agenda entre los CEOs locales.

No por los cruces verbales de las últimas semanas como, por ejemplo, la respuesta irónica de Jair Bolsonaro al origen selvático de los brasileños. Entienden que estas expresiones son fuegos de artificio que no hacen a la relación bilateral en sí aunque, de alguna  manera, reflejan el problema de fondo que es la de antipatía de ambos lados por la figura del otro que se traslada cuestiones de gobierno.

En menor medida, al menos en lo público, se enmarca el tenso vínculo con Luis Lacalle Pou, que se manifestó en la última cumbre, por el 30 aniversario del bloque regional, donde Férnández le recomendó, al mandatario uruguayo, bajarse del “barco” si creía que la Argentina era un “lastre”.

La preocupación pasa por la diferencia de modelos económicos que están en pugna y que hoy son el centro del debate.

Concretamente, ven una difícil convivencia entre una visión aperturista, como la que impulsan Brasil y Uruguay – y, en menor medida, Paraguay – con una política de economía cerrada que sostiene el kirchnerismo.

El tema no es lo que pueda suceder en los próximos meses, ya que pocos cambios podrá haber, sino en un futuro no tan lejano, con lo que suceda en las elecciones presidenciales en Brasil, en octubre del 2022, y en la Argentina, en 2023, el horizonte que miran las empresas.

Si bien la reaparición de Luis Inácio Lula da Silva lo ubica con chances de volver a la presidencia, con un Bolsonaro golpeado por la crisis sanitaria, falta mucho para garantizar un triunfador. Lo mismo sucede en la Argentina. Es difícil asegurar o descartar un nuevo mandato del Frente de Todos.

Lo que está claro, en el sector empresario, es que una ratificación de las actuales fuerzas políticas, en ambos países, llevaría al Mercosur a una situación crítica en donde, con una alianza entre Brasil, Uruguay y Paraguay, se podría producir la salida de la Argentina o una ruptura general de la sociedad regional.

“Si Lula gana en Brasil y, en la Argentina, continúa el kirchnerismo, el Mercosur puede sobrevivir. En cambio, si se reeligen los actuales gobiernos, sumado a Uruguay que impulsa una apertura, es muy difícil que el bloque se mantenga unido por cuatro o seis años más” señaló a MDZ un empresario de la industria automotriz.

Este es un sector de estrecho vínculo con Brasil, que proyecta su actividad e inversiones a mediano y largo plazo. Es por eso que los ojos de esta industria, como los de otras, están puestos más allá del 2023, ya que están en juego miles de millones de dólares.

El temor es que la Argentina quede aislada en la región, con una política que mira al mercado interno, lo que provocaría que el flujo de inversiones se mueva para economías más propicias para los negocios.

Un ex funcionario argentino, que ocupó cargos vinculados a la relación bilateral, fue tajante cuando se le preguntó por el futuro del bloque: “A Paulo Guedes (ministro de Economía brasileño) no le interesa para nada el Mercosur, así como está. Si fuera por él se saldría ya. Quiere avanzar en tratados de libre comercio con distintos países. Por eso, es difícil que se mantenga el la unión del bloque con Bolsonaro de un lado y el kirchnerismo del otro.”

Hoy la disputa está centrada en el debate por la baja del arancel externo común, el primer paso de una estrategia aperturista que impulsan Bolsonaro y Lacalle Pou. La Argentina no está dispuesta a hacerla en la magnitud ni los plazos que proponen los países vecinos.

La situación es tan tensa que, a esta altura, el Mercosur está paralizado. Una muestra de esto es la suspensión imprevista de la cumbre de cancilleres de los cuatro países que se iba a realizar pasado mañana. Este encuentro ya se había postergado una semana por las diferentes posiciones que mantienen con la Argentina los otros tres países socios.

Es cierto que, tanto la UIA como la CNI brasileña, reclaman mantener el actual esquema arancelario no es lo que piensa Bolsonaro y su ministro Guedes. Ambos señalan a la central fabril por querer mantener sus privilegios proteccionistas.

Una muestra de lo difícil de la situación quedó reflejada, esta semana, en las palabras del embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli: A pesar de las diferencias ideológicas, hay que recomponer una relación basada en lo comercial. Se está discutiendo el futuro del Mercosur.”

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