Guzmán recargado: se planta y quiere cerrar la negociación con el FMI

Guzmán recargado: se planta y quiere cerrar la negociación con el FMI

El ministro se hizo fuerte en las últimas semanas. Empoderado, se define como parte "del ala política del gobierno". Quiere acelerar negociaciones con el Fondo, lejos de los términos duros del kirchnerismo.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Martín Guzmán se plantó. Lo hizo ante el Gabinete económico y ante el propio Alberto Fernández. El ministro de Economía afirmó que piensa acelerar la posibilidad de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la base de las normas actuales y vigentes; con algunas concesiones consideradas clave e históricas por parte del organismo que maneja Kristalina Giorgieva.

El funcionario le aclaró al Presidente y a sus colegas del gabinete que acelerará las negociaciones con la sede de Washington, que es probable que en junio aterricen en Buenos Aires funcionarios del Fondo para que concreten una misión bajo los términos del artículo IV del estatuto del organismo y que de no llegarse a tiempo con las negociaciones pagará en tiempo y forma el vencimiento de septiembre por unos U$S 1.800 millones. Guzmán además dejó en claro que ya no discute con el FMI los términos generales del potencial acuerdo de Facilidades Extendidas; y que, lo que está en negociación abierta, son las metas generales que el país deberá cumplir durante la vigencia del mismo. Fue aún más allá, y aclaró que la estrategia es inamovible (por imposible de modificar ante el organismo) y que una vez cerradas las negociaciones; enviará el acuerdo al Congreso para que la clase política argentina a través de los principales representantes del oficialismo y la oposición lo avalen o rechacen. Y si esto último ocurre por decisión del Senado, será el tiempo de cerrar su gestión.

"Yo también formo parte del ala política, no te confundas", asegura el ministro a quién le pregunta sobre lo que puede opinar el kirchnerismo sobre lo que está negociando con el organismo con sede en Washington. Especialmente en la semana pasada donde el martes se conoció la "Proclama del 25 de Mayo", donde no sólo representantes económicos del oficialismo duro, sino además una larga lista de juristas, políticos, sindicalistas y hasta artistas, llaman a no pagar la deuda con el FMI, a no aceptar los términos del facilidades Extendidas que negocia Guzmán y a avanzar en el "juicio penal" contra los ex funcionarios del Fondo por su participación en la firma y liquidación del Stand By que se firmó en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri.

"Yo también formo parte del ala política"

Guzmán no solo no suscribió internamente uno sólo de los párrafos de la Proclama, sino que además ratificó su estrategia contraria a la visión kirchnerista y anunció que se acelerarían las negociaciones. Explicó el ministro que los tiempos le apremian, ya que antes de junio debe aceptar una misión del FMI para que los países integrantes del Club de Paris acepten aplicar un "Puente de Tiempo" para no entrar en un vergonzante default antes del 30 de julio. Mañana vence el pago de los U$S 2.400 millones al Club, y lo máximo que le otorgarían los 22 miembros del organismo es un waiver por dos o tres meses hasta que haya avances de "Buena Fé" (frase del propio Alberto Fernández) en las negociaciones con el FMI.

Esa misión debería llegar en algún momento de junio, la comandaría la norteamericana Julie Kozac y estaría integrada por el responsable del caso argentino, el venezolano Luis Cubeddu y sería fiscalizada desde cerca por el norteamericano de origen político republicano Seiji Okamoto, el número dos del FMI. Los técnicos estarían en Buenos Aires durante dos semanas, revisarían sin censuras ni límites todos los números fiscales, cambiarios, monetarios y macro de la Argentina, volverían a Washington, y durante julio emitirían un informe profundo que sería la base sobre la que se trabajaría el acuerdo entre el país y el FMI. Lo importante de ese paper elaborado con los datos recogidos por los hombres y mujeres del Fondo en Buenos Aires, es que una vez publicado se enviaría al Club de Paris para renovar el waiver por un plazo más de dos o tres meses.

El detalle y el compromiso

Lo que el ministro está negociando con el FMI tiene como base un acuerdo a 10 años con dos capítulos que podrían convertir a la eventual Carta de Intención con el organismo, como políticamente aceptables para todo el oficialismo. O al menos es lo que Guzmán cree. El primero es que los plazos para comenzar el pago de intereses y liquidaciones están previstos para 2026. Pero pueden ser renegociados y renovados, más allá de los 10 años del Facilidades Extendidas que se acuerde. Incluso podrían pagarse ese año y los sucesivos, unos u$s2.000 millones para ir reduciendo el capital de deuda. El segundo capítulo, es que el programa que se acordaría con el FMI no implicaría ajustes fiscales obligatorios y se aceptarían desde Washington las recetas económicas elaboradas internamente.

El compromiso local es que en tres ejercicios el país llegará al equilibrio fiscal. Ambas pautas se suman a dos cláusulas que deberían terminar de destrabar las resistencias del oficialismo duro del Senado. La primera es la inclusión de una cláusula por la cual, y en el caso que el FMI cambie su estatuto y permita plazos mayores a 10 años para los acuerdos de Facilidades Extendidas; el organismo se comprometa a automáticamente extender los tiempos del cronograma de liquidaciones que se firme con el país. La segunda es la aceptación de una reducción de las tasas de interés de 4 a 2%, eliminando los sobrecargos que se aplican para los países que no cumplen en tiempo y forma las condiciones aceptadas en un stand by. Si esto último se lograra, Argentina se ahorraría entre 800 y 1500 millones de dólares anuales, sólo por la reducción de intereses.

Por su parte, los compromisos que se acuerden con el organismo financiero internacional a liquidar en el futuro podrán no ser ejecutados con reservas o el saldo de la balanza comercial sino con el propio refinanciamiento del FMI. Y para que esto ocurra, lo único que tendrá que hacer el país es cumplir las pautas que se negocien para cerrar el Facilidades Extendidas que se renegocia desde la semana pasada. Guzmán tiene un argumento clave. En esta oportunidad, el organismo que maneja Georgieva acepta visiones heterodoxas por primera vez en su historia. Al menos en la relación con el país. Guzmán asegura que el hecho que desde el FMI se haya reconocido, por ejemplo, que la inflación en el país es un “fenómeno multicausal” y no una cuestión meramente monetaria, es un logro histórico que debe reconocerse. Y que implicará que en el futuro las metas que se discutan no incluyan ajustes fiscales extremos del tipo “déficit cero” con emisión monetaria mínima sino que se aceptarían políticas expansivas del tipo keynesianas para buscar la salida de la crisis argentina.

La explicación del ministro de Economía parece simple. De firmarse este año durante algún momento del segundo semestre un Facilidades Extendidas del tipo clásico (10 años con un plazo de 4,5 años para el inicio de los pagos); Argentina debería comenzar a liquidar sus compromisos en el primer semestre de 2026; y capital, en el segundo. Esto implicaría que el primer desembolso serio tendría que concretarse entre septiembre y diciembre de ese año. Teniendo en cuenta que la actual gestión de Alberto Fernández culmina en diciembre de 2023, será el próximo gobierno quién deba tener en cuenta estos pagos. Pero tres años después de haber asumido, y en un tiempo político diferente al que hoy transcurre en la gestión Alberto Fernández. Esto es, sin las expectativas de una elección legislativa de medio término y a un año de terminar la próxima presidencia. Según la visión de Guzmán, con tiempo suficiente para demostrarle al FMI que el plan que presentó la semana pasada en Washington da resultado y que con una visión heterodoxa de la economía es posible ordenar las cuentas primero y hacer crecer sólidamente la macro después. Las paulatinas misiones del FMI lo irían comprobando en las fiscalizaciones periódicas; las que se prometen más que discretas y sólo de observación. Lo más importante llegaría para comienzos de 2026. Llegado el momento de comenzar a pagar.

¿Cómo se harán las liquidaciones?. El equipo de Martín Guzmán confía que para 2025 Argentina ya haya salido de su crónica crisis fiscal y comercial, y generara la suficiente confianza ante el organismo para que el FMI refinancie el Facilidades Extendidas en plazos similares a los eventualmente firmados este año. Aquí se incluiría una novedad. Argentina podría liquidar cada año desde 2026 unos u$s2.000/3.000 millones de capital para ir reduciendo el monto adeudado, y coincidiendo con lo propuesto por el Instituto Patria. El capital terminaría de liquidarse en plazos de entre 15 y 20 años, el tiempo que tiene Máximo Kirchner en la cabeza. Bien comunicado, sería una manera de cumplir tanto con lo que busca Guzmán como con lo que reclama el Instituto Patria. Para este centro, la condición de aceptación es que dentro del acuerdo se indique que de cumplirse lo firmado, habrá una renegociación de los vencimientos de 2026. Se incluiría también un artículo que indique que si el FMI modifica su estatuto en cuanto a los tiempos y condiciones de los Facilidades Extendidas, en esa renegociación del 2025/2026 se incluyan también para el país.

El kirchnerismo espera escuchar los argumentos del ministro para saber por qué desde el FMI no se discute el plan que desde el Patria se tiene pensado con el organismo: un acuerdo flexible, a más de 10 años, en el que Argentina no pague más de u$s2.000 millones anuales. Y donde, en lo posible, el FMI acepte públicamente ser el responsable de gran parte de la crisis actual del país; al firmar un stand by con Mauricio Macri que se sabía no se podría cumplir y que sólo se justificó en la intención de hacer una aporte importante para la reelección del entonces candidato oficialista. Guzmán se tiene fe. El ministro se encontrará con todos los interlocutores interesados, incluyendo Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner (con quién ayer hubo un contacto en el Congreso con Sergio Massa como anfitrión) y todos los economistas y políticos de importancia del Instituto Patria o similar, para explicar su posición y estrategia; a sus ojos, más que sólida.

El ministro se comprometerá ante el FMI a que en un plazo de dos o tres ejercicios fiscales (contando a partir de 2022), el país llegará a un equilibrio fiscal. Esta meta, sabe Guzmán, es inevitable para llegar a un Facilidades Extendidas. Lo novedoso de lo negociado por el ministro en Washington ante Kristalina Georgieva en persona es que esa meta se logrará en los términos macro que indique el país y no a las reglas clásicas del organismo. Esto incluye la nominación de la inflación como fenómeno multicausal, de la intención de un nivel de un superávit comercial importante y la condicionalidad de un crecimiento de la economía para cumplir los compromisos. Y sin reclamos del FMI de ajustes fiscales, laborales, monetarios o financieros. Según Guzmán, este cambio de posición del Fondo es histórico y debería valorarse desde el Patria como tal.

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