La guerra interna que desató el cierre de exportaciones en la Rosada y los ministros que se enojaron con Alberto Fernández
Decisión en la "soledad del poder"
Alberto Fernández tomó en soledad la decisión de cerrar por 30 días las exportaciones de carne. Fue el domingo por la noche, luego de una entrevista televisiva, cuando el Presidente decidió avanzar sobre el sector de la carne, después de haber recibido durante todo el fin de semana informes sectoriales sobre el alza de los alimentos durante los primeros cuatro meses del año, y las proyecciones inflacionarias de los primeros 15 días de mayo. Si bien analizaba los incrementos en lácteos, harinas y otros productos alimenticios, se detuvo en el rubro carnes al analizar que era el sector que mayor nivel de exportaciones representa. Según fuentes del sector, el 30% de la producción se vende al exterior, mientras el 70% se consume dentro del país. El jefe de Estado decidió hacer caso a las "observaciones" que se le hacían desde el Instituto Patria, donde la hipótesis general es que los precios de los alimentos aumentan por dos razones fundamentales: la puja por la "redistribución de la riqueza" y el alza de los precios internacionales de los commodities.
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Esta visión, sumada a la interpretación sobre la responsabilidad directa empresaria, presionaron sobre el Presidente para que tomara una decisión drástica, a modo de "enseñanza" para el resto de los rubros con presiones inflacionarias por encima del índice general de precios. La intención fue dar una señal a toda la economía, especialmente a la producción de alimentos, que no le temblaría el pulso al jefe de Estado en el momento de tomar decisiones que impliquen batallar contra el incremento inflacionarios. Quienes no tuvieron injerencia en la decisión fueron, curiosamente, los integrantes del gabinete económico. No participaron de la decisión del domingo los ministros de Economía Martín Guzmán, de Desarrollo Productivo Matías Kulfas y el de Agricultura Luis Basterra, pese a su rango y responsabilidad. Tampoco del análisis previo de la medida. En desacuerdo y sin participar de la medida también se ubicó la principal asesora en temas económicos de la jefatura de Gabinete, Cecilia Todesca.
Curiosamente también estaba en contra la secretaria de Comercio Interior Paula Español, quién en algún momento se mostró a favor de trabar exportaciones. Sin embargo, la funcionaria parecía molesta en las últimas horas, ya que en el caso de la carne había culminado una larga ronda de negociaciones con el sector, renovando los acuerdos para los cortes populares y abriendo una mesa de discusión sobre la evolución de las ventas al exterior y los precios locales. Según la visión de la funcionaria, aún había otras medidas por analizar, como la aplicación de cupos o suba de retenciones, además de la prohibición de exportación de algunos cortes (con hueso) antes que un cierre total del comercio exterior. Se habla en pasillos oficiales, de un malhumor fuerte en alguno de los integrantes del Gabinete Económico, incluyendo voces altas y palabras complicadas.
En contra también los gobernadores
La mayoría de los responsables de conducir las provincias, especialmente las ganaderas, también se mostraron abiertamente en contra de la prohibición de las exportaciones de carnes. Los más abiertamente en desacuerdo fueron Santa Fé y Córdoba; con posiciones políticas concretas y justificadas en la relación que Omar Perotti y Juan Schiaretti deben mantener con sus votantes. La explicación en ambas gobernaciones fue la obvia. La supervivencia electoral de ambos, en un año electoral, depende de la muy buena relación que tengan con los principales actores económicos de sus territorios; donde la producción ganadera es una de las fuentes de trabajo y crecimiento. Tienen además la experiencia de haber sufrido la resolución 125 en 2008, y la presión directa de los intendentes y responsables locales que también deben renovar legislativamente el apoyo popular en las próximas elecciones. Y, a diferencia de lo que sucede en la Casa Rosada, la relación con los sectores productivos agropecuarios, es diaria, constante y permanentemente vigilante. Sin espacio ni plazos para conflictos en medio de una pandemia. A tal punto es la necesidad de mantener la buena relación y el apoyo productivo y económico entre los gobernadores y sus votantes, que se prefiere sostener este vínculo antes que obedecer sin más las disposiciones que llegan desde Buenos Aires. En el caso de Perotti, no es la primera vez que esto sucede. Ya se había alzado en contra de grandes avances desde la Casa Rosada, cuando el año pasado no apoyó la intención oficial de tomar el control de la compañía Vicentin; dándole el golpe de gracia a un proyecto que tenía el copyright de La Cámpora.
El problema macroeconómico de la decisión
La intención de avanzar sobre el comercio exterior de la carne, produjo una consecuencia inmediata y, provocaría, otra a largo plazo; aún más negativa que la primera. El dólar financiero registró una salto importante, ubicándose, en el caso del CCL, levemente por arriba de los 160 pesos, y $155 en el caso del MEP; y pese a que la de ayer fue otra rueda de compras de divisas por parte del BCRA que adquirió unos U$S 130 millones. La explicación del mercado para estas alzas en ambos dólares financieros, fue que la potencial desaparición durante un mes de los liquidadores del mercado ganadero, reducirían la oferta de manera drástica. Sucede, en el análisis del rubro particular y a diferencia de los sojeros, que los exportadores de carne vacuna tienen la obligación por su forma de producir de liquidar más rápido y de manera constante divisas para sostener la actividad; con lo que la especulación del mercado financiero es que habrá una reducción importante en la oferta de dólares si la decisión oficial se sostiene en el tiempo. La segunda consecuencia negativa, aún más grave, se verá en el largo plazo. De sostenerse las restricciones en el tiempo, aunque de manera aplacada, habrá una inevitable disminución en la oferta de dólares, y en los ingresos de divisas para el BCRA. Según el sector ganadores, el rubro aporta entre U$S 3.000 o 4000 millones de dólares, de los cuales unos U$S 800 anuales quedan libres para reforzar reservas. Si se tiene en cuenta que la necesidad de reforzar reservas es el norte fundamental para un país que necesita como el agua incrementar su disponibilidad de dólares para fortalecer su posibilidad de hacer frente a sus compromisos financieros; cerrar exportaciones es una pésima señal.
Inflación privada
El último informe de la consultora Ecolatina, que mide de cerca la evolución de la inflación, indica que en la primera quincena de mayo en comparación con el mismo período de abril, la inflación medida por la consultora mostró un alza en los precios de 3,4%; lo que indicaría una desaceleración contra el 4,4% del período anterior. Para Ecolatina "las restricciones a la circulación nocturna, a la vez que algunas ofertas en indumentaria y electrodomésticos, ayudaron a esta desaceleración. En este marco, todavía falta para decir que la desaceleración se mantendrá más allá de algunas semanas: los primeros rasgos son más transitorios que permanentes". Sin embargo se menciona que en el rubro alimentos y bebidas "seguirá por encima del nivel general en mayo. Aumentos generalizados en carnes, lácteos y bebidas provocarán que este capítulo de suma relevancia esté alrededor del 4% en este mes, agravando el carácter regresivo de la suba de precios". Ecolatina mide en el informe el impacto que tendrá en el indicador la actualización de 9% en la tarifa eléctrica para los hogares del Gran Buenos Aires -con mayor impacto en el IPC GBA Ecolatina que en el IPC Nacional de INDEC- y la suba de combustibles, prepagas y comunicaciones; lo que generaría que los precios regulados continúen en alza y la presión inflacionaria siga. Concluye el informe de la consultora que en los primeros cinco meses del año, la inflación acumulará un incremento de 20%, con un piso determinado para este año de 36% y una inflación proyectada de 45% para todo el 2021. Según Ecolatina, recién en el segundo semestre del año el incremento podría perforar hacia abajo el promedio mensual de 3%.
Sustitución de importaciones en calzados
Alberto Fernández participó ayer personalmente de la reapertura de la planta de la empresa de calzado e indumentaria deportiva Dass en Eldorado, Misiones, donde directivos de la firma anunciaron la inversión de unos U$S 25 millones para producir para la marca Nike. La planta empleaba a unos 1.500 trabajadores hace años, y en esta nueva etapa serán unos 300 los que recuperaron sus empleos. Se supone que, de continuar la tendencia actual de sustitución de importaciones textiles, se avanzaría con otras marcas como Tryon, Fila y Umbro en Brasil, y tiene acuerdos para producir para marcas tales como Nike, Adidas, Asics, Converse, Reebok y Under Armour, habituales clientes de Dass en otras plantas de la compañía, ubicadas fundamentalmente en Brasil, pero también en coronel Suarez, provincia de Buenos Aires. Es el segundo proyecto que se inaugura en las últimas semanas. La marca Topper anunció también hace 7 días, inversiones por más de $500 millones para aumentar su volumen de producción e incorporar 210 operarios a su planta de Aguilares, provincia de Tucumán, para atender la creciente demanda de sus productos dentro del mercado interno y exportar hacia Brasil. Para el gobierno se trata de una revancha política/ económica. Son todas plantas que habían cerrado durante la gestión de Mauricio Macri, y que ahora reabren por el cierre de importaciones y la creciente demanda interna fruto del incipiente proceso de recuperación de los primeros meses del año. La noticia tiene un costado polémico. Algunos analistas señalan al cierre de las fronteras para el ingreso de textiles y calzado, como la medida que provocó que este rubro haya aumentado sus precios en casi un 70%, mientras que el índice inflacionario se ubicó en un 40%. Los fabricantes hablan de otro fenómeno, y señalan que precisamente es el incremento de la producción local lo que estabilizará los precios.



