Cómo es el sistema impositivo en un país con 30 años de crecimiento

Cómo es el sistema impositivo en un país con 30 años de crecimiento

El debate sobre Bienes Personales muestra las diferencias de criterio que existen entre un país como Australia, que acumula décadas de crecimiento, con la Argentina, que no puede salir del estancamiento. Un extraño karma de repetir medidas que no funcionan en lugar de aprender de modelos exitosos.

Horacio Alonso

Horacio Alonso

El fin de año legislativo está dominado por los cambios en el impuesto a los Bienes Personales. La discusión gira en torno al monto de aplicación, no a su esencia. Este tributo siempre ha generado discusión, ya que desde un sector se considera necesario para una mejor distribución de la riqueza y, desde otro, se lo señala como contraproducente para generar la misma.

El debate teórico puede ser interesante, como un muestrario de principios, pero lo más importante es lo que se constata en los hechos, es decir, sus efectos concretos.

Por tratarse de un impuesto directo que apunta a los sectores de mayores ingresos, se lo defiende por tener un carácter de progresividad, aunque la realidad se choca con esa idea. Más en el caso argentino que, por las cuestiones inflacionarias, si no se ajusta con rapidez los parámetros, termina castigando a quienes están lejos de ser considerados “ricos”.

La práctica muestra que, en el mundo, en los países con mayor desarrollo hay consenso de que lo más efectivo no es un gravamen al patrimonio neto sino a la renta.

Hay muchos ejemplos en ese sentido. Uno puede ser el de Australia que, en los últimos 30 años, muestra un crecimiento sostenido y casi no registra períodos de recesión.

La mitad de los ingresos tributarios llegan a través de los impuestos a las personas, como el caso de Ganancias. Un empleado que gane hasta 180.000 dólares australianos al año, está exento. A partir de ese monto se paga un 45% por el excedente. Se paga más, pero tiene como contraprestación educación, salud y servicios de calidad. En la Argentina, la parte de la sociedad alcanzada por Ganancias, deben afrontar gastos privados por esos rubros.

La carga fiscal no apunta ni a la producción ni al consumo, ni al trabajo. El IVA es del 10% y hay productos de primera necesidad que están exentos o pagan menos. No existe Ingresos Brutos, ni cargas sociales y las exportaciones no sufren retenciones. En el caso de las importaciones, de altos aranceles que existían años atrás se pasó a un esquema de apertura, con tributos específicos y bajos.

En la Argentina, las principales fuentes de recaudación son el IVA, aranceles al comercio exterior, bienes personales e “impuesto al cheque”. Ganancias no está en ese grupo.

En cuanto a un impuesto directo y progresivo, en este país – como en otras economías consolidadas – se aplica un impuesto  inmobiliario rural o a la tierra. Este tributo, según lo que se percibe en los hechos, no es un obstáculo para el crecimiento, ni siquiera para el sector agropecuario. Tiene una carga mayor si la tierra es improductiva, pero eso queda limitado a una porción muy baja ya que casi todos los campos están en actividad.

En el caso de Australia (también en Canadá o Estados Unidos) permite un alto nivel de recaudación de cerca del 3% del PBI. En la Argentina, en el promedio de los últimos años, representó menos de 1%.

Los valores de la valuación fiscal de los campos puede explicar, en parte, esta distorsiones.

En Australia, el sistema impositivo apunta a lo que se gana. Si se compra una propiedad como inversión, la carga fiscal se aplica cuando se la vende y se obtuvo una ganancia, con un período de plazo para pagarla.

Un empleado en relación de dependencia para el 3% anual de su ganancia para cubrir el seguro médico. Es un sistema público que, por sus prestaciones, equivale a un plan medio alto de una prepaga en la Argentina.

El caso de castigar al patrimonio funciona, en muchas oportunidades, como un incentivo a no declarar y desalienta las inversiones. Además, se aplica sobre tenencias que no contemplan las deudas.

El empresario Pierpaolo Barbieri, fundador de Uala, es muy crítico de este tributo. “Bienes Personales tributa sobre bienes brutos, no netos. Eso implica que si tengo una casa que vale 100, pero con una deuda de 90, pago sobre 100. Grava pasivo como activo. Ningún otro país con impuesto al patrimonio (que son cada vez menos) hace eso. ¿Por qué acá sí?”, planteo en su cuenta de Twitter.  

Alertó que pone al país en una situación de menor competitividad respecto a la región y eso va a hacer que los inversores se radiquen en países vecinos.

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