A un año del cepo "hard", satisfacción oficial por el precio del dólar

A un año del cepo "hard", satisfacción oficial por el precio del dólar

Se cumple un año de vigencia plena de las trabas para la compra de dólar ahorro. Si bien el ritmo se aceleró y llego a 174 millones en septiembre, la comparación debe hacerse contra los más de 800 millones de 12 meses antes. Para el equipo económico, es la razón de la estabilidad cambiaria.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Para el dólar y su demanda, octubre no será un mes más. Se trata del primer período donde se podrá comparar de manera completa, la evolución anual de la demanda del dólar oficial para el público; ya que se cumplirá el lapso de 12 meses completos de vigencia del "cepo hard" dispuesto por el Gobierno en septiembre del 2020 y que este mes tendrá una vigencia completa. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) completó el mes con compras de US$174 millones en habilitaciones para la compra de los 200 dólares reglamentarios, con lo que a un a año de aplicarse las restricciones “hard” para el acceso del público a los dólares oficiales, se reconoce dentro del Poder Ejecutivo que se trató de una decisión inevitable y que le permitió proyectar en el largo plazo al oficialismo.

Según la entidad que maneja Miguel Pesce, estas trabas le permitieron al Gobierno llegar a las PASO y a las complicadas semanas posteriores, con un dólar relativamente tranquilo; más teniendo en cuenta las tensiones políticas con que transcurrió la campaña y estalló la interna oficial luego del resultado electoral negativo.

Nadie lo dirá abiertamente, pero todo el equipo económico respira conforme con la decisión tomada el 15 de septiembre del 2020 por parte del Central de restringir al máximo la posibilidad de acceder al dólar ahorro en 2020 y a repetirlo para este 2021.

Los números comparados son indiscutibles. En agosto de 2020, el BCRA tuvo que vender divisas por unos US$750 millones; con una tendencia creciente de entre 100 y 150 millones mensuales. Si esa performance se hubiera profundizado desde septiembre del año pasado hacia delante, hacia fines del ejercicio anterior se hubieran perdido unos US$1.000 millones mensuales; una cifra insostenible para unas reservas exhaustas y que hubiera derivado en una corrida cambiaria imposible de enfrentar para el Gobierno. Luego llegaron las liquidaciones sojeras del primer semestre de este año y después los DEGs del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que cambió el panorama cambiario.

Sin embargo, desde el Gobierno se hacen números, y se determina (con razón) que aún los tiempos de pensar en liberar las compras de divisas están lejos. Para esto, tal como señaló este diario, habrá que esperar tiempos más favorables para las reservas; lo que seguramente no ocurrirá en los próximos ejercicios.

La evolución de las compras de dólares por parte de los particulares tuvo durante este año de vigencia de las restricciones una evolución positiva, pero controlada. En septiembre 2020 se registraron US$630 millones, para luego pasar a la siguiente progresión: US$199 millones en octubre, US$174 millones en noviembre, US$157 millones en diciembre, US$137 millones en enero de este año, US$90 millones en febrero, US$58 millones en marzo, US$46 millones en abril, US$50 millones en mayo, US$75 millones en junio, US$124 millones en julio y US$122 millones en agosto. En septiembre se aceleró a los US$174 millones, una cifra más alta pero que no rompe tensiones. Hay que mencionar que en los últimos dos meses hubo algunos contribuyentes que pudieron reingresar en el registro permitido, lo que explica el alza.

Si se tiene en cuenta que el promedio anterior a septiembre 2020 era de una salida promedio de más de US$700 millones, en un año el ahorro de reservas por esta vía fue de unos US$600 millones mensuales. O, dicho de manera agregada, el BCRA evitó una salida de más de US$7.000 millones. Igualmente esta situación no hubiera ocurrido. Antes las reservas se hubieran agotado, y el país se hubiera dirigido a un crash inevitable.

Hoy se considera que pese a lo irritable de las restricciones y las consecuencias inmediatas negativas sobre los mercados alternativos luego de su aplicación el 15 de septiembre el objetivo final se logró. Fue darle al Ministerio de Economía más tiempo para que se pudieran elaborar políticas monetarias y fiscales de estabilización del tipo de cambio, lo que la cartera de Martín Guzmán finalmente logró a base de negociaciones con los fondos de inversión que dejaron de presionar sobre el CCL y aceptaron la propuesta oficial de una salida ordenada en pesos; proceso que terminará de concretarse entre este mes y noviembre; cuando terminen de vencer los bonos dólar linked emitidos durante el macrismo.

Aunque el público proteste con razón y se queje por estas restricciones "hard", la estabilidad cambiaria (midiendo el oficial), parecería darle la razón a los funcionarios que impulsaron hace un año estas restricciones. Sin embargo, no eran pocos los de dentro y fuera del Gobierno que anticipaban tormentas de todo tipo para la última parte de 2020 y el primer trimestre del 2021. Sin embargo la llegada de los dólares sojeros y los DEGs cambiaron el panorama.

En silencio y sin estridencias, el “ala política” del Gobierno (dentro de la que milita Miguel Pesce) se reconoce a sí misma como la que tuvo razón en cuanto al freno a la sangría de reservas y a la demolición del dólar blue. Por lo bajo, y siempre sin reconocerlo en público, se habla del buen consejo que dio el propio Alberto Fernández en la turbulenta primer quincena de septiembre; donde, sin rodeos, le indicó a Guzmán que aceptara los consejos de los funcionarios públicos que mejor conocían los vericuetos complicados del mercado de divisas argentino. Y que sabían pegar donde más duele: la pérdida de dinero de los apostadores a la corrida cambiaria permanente.

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