Juan Manzur busca aliados para convencer a bonistas de visitar Buenos Aires

Juan Manzur busca aliados para convencer a bonistas de visitar Buenos Aires

El jefe de Gabinete invitó a los fondos de inversión a venir al país luego de las elecciones de noviembre, pero el panorama no es nada sencillo.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Los fondos de inversión fueron crudos y directos. El jefe de Gabinete Juan Manzur escuchó sin estridencias pero de manera clara cual es la principal preocupación que tienen en Nueva York (y, porque no, también en Buenos Aires), para volver a confiar en el país. O al menos para tener la voluntad de estudiar algún paper sobre las oportunidades de negocios financieros en la Argentina.

El primer paso para, luego de mucho análisis, decidir si se envía o no un dólar a alguna de las múltiples opciones del mercado de capitales de papeles criollos. Los fondos de inversión presentes en la muy realista reunión del viernes pasado al mediodía en el consulado argentino en Nueva York, quisieron saber si toda la coalición gobernante coincidía con el mensaje "market friendly" que el jefe de Gabinete transmitía en el frugal almuerzo con la gente de Wall Street.

Ya habían escuchado a Martín Guzmán y a Jorge Arguello confirmar, junto con Manzur, que seriamente Argentina está negociando un Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y que este no tendría características imposibles de cumplir para el país. Y que tendría implícito un "plan económico creíble" en sus metas. Si bien ni el ministro de Economía ni el jefe de Gabinete ni el embajador argentino ante los Estados Unidos pudieron acercar la fecha exacta en la que se presentará en sociedad el acuerdo; sí aseguraron que coincidían en que la fecha límite es la del 30 de marzo; día en el que Argentina debería pagar (y no lo hará), unos US$4.050 millones del primer gran vencimiento del Stand By negociado y cerrado en 2018 por el gobierno de Mauricio Macri.

La consulta final y directa de los fondos de inversión fue única y simple: el kirchnerismo, ¿también está de acuerdo con esta posición sobre el acuerdo con el FMI, y con el diseño de un plan económico serio y sustentable? No hubo respuesta de Manzur. Simplemente la invitación a los potenciales inversores para visiten el país que en un tiempo prudencial, luego del 14 de noviembre, con la asunción de los legisladores nacionales que surjan de ese acto ya concretada y con el acuerdo con el FMI firmado o por cerrarse.

Aseguró el jefe de Gabinete que en estos encuentros en Buenos Aires habrá reuniones privadas con el kirchnerismo para que se convenzan de manera directa que toda la coalición oficialista apunta al mismo norte. Los inversores prometieron estudiar el convite. Para ellos no es fácil aceptar semejante oferta. La mayoría de los fondos de inversión que apostaron en los últimos años por los papeles de los títulos públicos argentinos, perdieron fortunas.

Uno sólo, el Templeton, apostó por bonos en pesos ajustados con una tasa de algo más del 20% y perdió unos US$1,500 millones y aún le quedan por liquidar otros US$2.000 millones. Difícil que Michel Hasestadt, lo acepte. El CEO de Templeton, un héroe de Wall Street al haberse adelantado a la crisis de 2008; aceptó entre 2016- 2018 la invitación de invertir en papeles en pesos y tuvo su peor experiencia como inversor global.

Para cambiar el clima ante los fondos de inversión, el oficialismo recurrirá a dos viejos amigos que intentarán modificar la imagen. Se contactará a Gramercy y Fintech, presentes en el encuentro de Nueva York y recordados por el kirchnerismo como dos buenos amigos del país en otras épocas difíciles. Ambos hicieron su aporte para acercar posiciones en el canje de deuda privada de agosto del año pasado. Y, antes, tienen una historia importante con el oficialismo, desde los tiempos del segundo llamado a reestructurar la deuda en default 2001, organizado por el Ministerio de Economía que manejaba Amado Boudou en 2010. Tanto Gramercy como Fintech no habían ingresado en el canje original (el lanzado por Roberto Lavagna como ministro de Néstor Kirchner), amagando con sumarse a los litigantes contra el país que en ese momento reclutaban el Fondo Elliott, de Paul Singer, y el EM Dart, de Kenneth Dart.

Sin embargo, hacia comienzos de 2010 se habían reconvertido en los mejores interlocutores que tenía Argentina en el mercado de bonistas aún en default, y junto al Palacio de Hacienda diseñaron la oferta de reapertura de deuda que llevó la aceptación final al 93%. Luego, el 7% restante avanzaría en el “juicio del siglo” contra el país, litigio que la Argentina perdería contra los fondos buitre liderados por Singer. En esa causa, tanto Gramercy como Fintech mantuvieron su rol de aliados del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en contra de Singer y el resto de los demandantes, al punto de presentarse como “amigos de la Argentina”, declarando públicamente ante el juez Thomas Griesa a favor de la posición local y en contra del reclamo de los fondos buitre.

La alianza con el último gobierno kirchnerista fue tan sólida que llegó hasta una presentación conjunta en diciembre de 2012 ante la Corte Suprema de los Estados Unidos bajo el grupo “non party apellants”(integrado también por la Reserva Federal y el Gobierno norteamericano), para que la posición de Argentina sea escuchada en aquellos tramos finales del juicio contra los fondos buitre. Finalmente, la historia es conocida. El máximo tribunal norteamericano falló en contra del país, se perdió la cusa y recién en abril de 2016, con el gobierno de Mauricio Macri en sus comienzos, se pudo llegar a un acuerdo con aquellos beligerantes acreedores, previo pago de unos US$9.000 millones.

La buena relación entre Gramercy y Fintech con el actual oficialismo continuó sólida con los años. Gramercy tuvo participación en las operaciones de compras de los juicios que empresas multinacionales, especialmente de origen norteamericano, mantenían contra Argentina ante el CIADI, a precios más que bajos. En octubre de 2013 se cerró un acuerdo con el país por el cual el Ejecutivo se comprometió a cerrar varias de estas causas ante el tribunal internacional, liquidando los procesos abiertos por los casos de Vivendi Universal (Aguas de Aconquija) y Azurix (Agua Potable de la Provincia de Buenos Aires).

Por su parte, Fintech, del magnate mexicano David Martínez, mantiene una sólida relación con varios de los principales referentes del kirchnerismo, y se convirtió desde la llegada de Alberto Fernández al poder en uno de los voceros directos e indirectos del mundo financiero internacional (y nacional) con el Gobierno. Su principal activo en el país es ser uno de los socios de Telecom (junto con Clarín y el Estado argentino a través del FGS de la Anses).

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?