Cómo funciona la economía estatizada de Bielorrusia, la última planificada de Europa

Cómo funciona la economía estatizada de Bielorrusia, la última planificada de Europa

Bielorrusia pasa por una histórica crisis desde las elecciones presidenciales del 9 de agosto.

BBC Mundo

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En la capital de Bielorrusia, Minsk, domina la arquitectura estalinista y los edificios que recuerdan sus estrechos lazos con su vecino más poderoso, Rusia.

Sin ir muy lejos, la monumental plaza de la Independencia, alberga la sede de la KGB, la agencia de inteligencia de la URSS, de la que Bielorrusia formó parte hasta 1991, y a la que el nuevo Estado decidió no cambiarle el nombre después de la caída del bloque comunista.

Y es que, Bielorrusia formó parte de la Unión Soviética hasta 1991.

Pero el arquitectónico no es el único vestigio de aquella época: también lo es su economía estatizada, la última planificada de Europa.

Bajo el férreo control del presidente, Alexander Lukashenko, que lleva 26 años gobernando el país -y quien volvió a ganar las elecciones el 9 de agosto, algo que desató semanas de protestas-, Bielorrusia ha desarrollado un tipo de economía planificada, a medio camino entre una economía dirigida por el Estado y un mercado libre completamente abierto.

Las protestas anti-Lukashenko se consideran históricas.

Este sistema de "socialismo de mercado" significa, en la práctica, que sectores como el industrial o el de la agricultura están casi completamente controlados por el Estado.

En su conjunto, las empresas estatales suponen el 50% del Producto Interno Bruto (PIB) aproximadamente.

El país inició este camino tras la caída de la URSS. En ese momento todas las ex repúblicas soviéticas enfrentaron una profunda crisis económica.

Para entonces Bielorrusia ya arrastraba las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, que destruyó prácticamente toda su infraestructura y de la catástrofe de la central nuclear de Chernóbil de 1986, que dejó una cuarta parte del territorio del país contaminado radioactivamente.

Estado de bienestar

El país afrontó el periodo postsoviético introduciendo controles administrativos sobre precios y sobre el tipo de cambio de la moneda.

Además, los subsidios y el sistema de ayudas se extendieron por toda su economía haciendo de Bielorrusia un asentado estado de bienestar en el este de Europa.

Bajo Lukashenko, Bielorrusia ha conseguido erradicar prácticamente la pobreza extrema.

Como ejemplo, el porcentaje de personas que viven por debajo del umbral de pobreza bajó en 18 años del 41,9% al 5,6% en 2018, según datos del Banco Mundial.

Esta es una de las tasas más bajas de Europa.

La sanidad y la educación son públicas y gratuitas.

En los últimos años, el gasto público en pensiones ha superado el 9% del producto interno bruto (PIB), una cifra cercana al gasto medio en la Unión Europea, donde es el 11,3% del PIB.

En 2017, el país se situaba en el puesto 53 de 187 países en el índice de desarrollo humano.

Sin embargo, diversos organismos internacionales recuerdan que la productividad del arcaico sector estatal es baja y el salario medio se sitúa en torno a los 500 euros (unos US$590) mensuales.

La arquitectura de Minsk recuerda su pasado soviético.

Quienes visitan sus ciudades dicen que están limpias y ordenadas.

El desempleo entre sus 10 millones de habitantes es bajo.

Y sin embargo, el crecimiento económico de los últimos años es tachado de "anémico" al situarse alrededor del 1,5%, con el agravante de que lo acechan dos considerables peligros.

Uno, el fin de los subsidios energéticos rusos.

Y dos, la inestabilidad política que "durará mientras Lukashenko esté en el poder", cree Andrei Kazakevich, director del Instituto de Estudios Políticos "Political Sphere".

Bielorrusia es vista por la comunidad internacional como un país lleno de falta de libertades en el que el presidente trata de controlar todas las ramas del poder: ejecutivo, legislativo y judicial.

En sus manos ya se hallan también gran parte de los factores productivos del estado. Estos son los 4 pilares sobre los que se asienta su economía:

1. Minas de potasio

Bielorrusia es un país muy verde y plano.

El punto más alto no supera los 345 metros, pero su subsuelo es rico en este mineral.

El potasio es uno de los elementos esenciales para fabricar por ejemplo, fertilizantes o medicamentos, y da origen a más de 50 compuestos químicos de gran utilidad en la vida diaria.

Esta es una fuente de ingresos es clave para Bielorrusia porque llega en moneda extranjera.

La represión de las manifestaciones, que piden más democracia y una reforma económica, ha provocado que las protestas se extendieran a las fábricas y a la convocatoria de huelgas.

La empresa estatal Belaruskali produce el 20% anual de potasa del mundo.

Es el tercer mayor exportador global después de Canadá y Rusia y tiene entre sus principales clientes a China e India.

"El cierre de las minas será un golpe para la economía y para el gobierno", explicó el analista David Riley al diario Financial Times.

Otra amenaza que acecha la 78 economía del mundo por tamaño es su histórica dependencia de los subsidios energéticos rusos.

El oleoducto de Druzhba es el más largo del mundo. Conecta Rusia con Europa oriental y occidental.

2. Lazos con Rusia

Bielorrusia está, desde el punto de vista geopolítico, en medio de la rivalidad entre Occidente y Rusia.

"Es una buena plataforma de entrada a los países de la Unión Euroasiática (Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Armenia y Kirguistán) que conformar un mercado de 180 millones de potenciales consumidores", explican desde el Instituto de Comercio Exterior de España.

Por su situación geográfica es el territorio idóneo para conectar Rusia y el continente europeo.

Y Lukashenko ha sabido aprovechar esto a lo largo de los años.

El país es un puente de unión energético entre Rusia y los países del este de la Unión Europea.

El país destaca por el número de gaseoductos y oleoductos que lo atraviesan, transportando los recursos naturales de Rusia a Europa.

Su papel en el transporte de petróleo y gas es clave.

Para atraer el país hacia su órbita y alejarlo de la Unión Europea, Rusia ha estado enviando petróleo y gas a Bielorrusia en condiciones muy favorables, como parte de un acuerdo aduanero bilateral.

Pero recientemente Rusia decidió poner fin a este esquema, lo que supondrá en el futuro un duro golpe a la economía de su vecino, ya que lo que recibe le permite mantener su estado de Bienestar y refinar parte en el país para después revenderlo en Europa.

Vadim Mojeiko, analista del Instituto Bielorrusio de Estudios Estratégicos cree que este "chantaje de Rusia continuará sin límite, sobre todo mientras Putin esté en el poder".

Además, Rusia también es el mayor acreedor de Bielorrusia y posee casi el 38% de su deuda nacional.

La mayoría de las tierras destinadas a la agricultura son de propiedad estatal y dan empleo a casi el 10% de la población de Bielorrusia.

3. Agricultura

Al hablar de una economía como la bielorrusa, con un amplio sector estatal, no puede dejarse de lado que la agricultura, uno de los prioritarios del país al menos en término de gasto y empleo.

Y el sector recuerda mucho a la era soviética: las tierras agrícolas continúan siendo de propiedad estatal, a excepción de pequeñas parcelas que han sido privatizadas.

Lo producido, explica la Oficina Económica y Comercial de España en Moscú, solo alcanza para "el autoabastecimiento, por lo que no supone gran parte del Producto Interior Bruto del país (un 7,5%)".

Pero el sector da empleo a más de un 9,7% de la población.

Tradicionalmente, las granjas en Bielorrusia eran colectivos estatales, pero en los último años se ha empezado a dar espacio a la propiedad privada, aunque de momento suponen un pequeño porcentaje del sector.

Su industria de software y videojuegos es muy puntera.

4. Videojuegos y software

Otro de los pilares de la economía del país es el sector tecnológico.

Las empresas desarrolladoras de software son muy conocidas a nivel mundial y su industria está llena de casos de éxito.

¿Has jugado a World of Tanks?

Es uno de los 5 videojuegos más rentables del mundo y con él llegaron luego otros de la misma saga: World of Warplanes y World of Warships son dos ejemplos.

Y es que Bielorrusia es el origen de una de las mayores empresas de videojuegos del mundo: Wargaming.

¿Usas Viber para llamar?

Otra aplicación "made in Bielorrusia".

Lo mismo que Juno, Maps.me o MSQRD, comprada por Facebook y que permite poner distintas máscaras a los selfies o las llamadas.

Bielorrusia, al contrario que otros países independizados de la Unión Soviética, tiene un sector de telecomunicaciones bastante desarrollado y un sector tecnológico floreciente en la capital que da trabajo a dos millones de personas.

La exportación de estos servicios está casi en su totalidad en manos de empresas privadas.

Sin embargo, "los sectores industriales y la agricultura bajo control estatal no son competitivos", explica el instituto de investigación con sede en Washington The Heritage Fundation.

Además, dice el think tank, "las nuevas inversiones extranjeras no rusas han desaparecido esencialmente en los últimos años, en gran parte debido al clima desfavorable para las inversiones en Bielorusia".

En lo que coinciden los expertos es que Bielorrusia necesita un cambio de modelo económico, pues la actual dependencia de Rusia o de las ayudas estatales no son "sostenibles".

 

 

 

 

 

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