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Regalías controladas y sinergia en el nuevo pacto minero

Desde el Gobierno provincial indicaron que con el acuerdo federal los ingresos solo podrán usarse para infraestructura y producción, y que el desarrollo de este sector impulsará a otros, como el turístico.

Este martes se presenta el Pacto Federal Minero, que sentará los lineamientos básicos para la actividad minera en la provincia. El subsecretario de Energía y Minería, Emilio Guiñazú, explicó las condiciones del mismo y lo que significará para Mendoza. 

El Pacto Federal Minero  que rige actualmente se firmó en el año 1993 y le dio origen a la minería tal como la conocemos ahora. Con el paso de los años se fue notando que habían quedado algunas "materias pendientes", de acuerdo con Guiñazú, debían saldarse, por eso, a más dos décadas del mismo, se trabajó en una actualización, en la que la provincia participó de manera activa.

"Queríamos garantizarnos que lo que entrase en el Pacto Federal fuera coherente con lo que estamos garantizando para Mendoza en términos ambientales", agregó el subsecretario del área.

"El pacto federal minero de ninguna manera pone en riesgo la validez ni el cumplimiento de la 7722", insistió Guiñazú.

Claves para Mendoza:

-No cuestiona autonomías provinciales ni pone en riesgo la ley 7722 -que prohíbe sustancias como el cianuro, el mercurio y el ácido sulfúrico en la actividad-.

-Sienta las bases para: un mayor control ambiental, transparencia en el uso de recursos fiscales y se asegura de que la mayor parte de los recursos queden en las comunidades en las que se desarrolló la actividad. 

-El dinero que cada provincia obtenga de la actividad no podrá utilizarse para gastos corrientes, sino que deberá servir para infraestructura y para diversificar la economía de las mismas.

Evitar "pueblos fantasmas"

Guiñazú reconoció que la minería se basa en "proyectos temporales", pero aseguró que se trata de una actividad económica con la posibilidad de desarrollar una región, si se la controla correctamente y se busca que "los beneficios queden en las comunidades".

"Un típico desarrollo de turismo no puede existir en donde no hay accesos ni rutas, pero un buen proyecto minero bien desarrollado suma caminos, servicios y energía que en definitiva después puede aprovecharlo cualquier actividad", ejemplificó el funcionario y señaló que el pacto debe servir como marco para generar esa sinergia entre la actividad minera y otros desarrollos menos poderosos pero a más largo plazo.

En cuanto a la posibilidad de atraer inversiones, señaló que las imposiciones de los Estados siempre son trabas, pero que la política tiene que ser "una balanza entre todos los intereses, para lograr mejorar los beneficios para la población y levantar estándares ambientales de transparencia que son muy importantes para la minería".

"El pacto federal minero genera indicaciones bien claras de en qué deben usarse las regalías de la minería. No en gastos corrientes, sí en infraestructura", sañaló Guiñazú. 

De lo contrario, una vez que los proyectos mineros llegan a su fin, dejan 'pueblos fantasmas'. Finalmente, el funcionario consideró que eso pasa cuando los gobiernos no invierten el dinero en "diversificar la economía, utilizando las regalías en infraestructura y en el arranque de proyectos productivos alternativos, en agricultura en la modernización de los sistemas de riego y en eficiencia energética".