Esperar que pase la tormenta para pensar en una casa
En un contexto en el que la crisis habitacional supera por mucho la oferta de viviendas y otorga poder a los dueños de propiedades en venta o alquiler, muchos miran esperanzados los nuevos créditos de vivienda, pero todo apunta a que será mejor esperar.
En principio, porque es importante saber que un 30% de tu sueldo se deberá destinar al pago de la vivienda, es decir que para obtener un crédito de 1 millón de pesos, y abonar una cuota proyectada en $8.000 para empezar, se deberán contar con ingresos de al menos $30.000.
Igualmente, dichos ingresos ya deberían ser superiores hoy si se pretende afrontar sin problemas las subas en las UVI, para el caso de la primera línea de créditos que se anunció; o de la tasa fija del 14%, durante los primeros tres años, para la segunda línea de crédito.
Si se piensa en las UVI, hay que tener en cuenta que la indexación de las viviendas va a estar atada al Índice de Costos para la Construcción (ICC) que en abril ya superó un 9,1%, y acumuló un 14,7% de suba en el año. Con una aceleración más leve, el Banco Central mide el Coeficiente de Estabilización de Referencia, que en el mismo periodo se ubicó apenas debajo del 13%, que determinaría la indexación de la segunda línea de vivienda.
En el segundo caso se advierte que los ingresos familiares deberán superar los $36.300, para acceder a un crédito de $800.000 que cubra el 80% de la vivienda.
Si a principio de año se hubiera tomado un crédito con una cuota inicial de $8.000, hoy ya se estarían pagando más de $9.700.
Tanto para un crédito como para otro hay que tener ahorros superiores a los $200 mil o $300 mil que cubran el 20% o el 30%, de acuerdo con los requerimientos del crédito al que podamos acceder.
La tasa nominal anual promedio de los bancos para los créditos con UVI será de un 6%, por lo que si se hubiera tomado un crédito con una cuota mensual de $8000, hoy ya se estarían pagando $8.480, por lo que hacia fin de año serían ya $5760 más y en 20 años serían $115.200.
Hasta ahí no resulta tan alta, sobre todo si se piensa que se pidió $1 millón, sin embargo habrá que considerar la indexación, que hoy ya significaría entre $1.246,56 (al 14,7% del ICC). Es decir que hoy podríamos estar pagando una cuota de $9.726,56, cuando pensábamos que $8.000 era accesible.
El segundo caso, empezaremos con una tasa fija del 14% durante los primeros tres años o $1120 más al mes. De esta manera llegamos a un número similar al del caso anterior, aunque existen más certezas, se pagarán $9.120 mensuales (siempre considerando que se acordó pagar $8.000).
Para arriesgarse a tomar el segundo plan, habrá que confiar en que pasados los primeros tres años la Tasa de Referencia para la Vivienda del Banco Nación sea muy inferior a la de hoy que alcanza el 13% acumulado a abril. Y para el primero, hay que confiar en que los precios de la Construcción se estabilicen de tal manera, que la indexación no supere el dígito.
En resumen, cada familia deberá tener en mente cuáles son sus ingresos y cuáles sus posibilidades; armarse de paciencia y, con calculadora en mano, simular las cuotas que se deberán pagar en el peor de los escenarios, o qué tanto deberán incrementar sus ingresos para que el sueño de la casa propia no signifique ahogar la economía familiar, incluso más de lo que puede llegar a hacer un alquiler.
"Una cuota de más del 30% de sus ingresos, una familia no la logra sostener en el tiempo", advirtió el titular del Colegio de Corredores Inmobiliarios, Miguel Astorga.
De todas maneras, si -de acuerdo con lo anunciado por el gobierno- en la segunda mitad del año, la economía repunta, las indexaciones podrían ser lo suficientemente bajas como para no representar mayores sobresaltos para quienes se animen a tomar el crédito. En cualquier caso, lo mejor será esperar a que pase la tormenta y que el sistema financiero ofrezca mayores certezas para una mejor planificación de la economía doméstica.