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La letra chica de la declaración jurada de Scioli

El presidente de la ONG Contadores Forenses, Alfredo Popritkin, analizó el patrimonio que oficializó el candidato presidencial del FpV.
Foto: Télam
Foto: Télam

El candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, presentó su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción del Ministerio de Justicia y Derechos humanos de la Nación, en la que incluyó bienes, depósitos y dinero por 13.653.787,46 pesos.

El presidente de la ONG Contadores Forenses, Alfredo Popritkin, desmenuzó el documento en el programa Uno Nunca Sabe, por MDZ Radio:

"He detectado que hay información que faltaría para tener un panorama mínimamente completo de la situación patrimonial de Daniel Scioli y de la evolución de ese patrimonio en los últimos años para saber cómo ha pasado desde el 2006 (la última declaración pública conocida) de un patrimonio de alrededor de $1.200.000 al actual, de $13.600.000

Declara una lancha por el valor de $1.000 y un auto Mondeo de 2007. Es un poco ridículo. Además, pensar que no tenga un auto más o menos actualizado para manejarse con sus movimientos. Pero yo diría que esos son detalles, lo importante es que frente a un candidato a presidente que de pronto debe ajustarse a una ley que dice que los candidatos deben presentar declaración jurada para que los argentinos conozcamos su situación patrimonial y, por ende, si merece ser considerado como candidato, realmente es mucho lo que se oculta.

Él tiene como principal activo en su patrimonio una sociedad anónima, es decir, una sociedad que no indica nada más que el nombre, que no dice nada, pero que tiene una actividad inmobiliaria, es decir que uno supone que dentro de su patrimonio tiene bienes. Si el principal accionista de esa sociedad es Scioli, por qué usar una sociedad anónima y no los tiene directamente a nombre de él y los compra y los vende y todos nos enteramos. No informa tampoco qué porcentaje de la sociedad le corresponde a él. Lo omite, porque hay un casillero para aclarar el porcentaje y pone ahí rayitas.

“La Ñata”, su conocida propiedad, cuando la compró había construido 800 metros cuadrados y hoy la ñata tiene 13.051 metros cuadrados construidos. Esa propiedad, la tiene valuada en 2,2 millones de pesos, que si los dividimos por los metros de esa propiedad, nos da que el valor del metro cuadrado es de $167. Yo creo que en ninguna localidad del país podemos conseguir propiedades a ese valor, salvo que sean rurales. Es una especie de tomada de pelo poner a ese valor una propiedad de esas características.

Tampoco se pueden saber los bienes de Karina Rabolini. Desde el 2011 ya no son más públicas las informaciones respecto del cónyuge o del conviviente. Eso significa que la información queda reservada, salvo que un juez disponga que se la dé a conocer o se la incorpore a una causa.

El pretexto para no brindar los datos es que si uno conoce esos datos vinculados con el funcionario es como meternos en su vida privada, pero a mí me parece que si un funcionario pretende acceder a un cargo público, su vida privada queda de lado, porque se debe a los ciudadanos y debemos saber a quién vamos a votar y saber todo de su entorno y no que el entorno sirva para ocultar cuestiones sobre él. Sino es muy fácil: las propiedades las ponen a nombre de su esposa, esa persona no tiene que publicarlo y los ciudadanos ignoramos esta información que es importante.

Él declara que en 2014 en el año ganó alrededor de 70 mil pesos por mes. Normalmente, una persona por vía legal es difícil que pueda incrementar tanto su patrimonio si se dedica a la función pública, a menos de que reciba una herencia. Entonces ¿por qué todos los funcionarios de cierto nivel tienen la posibilidad de enriquecerse de esta manera? Hablando siempre del patrimonio que está informando y dejando de lado el que desconocemos".