¿Y la economía? Mal, gracias
En su cada vez más influyente columna en el universo digital, Jorge Asís escribió esta semana que el mayor beneficiado por el caso Nisman era Axel Kiciloff. El argumento es muy sencillo: mientras se habla de lo otro, no se habla de economía, que últimamente no tiene mucho de bueno para rescatar. Vamos a un repaso rápido.
- Mendoza anunció que va a poner 700 millones de pesos a varios productores vitivinícolas porque hay exceso de vinos de baja calidad enológica, los precios están por el suelo, y la inflación los viene corroyendo como una enfermedad incurable. El ministro de Agroindustria, Marcelo Costa, propondrá que se prohíba implantar uva criolla, cereza, moscatel y aspirán, una medida que se tendría que haber tomado hace unos lustros (lo cual no es culpa del actual ministro, por supuesto). Las marchas de protesta crecen con la cercanía de la vendimia y algunos protagonistas de las protestas ya muestran diferencias entre sí. Los 4.000 pesos que llegarán a cada productor por ahí les alcanza para un par de tambores de gasoil, pero el problema de fondo seguirá tan igual como siempre.
- La inflación de enero siguió una pauta que es una postal de los últimos años: para los privados fue del 2,1% y para el Indec del 1,1%. Más allá de la burla sistemática mensual a los ciudadanos con la manipulación de los datos, ni el propio gobierno puede disimular que el problema sigue vivito y coleando. De paso, este año se cumplieron ocho años de la intervención del Indec, demasiado tiempo de manipular el termómetro para diagnosticar las enfermedades, por lo cual es inevitable suscribir las recetas equivocadas.
- Brasil devaluó un poco más el Real y lleva 8% de devaluación en lo que va del año (o sea, en 45 días). Argentina sigue con sus minidevaluaciones (el oficial cerró el viernes a 8,75) pero es menos que lo de Brasil. Resultado: con Brasil devaluando, nuestro atraso cambiario es mayor, es decir que vamos engordando de a poquito nuestra propia bomba de tiempo.
- Argentina sigue en default técnico con los fondos buitre, aunque se hable poco del tema. Como será difícil que nos presten dólares en el exterior, por eso pisamos las autorizaciones para gastar (o invertir) dólares en importar productos. Esta semana el BCRA volvió a autorizar dólares para importaciones, pero de paso impuso nuevas trabas burocráticas, vía papelerío con los bancos, para autorizarlas. Lo que debería ser normal –importar lo que no se produce o lo que ayuda a producir- aquí se va haciendo una tarea ciclópea.
- La nafta volvió a “recuperar” algo de precio con una suba del 1%, después de una baja del 5% en diciembre, posterior a una suba del 60% durante todo 2014. En ese carrusel hay que tener en cuenta algo muy simple: el precio internacional del petróleo ha caído a la mitad desde el año pasado y la nafta ha bajado en todo el mundo. O mejor dicho, en todo el mundo menos la Argentina, donde en vez de bajar a la mitad aumentó más de la mitad. Por eso se entiende que afuera muchas veces no nos entiendan.
- Una última, que refleja cómo nuestra economía se ha cerrado. La revista chilena El Economista publicó esta semana un ranking de las economías más libres del mundo. Chile figura en un impresionante séptimo lugar, lo cual quizás explique las colas de autos mendocinos que hubo este fin de semana para arrasar con toda la tecnología posible, a pesar del 35%. Los primeros en la lista son Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Australia, Suiza y Canadá, y a ninguno le va mal, que se sepa. ¿En qué puesto está la Argentina? En el… 169. Pero no deberíamos preocuparnos, porque estamos mejor que Venezuela (176) y Cuba (177). El índice se mide a partir de las variables “estado de derecho”, “tamaño del gobierno”, “eficiencia regulatoria” y “mercados abiertos”. ¿Será injusto que figuremos en ese lugar?