La producción de cebada crecerá un 28%
En la capital nacional de este cereal, el sur de Buenos Aires, Clarín Rural dialogó con productores y asesores líderes para conocer qué pasó en esta campaña.
Los granos finos que se están cosechando en estos días son los últimos de una época que no los favoreció. Con el anuncio del fin de las retenciones para el trigo, el nuevo Gobierno dio vuelta una página y abrió un panorama que seguramente se traducirá en un crecimiento del área sembrada en el próximo invierno.
Tres Arroyos, es en el corazón de la principal zona cebadera de la Argentina. “Habitualmente nuestra rotación era un 40 por ciento de fina, 40 de gruesa y 20 por ciento de ganadería de ciclo completo. En los últimos ocho años nos vimos obligados a sacar al trigo y el maíz del planteo, y este año particularmente hice más cebada”, dijo Gustavo Sotuyo, productor de la zona de Orense, al sudeste de Tres Arroyos. Y añadió para Clarín: “Achicamos el área de fina; este año fue apenas un 15 por ciento. Hice 300 hectáreas de cebada y un lote de avena”.
Por otro lado, Fabricio Lazzarini, asesor de campos con base en Coronel Dorrego, algunos kilómetros hacia el oeste, explica que en su zona este año hubo un aumento de superficie de cebada respecto al trigo, pero no un aumento del área de fina. “Se dice que el área de trigo cayó un 20 por ciento por los problemas de comercialización que ya todos conocemos”, apuntó.
Y Noelia Fanego, asesora en una empresa de Tres Arroyos, coincide. “Se fertilizó un poco menos. Por análisis de suelo, se hizo un máximo de 150 kilos por hectárea de fertilizante -dice-. Este año nos inclinamos por el trigo candeal, pero también hicimos 1.000 hectáreas de cebada”.
Sotuyo tomó una estrategia diferente. “Aplicamos mucha tecnología porque cuando fuimos a comprar la urea valía 450 dólares, y como la cebada estaba en 170 dólares, nos dimos cuenta que con 2,5-3 de cebada hacíamos uno de nitrógeno”, especificó. Y agregó:
Tenemos cebada con 100 kilos de fósforo y 230 kilos de urea por hectárea, con grandes expectativas de rinde por hectárea porque las lluvias fueron óptimas. Los vecinos me decían que estaba loco y la verdad que ha sido un acierto.
Desde el punto de vista sanitario, los productores de la región coinciden en que en líneas generales no hay grandes inconvenientes.
Gonzalo Cachón, productor del partido de Lobería, un poco más hacia el este, decidió sembrar 450 hectáreas de cebada y 120 hectáreas de trigo en la última campaña. “Lo normal en nuestra zona, que es más continental, es hacer más cebada que trigo por una cuestión de rendimientos”, dijo.
En cuanto a la comercialización, el técnico comenta que ha habido aumentos recientes de 20 dólares la tonelada en cebada forrajera.
Según las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el área sembrada con cebada en esta campaña superó el millón de hectáreas y el rinde promedio a nivel nacional estima la entidad sería de 3.600 kilos, por lo que se puede esperar una cosecha total de 4.300.000 toneladas toneladas de cebada. Esto representa un volumen 28 por ciento mayor que el de la campaña anterior.

