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Así dejó el Estado Jaque y así lo entregará Pérez

Desde principios de este año hasta octubre el déficit fiscal viene aumentando y ya cuadriplicó el total de 2014.

De acuerdo con los datos del Ieral, de Fundación Mediterránea, a octubre de este año, el déficit fiscal continúa su tendencia creciente ($2.200 millones anuales), aun con ingresos que aumentan a mayor ritmo que la inflación.

Los gastos aumentan un 40% -los de personal un 45%-, mientras que los ingresos crecieron en un 33% -de forma negativa si se considera el récord del 40% que habían alcanzado el año anterior-.

El economista de la Fundación y titular del informe junto con Mariano Devita, Jorge Day, explicó que en 2007 hubo un fuerte crecimiento de los ingresos, pero entre 2008 y 2009 se produjo el paro agropecuario y una crisis financiera que resintió el crecimiento provincial, pese a que hubo una inflación mucho menor a la actual -cercana al 15%-, de todas maneras hubo un pedido de moderación y aumentó relativamente poco el gasto en personal. 

El gobernador Francisco Pérez recibió de Celso Jaque una provincia con déficit fiscal importante y en 2012 decidió, junto a su equipo, actuar para intentar solucionar el rojo provincial con un aumento en los impuestos. En ese año, la recaudación creció y se sitúa en un puesto muy superior al resto del país, de acuerdo con Day, pero dicho aumento se basa en una readecuación impositiva que resintió a la producción y el crecimiento no duró.

Desde el 2012 a la fecha, "los ingresos aumentan por la inflación principalmente de los fondos nacionales, la recaudación provincial crece a un ritmo más lento, y aun teniendo más ingresos hay más déficit".

Day consideró que los créditos tomados por la provincia a lo largo de los años, e incluso la deuda que suscribió Mendoza durante la gestión de Francisco Pérez, no son montos significativos. El economista se refirió, por ejemplo, al bono Aconcagua, y consideró que no significa un nivel de deuda muy alto porque tiene una amortización a 2018 y actualmente la deuda se ha ido licuando, "la deuda pública de Mendoza cobra tasas por debajo de la inflación".

En este sentido, el problema de Mendoza se encuentra principalmente en los gastos. "Hubo una presión impositiva récord, los ingresos aumentaron al ritmo de la inflación y aun así los gastos crecieron". 

Aumentar la recaudación puede mejorar las cosas por uno o dos años, pero después hay que apuntar a moderar el gasto. 

"Pérez recibió la provincia con un fuerte déficit, apenas inició mejoró las finanzas, pero eso tenía un efecto temporario y cuando bajaron los ingresos decidieron: 'me gusta este estilo de vida, pero el costo de vida genera deuda y después cuesta más arreglar las cosas'", finalizó el economista. 

Gasto primario sin pago de intereses de deuda:

Del informe de Ieral también se desprende que durante los primeros diez meses del año en curso se produjo un mayor incremento en gasto capital (obra pública, 48% interanual), seguido de Bienes (47%). De todas maneras, el principal gasto continúa siendo en Personal, y este crece un 43% más. En tanto, las transferencias a los municipios siguen el ritmo de los ingresos, según criterios de coparticipación.

La herencia de Cornejo

Durante la presentación de su gabinete, el gobernador electo Alfredo Cornejo, señaló los gastos a los que deberá hacer frente en cuanto asuma su cargo dentro de siete días. 

Los primeros días de su gestión deberá preocuparse en completar los $1.150 millones que restan pagar de noviembre -según dijo el lunes- además de los más de $460 millones que se les debe a los municipios en concepto de coparticipación. 

Luego deberá preocuparse de los $1.900 millones de deuda registrada que la provincia tiene con sus proveedores, y cerca del doble en rojo no registrado por el mismo concepto. 

"No hay solución al corto plazo y hasta el 10 de diciembre no tendremos en claro la situación real de la provincia", diagnosticó el gobernador electo.

A los números anteriores, Cornejo le sumó los $300 millones que Mendoza le debe devolver al Banco Nación durante un plazo de 9 meses, por la renegociación de deuda que se acordó.