Así se vive la crisis en una finca
Fuimos hasta San Martín, más presisamente, Colonia Montecaseros y Colonia Lambare, en otras épocas la zona más pujante de todo el Este mendocino, la más productiva del país, la de los 400 quintales por hectárea, la tierra del sol y del buen vino. Hoy agoniza; no hay dinero para riego, no hay dinero para podar, la producción se pierde y los, antes productivos parrales son vendidos como leña seca para recuperar algo de dinero.
Esta es una tierra en la que no hace paros para reclamar, no quedan posibilidades, tampoco asiste a los camionetazos, llegar hasta el centro significa un jornal, y sin importar lo justa de la medida de fuerza, no se puede.
Omar y Toni, dos productores de la zona Este y miembros de la Asociación de Productores en Acción, dueños de 10 hectáreas cada uno (aproximadamente) nos mostraron el lado "no turístico" de San Martín, las viñas secas, abandonadas, pequeños productores "resistiendo" o financiando sus viñedos con otros emprendimientos. Una decadencia de la zona que arrastró a muchos jóvenes a la delincuencia, y a muchos niños al hambre. Panorama que contrasta con "la ciudad embellecida que se propuso mostrar el intendente Giménez".
"Giménez nos dio la espalda y se volcó al turismo", comenta Toni mientras muestra las viviendas en las que antes había caseros que cuidaban las fincas. Las viviendas siguen estando, pero ya no hay viñedos que cuidar y familias enteras se sumieron en la pobreza.
Es que desde mayo que las viñas deberían haber sido podadas y atadas, la tierra arada y regada, para que en 20 días salgan brotes que culminen en uvas de calidad, a la altura del comercio internacional al que Mendoza quiere ingresar.
"Hemos perdido 120 días", comentan los productores seguros de que en el corto plazo que les queda no se podrá solucionar.

¿Y el plan poda?
La iniciativa que fue discutida durante la sanción del Presupuesto 2014 y cuyo financiamiento requiere más de 100 millones de pesos fue rechazada en Diputados, la UCR "se niega a endeudar la Provincia" y propone financiamientos mucho menores, que los productores rechazan. Sin importar cuanto se discuta, con el plan no se avanza y a 20 días de que las plantas broten, pronto no tendrá validez.
"Si llega va a llegar tarde", comentan. Es que para este procedimientos se necesita de mucho personal o de mucho tiempo, y el segundo ya escasea.
"En épocas normales un obrero se hacía cargo de cinco hectáreas, pero se necesitaban al menos tres meses para acabar con todo el proceso", explica Omar.
"Hoy el dinero que le habilitó la UCR al PJ para el plan es suficiente para pagarle una semana a un obrero", lamentan los empresarios, y agregan que además de a destiempo el "Plan poda" será insuficiente.
En esto le doy la razón a Paco -al Gobernador- los planes de ayuda, igual que el presupuesto se perdieron en las intrigas políticas, lamentó el productor.
Casa recientemente asaltada por los mismos vecinos de la zona, según declaraciones de sus dueños.
¿Por qué no es rentable una producción que hizo grande a Mendoza?
El principal problema para los productores es el precio del vino: a $2,20 el litro las ganancias son mínimas tanto para productores chicos como grandes. De esta manera llevan décadas sin poder invertir en sus tierras y las viñas envejecen, las producciones decaen y las tierras se venden.
La situación de la zona es tal que las tierras se están vendiendo a cambio de nada, con promesas de pago para cuando la crisis termine. Y sus propietarios aceptan los tratos porque hace tiempo que se mudaron de rubro, algunos venden autos, otros plásticos y hasta bicicletas.
Omar nos mostró la operación de compra de 100.000 litros de vino blanco escurrido para que todos podamos conocer cómo las mayores ganancias se las lleva el Estado.
De un total de $100.000 litros de vino blanco escurrido se obtienen $220.000 a lo que se le carga un IVA de $46.200 y se le retienen $10.980, quedando un total de $255.220 que se le financian al comprador en 8 pagos.
Una venta así se hizo en agosto, y las fechas de pago comenzarán el 26 de octubre de 2014 y finalizarán el 18 de febrero de 2015.
El pago diferido es un problema para los productores porque entienden que con una inflación anual del 30% sus ganancias se van a ver muy disminuidas, aunque esa preocupación llegará en 2015. La dificultad de hoy es el IVA, mientras que el impuesto debe pagarse antes del día 15 del mes siguiente a efectuarse la venta, pasarán dos meses antes de que el comprador del vino abone la primera de las 6 cuotas que se necesitan para absorverlo.
Los $46.200 tienen que salir de mi bolsillo y si no los pago cometo un delito federal, pero el dinero no está, asegura Omar.
Un productor debe tener reservas de la cosecha anterior suficientes como para hacerle frente al impuesto e invertir en sus tierras para no quedarse atrás, pero cuando el clima no acompaña y las políticas gubernamentales tampoco ¿qué se hace?
Con Barg fueron dos años y medio planchados
Los productores indicaron que durante la gestión del ministro anterior no podían sentarse a charlar, ante cada reclamo relacionado con el agro eran enviados a otro ministerio o subsecretaría. Si bien esto es cierto, cada reclamo puede ser atendido por distintos funcionarios, los empresarios del agro lamentaron que el ministro no hiciera trabajos en conjunto con sus pares para ofrecerles una ayuda integral.
Ahora las expectativas están puestas en un diálogo que parece haberse abierto, los productores comentaron que "el Gobernador junto al actual ministro, Marcelo Costa calmaron las aguas y prometieron hacerse cargo de la solución para tratar de encontrar una solución al problema".
Mucho o muy poco control
Mientras que el Instituto Nacional de Vitivinicultura les exige tener todo en regla tanto condiciones edilicias, como papeleo del personal y de las máquinas que se utilizan para trabajar la tierra. El precio del vino no se controla, de acuerdo a lo que reclaman los productores en acción.
"Trabajamos con tractores año 68 o 73 que se venden en hasta $80.000 y cuando se rompen pagamos repuestos por $20.000, entonces que verificación técnica podemos demostrar con eso", comentó Tony, y agregó que una unidad nueva cuesta us$ 40.000 dólares.
Imágenes de un camión que se usa para trasladar la cosecha.
Es un círculo vicioso, no se consiguen repuestos, no podemos tener máquinas nuevas y hay que comprar repuestos robados, entonces terminas financiando delitos, o tenés la máquina parada, agregó el productor.
¿Sabes como lo solucionamos?, buscando rutas alternativas para llegar a las bodegas o pidiéndole al intendente que baje los controles de la policía y que nos deje pasar, cuenta Omar y explica que sólo se controla que las luces funcionen y que el camión frene bien, aunque aseguró que se mantienen en buen estado, porque pese a su antigüedad son máquinas que se utilizan pocas veces al año.
El Gobierno compró maquinarias para el agro, ¿ese tipo de ayudas no llegan al Este?
"Si llegan, pero no sirven para la uva son máquinas anchas como para cultivar soja. Ni eso, el que compra no entiende las necesidades del sector", señaló Omar.
¿Hubo políticas que los ayudaron?
"Con la COVIAR muchos productores de menos de 10 hectáreas y menores de 70 años pudieron conseguir plantas nuevas, instalar riegos por goteo, y mejorar las viñas, pero los que no cumplían con los parámetros, no pudieron aguantar las heladas, ni los granizos y perdieron. Yo me beneficié con la COVIAR pero reclamamos que la ayuda no estuvo para todos", indicó Tony.
Además, el viñatero comentó que los seguros antigranizao "que ahora quieren hacer obligatorios, no se pagan porque el sistema colapsó, las contingencias climáticas fueron muchas, y no hay plata".
La naturaleza no perdona
Dos años sin agua, dos años sin trabajar la tierra y esa planta no sirve más, aseguró Omar.
El productor indicó que aunque se mejorara el precio del vino, y se generaran las inversiones para retomar hectáreas de viñedos que fueron abandonadas por sus dueños, o postergadas a fin de poder cultivar otras, se necesitarían al menos tres años para que la tierra diera frutos.
"Necesitás un año para trabajar la tierra y dos para que de frutos", señaló.
Los productores insisten, mientras la clase política discute por el endeudamiento y hace campaña, los cultivos se secan y mientras que esta fue la tierra de los 400 quintales por hectárea hoy existen zonas secas y tierras que se venden por nada.
Y los que resisten agonizan, sólo un 25% de los viñedos fue podado y atado de manera que la uva nazca sana, un 35% se 'pitoneó' -se cortaron ramas y se dejó lo atado el año anterior, por lo que la producción descansará en ramas viejas, dando menos uvas- y el 40% restante, se abandonó, de acuerdo con los números que estimaron ambos productores.
A modo de reflexión final, los viñateros le piden a la clase política que se olvide por un rato de sus diferencias y se aboque a "trabajar por los problemas de la gente", porque mientras las discusiones, como las del plan poda 'llevan tiempo', los brotes ya se vienen y la cosecha volverá a ser mala.
Bodega y maquinarias abandonadas
Nota: Se recorrió la calle Eloy Guerreros, carril norte y Calle Villarroel, zona de -El Ramblón- continuando por calles Doce y Trece de Colonia Lambare, hasta calle Dos y Los Charabones de Montecaseros. Finalmente se atravesó el pueblo de Montecaseros hasta carril Chimbas, pasando por Chapanay.






