Banco Mendoza, "una historia de ineptitud, clientelismo político y corrupción"
En busca de los motivos por los que el Banco de Mendoza tuvo que cerrar sus puertas, MDZ Online consultó al ex gobernador Arturo Lafalla, bajo cuyo mandato se privatizó la entidad.
El ex mandatario también se detuvo en señalar qué elementos deberían considerarse a la hora de pensar en la creación de un nuevo banco provincial.
- ¿Cuáles fueron las principales causas del cierre del Banco Mendoza?
- La inmensa deuda ocasionada por créditos no devueltos. Llegó al momento de su cierre a la suma de 900 millones de pesos/dólares. Al hacer el último balance antes de su privatización a fines del 95 se detectó que 80.000 deudores debían menos de 100.000 pesos/dólares y entre todos sumaban 407 millones; 883 deudores debían entre 100.000 y un millón y todos juntos sumaban 256 millones; 63 deudores debían entre uno y dos millones y juntos sumaban 87 millones, y por fin 51 debían entre dos y 12 millones, juntos sumaban 189 millones (el listado de estos últimos con nombre y montos está en mi libro). Todos ellos morosos incobrables. La comisión del senado que investigó con seriedad este tema en ese entonces, integrada por legisladores de todos los partidos, determinó que responsables de ese desastre fueron todos los gobiernos desde el 76 al 95, sin excepción alguna. El orden de responsabilidades está repartido entre la dirigencia política, los directores de los bancos nombrados por estos, el personal jerárquico de carrera, que era quien gerenciaba las entidades, y los mas de 80.000 mendocinos de todos los estamentos sociales que recibieron los préstamos y nunca los devolvieron. Como digo en mi libro, esta es una historia mezcla de ineptitud, ineficiencia, clientelismo político y corrupción que debiera avergonzarnos. Decir que fueron otros los responsables de tamaño despropósito, sin perjuicio de que las erráticas y equivocadas políticas económicas nacionales implementadas por los distintos gobiernos contribuyeron al desastre, me parece una mala forma de engañarnos a nosotros mismos.
- ¿Qué no se hizo para poder salvarlo? ¿Fue inevitable su cierre?
- En el 95, su cierre era absolutamente inevitable. La Provincia debió comprar esa cartera de incobrables que aún andada dando vueltas, lo que implicó cuadruplicar su deuda, y vender lo que quedó de los bancos a quien lo quiso comprar. Obviamente, los bancos vendidos eran significativamente más chicos que lo que fueron los estatales. Se debían más de 900 millones y los depósitos eran del orden de los 300 millones.
- ¿Fue un error la privatización?
- Fue absolutamente inevitable. Los bancos no existían. Eran un enorme quebranto que la Provincia debió asumir. Lo que hicimos fue sanearlos y lo que quedaba, venderlo. A nosotros nos tocó y lo hicimos, fue concluir de la mejor manera posible una desastrosa historia que venía gestándose desde hace más de veinte años.
- Con la experiencia del Banco Mendoza, ¿cómo debería encararse un posible nuevo banco estatal?
- Sobre esta experiencia no me cabe duda de que lo primero que hay que hacer es repasar esta historia reciente con mucho detalle para tomar todos los recaudos para que la misma no se repita. En especial, hay que generar en el ciudadano, en el pueblo, en la gente, que es siempre quien paga los platos rotos, la confianza de que la dirigencia que administre ese eventual banco no repetirá los errores, y lo más importante, que hay una institucionalidad, lo que se traduce en controles de gestión, que impida que los desaciertos y/o corrupciones se prolonguen en el tiempo con absoluta impunidad. Invito a los que hoy tienen que tomar decisiones, a los formadores de opinión, a que relean aquella historia. En especial el capítulo dedicado a los hechos que ocasionaron más estrépito como causantes de la temida debacle de los bancos. Me refiero al que se llamó caso Hanon, un escándalo en que los bancos pagaron sumas millonarias de honorarios a los abogados de este deudor, a la sazón, pariente de un director, y el banco no cobró nada; el caso del préstamo a COMENSA (nombre original del grupo Vila), que tomó un préstamo en el proceso militar y recién lo terminó intentando pagar con el escándalo de las tierras de Divisadero Largo que trajo como consecuencia la destitución reciente del fiscal de Rosas; las tarjetas de créditos para "todos los mendocinos"; los créditos a valor producto; los préstamos para los hoteles de montaña que ahí están como un hito de nuestro desarrollo turístico y otros tantos. Historias de las que debemos aprender. Está claro que estas respuestas a las preguntas de MDZ no están dichas por quien puede tirar la primera piedra. Yo fui parte de esa historia, como muchos.