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Vino vs Cerveza: espuma ideológica y pobreza conceptual

Mauricio Llaver, promotor del vino a través del programa “In Vino Veritas”, se alarma ante el planteo del “debate” vino vs. cerveza.

 Si no fuera porque es grave conceptualmente, la chicana espumosa del ministro de Agroindustria a un intendente por la Fiesta de la Cerveza sería un chiste de conventillo de la vecindad del Chavo del 8. Pero el problema es que no es un chiste de conventillo sino que habla de algo inconcebible en un ministro: tomar partido por una actividad productiva en contra de otra actividad productiva, cuando las dos coexisten, son legales y legítimas, generan puestos de trabajo y pagan impuestos. Es una excelente manera de discriminar a la creación de riqueza, como si la plata lloviera y en Mendoza nos sobraran los ingresos.


Lo peor es que parece que, con tal de ganar un par de votos, algunos funcionarios (no todos) son capaces de abjurar de principios elementales y también del sentido común. ¿Cuál es el problema de que haya una fiesta de la cerveza además de una degustación de vinos de pequeños productores? ¿No nos deberíamos enorgullecer de tener los dos eventos? ¿No debería el ministro del ramo celebrar la diversidad productiva y además promoverla, para ayudar a que se enriquezca toda la provincia?

Se supone que un ministro de Agroindustria debería impulsar todas las actividades económicas generando un buen clima de inversiones y ofreciendo las mejores condiciones para atraer capitales: en impuestos, promoción, infraestructura, llegada a mercados, etcétera. Pero el hombre al mando de la economía de Mendoza se manifiesta en detrimento de una actividad, con un argumento ideológico compuesto por pura espuma, cuando lo que debería hacer es promoverlas a todas y tratar, además, de que lleguen otras que no están. 

Plantear un debate “cerveza versus vino” (al cual prefiero largamente) no sólo es patético por lo que significa sino por la pobreza conceptual que deja traslucir.