Economía: cuidado con la anestesia navideña
Las ventas anestesiantes de Navidad no deberían hacer olvidar que el año económico ha sido muy malo. Lo que pasa es que después de décadas de desastres seriales cualquier caramelito nos parece un bálsamo, pero las cifras no mienten: tenemos recesión, inflación alta, suspensiones, desempleo y problemas para importar y exportar. Si creemos que las ventas providenciales de estos días son toda la realidad de la economía, estamos en el horno.
El año cierra con un retroceso de entre 2% y 3% del PBI y una inflación que estará en el 37-38%. Si eso ocurriera en cualquier país desarrollado, todos hablaríamos de la terrible crisis que está soportando. Pero no son los únicos problemas, porque las exportaciones caerán alrededor de un 10%, algo similar a lo que ocurre con las importaciones. Por si se necesitaran más datos, el consumo privado cayó por primera vez desde 2002 (1,1% en el primer trimestre y 2,5% en el segundo) y eso que está medido por el Indec. Y ni hablar de que la producción industrial lleva 15 meses consecutivos de caída y de que industrias como la automotriz tuvieron un año para el olvido.
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Mendoza está dentro de la Argentina y por supuesto que no escapa a esos problemas. Pero tiene el inconveniente propio de que su economía depende en buena parte de que el tipo de cambio no sea socavado por los costos (o sea, la inflación) y justamente la cuestión está ahí: que el alivio de la devaluación de enero (de 6,9 a 8 por dólar, hoy en 8,50) fue una bocanada de aire que se fue reduciendo mientras aumentaban los sueldos, los insumos y las cargas laborales de los que no trabajan en negro, que por supuesto también aumentaron. Así que la ecuación se ha vuelto a poner problemática y el año cierra “ahí” para muchos. Sin olvidar que 2014 atestiguó la convocatoria de Impsa con el arrastre de sus proveedoras, que los despachos de vinos cayeron aproximadamente un 12% (INV) y que el gasto público sube y sube con el solo fin de tapar los agujeros que van apareciendo.
Así que cuidado con la anestesia de las ventas navideñas, sobre las cuales habría que agregar que fue el menor crecimiento interanual de los últimos años, según la CAME: 2,5%, contra 4,6% en 2013 y 13,3% en 2012.