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Argentina, único país en donde baja el crudo y sube la nafta

Hoy el diario "El Cronista" hace referencia a los "esfuerzos" del gobierno por bajar el precio de los combustibles. Las paradojas argentinas.

 Mientras Argentina vuelve a la pirotecnia verbal de Aníbal Fernández, Axel Kiciloff parece estar impulsando una cosa razonable, según consigna hoy El Cronista: bajar el precio de la nafta. Es algo tan de sentido común que en otros países ocurre automáticamente, porque cuando el precio del petróleo sube también lo hacen los combustibles, y cuando el petróleo baja, los combustibles también lo hacen.

Pero aquí no.

Desde junio, el precio del crudo ha bajado aproximadamente un 40% y eso ha hecho transpirar a algunos y celebrar a otros. Entre los que transpiran están Rusia (en pleno colapso, aunque no sólo por el petróleo sino por su error de nostalgia imperial en Ucrania y las correspondientes sanciones); Venezuela (que a la enorme impericia de su gobierno le añade esta crisis del producto que representa el 95% de sus exportaciones), Irán y los países de la OPEP. Y entre los que celebran están todos los demás, por una razón muy sencilla: al bajar el costo de la energía bajan los costos de producción, y los países que tienen que importar petróleo necesitan menos divisas para comprarlo ahora que está más barato.

El debate en Argentina es tan sencillo como todo lo anterior: el ministro de Economía parece creer que hay razones para bajar las naftas, lo cual ayudaría al bolsillo de los ciudadanos y de paso calmaría un poco la inflación (aunque el mismo gobierno trate de no reconocerla). Pero el CEO de YPF, Miguel Galuccio, no parece dispuesto a aceptarlo porque “se resentirían los planes de inversión”.

El problema es que YPF depende en una altísima proporción de los ingresos que obtiene por la venta de combustibles, de modo que la manera básica que tiene de financiarse es a través de los bolsillos de los consumidores. Ahí surge claro el impacto de algo que se empezó a percibir a los pocos meses de la estatización de la petrolera: que el gobierno tomó aquella decisión sin haber cerrado previamente con un socio que financiara su plan de desarrollo. Y, considerando los modos en que sacó a Repsol de la empresa, nadie quiso asociarse después con un gobierno que lo podría tratar de la misma manera. Así que desde entonces hemos sido los consumidores argentinos los casi exclusivos financistas de la petrolera, que aumentó 120% los precios de sus combustibles, la mitad de ello sólo en el último año.

Así que la ecuación es la siguiente: desde que YPF volvió al Estado, nos aumentaron la nafta mucho más que la inflación; y hoy, que nos podrían aliviar el bolsillo bajando el precio, el tema recién parece entrar en discusión, con no muchas perspectivas de mejora.

Lo cual lleva a dejar una preguntita: ¿qué hubiéramos dicho si los que no nos bajaran la nafta cuando el petróleo cae el 40% fueran los españoles de Repsol?