A pensar: ¿con qué nos van a seducir?
El año que viene van a pasar muchas cosas en Mendoza y nadie puede predecirlas, pero una de las pocas seguras es que a esta altura del año vamos a tener un nuevo gobernador electo. Lo cual es una buena ocasión para pensar en qué modelo de provincia nos propondrán durante sus campañas electorales.
No es que los mendocinos nos vayamos a tirar de cabeza a leer las plataformas, porque eso cada vez existe menos (los marketineros lo saben mejor que nadie). Pero será bueno saber qué visión de Mendoza tendrán los candidatos, con qué ideas fuerza tratarán de conquistarnos y, si los dioses lo quieren, qué cosa novedosa son capaces de imaginar para levantarnos el espíritu.
Hay unos cuantos problemas que tendrán que enfrentar y no habrá manera de que puedan esquivarlos.
Por ejemplo, que el gasto público se ha ido al diablo en los últimos años sin contraprestación equivalente de servicios. Un político veterano recordaba hace poco que a la vuelta de la democracia, en 1983, el presupuesto era de unos 450 millones de dólares. Hoy es de unos 4.500 millones (tomando el dólar oficial), sin que se vea por ningún lado que los maestros hayan multiplicado su poder adquisitivo por diez, ni que la calidad de los servicios haya crecido diez veces ni que la infraestructura haya mejorado en esa proporción brutal. Lo primero que deberían decirnos es qué van a hacer con ese gasto público bobo, grandote y corrosivo.
Lo otro es cultural, y es bastante incómodo: cómo recuperar la autoestima y sabernos por lo menos los líderes indiscutibles en Cuyo, después de años de admirarnos por las autopistas puntanas y de apreciar cómo San Juan aumenta sus exportaciones gracias a la minería. La verdad que es bueno (dicho sin ironía) que a los vecinos les vaya bien, pero en términos de poder relativo es para preguntarse por qué nos fuimos quedando de esta manera en los últimos lustros.
Una pregunta clave sobre qué nos podrían proponer es la relación con la Nación: ¿Nos portamos mal, como hacía Lafalla, y no conseguimos nada? ¿O nos portamos bien, como hicieron Cobos y Jaque y hace Pérez, y tampoco conseguimos nada? De verdad que ahí hay un dilema que parece sin salida, pero se supone que la gran política es la capacidad de encontrar soluciones a los problemas más agudos.
Ya sabemos que no habrá minería en los próximos años, por más que muchos intuyan que con lo de Hierro Indio hubo una sobreactuación importante. Entonces habrá que pensar si sólo con el petróleo, el vino, el turismo y un poco de metalurgia nos alcanzará para garantizar un futuro para todos. El gran desafío de los candidatos no será ganar la elección sino gobernar después con una ciudadanía a la que hayan seducido con un proyecto de provincia. No va quedando mucho tiempo, así que se supone que sus asesores se deben estar devanando los sesos para encontrar esa visión.