ver más

El Presupuesto 2014 ajusta el envío de fondo a las provincias

El plan de desendeudamiento y la desaceleración de las partidas discrecionales preocupan a los gobernadores.

El proyecto de presupuesto 2014 sigue arrojando sorpresas, esta vez con respecto a la desaceleración en el flujo de los recursos discrecionales para las provincias, que en el próximo año solo subirán 10,5%. El Gobierno nacional esta dispuesto a aplicar un fuerte torniquete fiscal a los gobernadores propios y ajenos, que serán vulnerables a una mayor dependencia del poder central.

La cifra destinada, que apenas alcanza la inflación oficial, tendrá también un impacto en la reducción de obras públicas y en el reparto de los fondos nacionales.

Pero lo más preocupante para las economías provinciales es que a partir del próximo año se prevé que retomen el pago de la millonaria deuda que mantienen con la Nación, calculada en 65.000 millones de pesos, ya que en diciembre vence el período otorgado por el Programa Federal de Desendeudamiento de las provincias.

Haciendo un racconto no es la primera vez que el Gobierno les cierra el grifo de los recursos nacionales a los gobernadores. Ya lo había hecho en 2012 -un año no electoral-, cuando las provincias se convirtieron en la variable de ajuste de un gasto público. Sucedería lo mismo el año próximo, pero con un agravante: se suma el pago de las deudas con la Nación de no mediar otra prórroga.

En casos de necesidad las provincias no pueden recurrir, como hace la Nación, a las reservas del Banco Central o a los recursos de la Anses para financiarse. Dependen básicamente de la coparticipación y de la recaudación propia (por eso muchas se vieron obligadas a aumentar sus impuestos locales), o bien pueden tomar deuda en el exterior, siempre que la Nación así lo autorice.

Para peor, la concentración de los recursos en manos de la Nación se mantiene inalterable: según la consultora @Fiscal, del economista Walter Agosto, de los 1097millones de pesos que la administración nacional estima recaudar en 2014 en concepto de recursos tributarios y contribuciones, el 74,8% (821.205 millones) corresponderán al sector público nacional. En cambio, sólo el 25,2% (276,1 millones de pesos) se transferirá al conjunto de las provincias principalmente por vía de la coparticipación federal y en menor medida por medio de otras transferencias.

Además de los fondos coparticipables, cuyo reparto es automático -lo que no da lugar a arbitrariedades-, el gobierno nacional gira a las provincias recursos en forma de gastos de capital, en su mayoría para obras públicas, cuyo reparto es discrecional, es decir, varía según el grado de cercanía con el Poder Ejecutivo.

Según informó La Nación, en el presupuesto 2014 se observa un freno por demás brusco en estos gastos de capital. En efecto, según consta en el mensaje de la iniciativa, el año próximo las provincias recibirán un 10,5% de aumento respecto del presente ejercicio, índice que apenas alcanza el nivel de inflación oficial, en los últimos años estuvo muy por debajo de la que miden las consultoras privadas.

Pero lo más llamativo es que al final de este año los gobernadores habrán percibido un 45,4% más de recursos que en 2012, ya que para este año electoral el Gobierno previó más fondos para las provincias.

Esta desaceleración en los gastos de capital se confirma en la planilla de las obras públicas que figura en el proyecto de presupuesto. Justamente, para el año próximo se prevé una partida de 3861 millones de pesos en este concepto, cuando para este ejercicio se habían presupuestado casi 4600 millones de pesos.

Pero lo curioso es cómo el Poder Ejecutivo reparte los fondos según su discrecionalidad política. Según un informe que realizó el diputado mendocino Enrique Vaquié (UCR), Santa Cruz encabeza el ranking de provincias con mayor porcentaje de gastos de capital per cápita. Además, según el presupuesto 2014, las provincias más cercanas al gobierno nacional (Catamarca, La Pampa, San Luis -cuyos diputados facilitarían el debate del presupuesto este miércoles-, Tucumán y Tierra del Fuego) son las que recibirán un aumento mayor de gastos de capital respecto del año pasado.

Dentro de este panorama, el gobierno nacional les concede a las provincias un “consuelo”: suspende por otro año consecutivo las restricciones que impone la ley de responsabilidad fiscal, entre ellas, límites al crecimiento del gasto público, la ejecución equilibrada de los respectivos presupuestos y la imposibilidad de tomar endeudamiento externo para financiar gastos corrientes, entre otras.

La sesión será este miércoles en la Cámara de Diputados. La oposición insistirá en que dicho impuesto debería ser coparticipado de manera más equitativa entre la Nación y las provincias. Será una pelea voto a voto, pero el kirchnerismo confía en su mayoría para mantener las cosas como están, aunque esto perjudique a los gobernadores.