Los Cedines y la dolarización de facto
El Gobierno pegó un golpe de timón de mínima polémico. Atrás y muy lejos quedará el intento por “pesificar la economía”. Esa cruzada oficial con tono nacionalista para que Argentina por fin tenga una moneda.
El dólar blue por arriba de los $10 fue la gota que rebalsó el vaso y el disparador para lanzar un nuevo blanqueo (exteriorización de activos en la jerga oficial) de los dólares en el colchón a cambio de dos posibles instrumentos: un bono en dólares que pagará un interés anual del 4%, destinado a inversiones en YPF, y los Cedines.
“El Gobierno parece confiar en que el Cedin permita intermediar entre ambos objetivos, (esto es mantener calmo el dólar blue sin resignar reservas del Banco Central); erigiéndose en un sucedáneo del dólar billete que atraiga la demanda por moneda extranjera a un precio cercano al blue y alternativo a las opciones disponibles”, advierte un informe de la consultora Empiria, que dirige Hernán Lacunza, ex gerente general del Banco Central.
El plan es simple de esta nueva “dolarización de facto”. Crear una cuasimoneda en dólares de uso legal y ampliado con respaldo en reservas (los dólares que ingresen al blanqueo) del Banco Central, para lanzarlo a la calle y que compita con el dólar blue.
La estrategia, dependerá claro está, del éxito que tenga el blanqueo a la hora de captar los dólares hoy en el colchón y en cajas de seguridad. Se estima que los argentinos tienen en el exterior unos U$S150.000 millones, mientras que en la Argentina se estima que hay dólares físicos por cerca de U$S50.000 millones. Las estimaciones más optimistas del Gobierno hablan de que al blanqueo entrarán unos U$S4.000 a U$S5.000 millones. Y para reforzar esta idea, ya salieron desde la AFIP a amenazar con que el día después de que finalicen los tres meses de plazo (julio a septiembre) habrá controles y caerá todo el peso de la ley tributaria sobre quienes no aceptaron blanquear su dinero hoy en negro.
¿Y las consecuencias?
Si no aparecen los dólares, todo quedará en nada y el Gobierno habrá perdido meses valiosos para hacer frente a los problemas que hoy tiene la economía. Pero si el plan del Gobierno tiene éxito al atraer una cantidad significativo de dólares, el impacto de los Cedines no será neutro.
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Es que esta nueva medida, heterodoxa e improvisada, fruto de la creatividad del “equipo económico” del Gobierno, tiene consecuencias directas sobre la economía, que van mucho más allá de la muerte declarada de la pesificación.
Con los Cedines, el Gobierno consolidará y ampliará el “desdoblamiento cambiario” con varios tipos de cambio dólar – pesos (oficial, dólar tarjeta o turístico, dólar Cedin y blue) con la idea de “intervenir indirectamente” en la paridad informal, lo que agudizará las distorsiones ya existentes en la economía, advierte el informe de Empiria. Al tiempo que obligará al Gobierno a mayores y nuevas intervenciones y restricciones para tratar de mantener a raya una realidad cada vez más compleja.
En el medio, la sensación de incertidumbre y las tensiones inflacionarias que generan un dólar o $8 o más pesos, seguirán. Y estarán agudizadas porque en la práctica se sumará una tercera moneda, los Cedines, a los pesos y dólares que hoy circulan en la economía.