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El modelo se agotó: las retenciones ya no alcanzan

El crecimiento exponencial de los subsidios del Estado consumió el boom económico de las materias primas. Aquí la prueba irrefutable.

Nunca fue más acertada la metáfora de los subsidios como una gran bola de nieve, que crece, crece, hasta que termina por aplastar a todo con lo que se cruza. Y el “modelo” económico argentino no es la excepción.

El círculo virtuoso apalancado por el boom de los commodities agrícolas (la soja en argentina) ya no alcanza para nada. Los ingresos extraordinarios que vía retenciones a las exportaciones le reportó al Estado el boom de precios agrícolas, sobre todo el de la soja, ya no permiten cubrir la masa de gastos que le reportan al país el pago de subsidios a distintos sectores económicos, ya sea vía tarifas de servicios públicos como el transporte, importación de energía, combustibles y pagos directos a empresas nacionalizadas como Aerolíneas Argentinas. Es más, ya no alcanzan proporcionalmente a pagar ni siguieren los subsidios sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH), Asignaciones Familiares y más planes sociales.

El problema no es nuevo. El punto de inflexión del modelo se dio en 2009. Desde ese año no alcanza el dinero proveniente de las retenciones a las exportaciones para cubrir el gasto total en subsidios, tanto a sectores económicos como  los sociales. Por eso, desde ese año, el modelo empezó a buscar nuevas vías de financiamiento con voracidad.


Como se ven en este estudio de la consultora Abeceb.com, hasta 2009 los ingresos por retenciones a las exportaciones como porcentaje del PBI alcanzaban a cubrir el pago de subsidios del Estado a sectores de la economía (familias y empresas). Los “Derechos de exportación” (así llaman al pago de retenciones a las exportaciones) representaban hasta 2008 el 3,5% del PBI, mientras que los subsidios equivalían al 3% del PBI.

En 2009 la carga se compensó. La decisión de Cristina Fernández de coparticipar a las provincias el 30% de lo recaudado por retenciones a la soja para descomprimir el conflicto con el campo (el no positivo de Julio Cobos a la Resolución 125 sobre retenciones móviles) llevó a que los Derechos de Exportación que cobraba el Estado nacional bajaran al 2,9% del PBI. Un nivel similar al de los subsidios a sectores económicos, que para ese año representaban el 2,8% del PBI. Pero, a partir de ese año, aparecen los subsidios sociales, con la creación en noviembre de 2009 de la Asignación Universal por Hijo.

Desde ese momento, en el 2009, lo recaudado por el Estado vía retenciones a las exportaciones ya no alcanzaba para pagar la “política redistributiva” del gobierno kirchnerista.



Con los años, la bola de nieve se fue haciendo cada vez más grande. Según el estudio de la consultora Abeceb.com, se estima que para fines de este año los ingresos por retenciones a las exportaciones representarán el 2,5% del PBI de la Argentina. Lo mismo que representará el pago de subsidios sociales (2,5%) en el PBI total de la Argentina. Ni hablar con los subsidios a sectores económicos, ya para el cierre del 2013 representarán el 4,4% del PBI.

Juntos, entonces, los subsidios sociales y el dinero a sectores de la economía más que duplicarán la participación que tendrán los ingresos por retenciones a las exportaciones sobre el total de la economía, medida en el PBI (ver gráfico).

¿Y el bache?
El interrogante que surge es cómo se va a cubrir el bache entre lo que ingresa por retenciones a las exportaciones (con tendencia a la baja) y lo que gasta el Estado en subsidios (en aumento). Empezó cubriéndose con la nacionalización de los fondos de las AFJP, que pasaron a manos de la Anses. Luego se le metió mano a las reservas del Banco Central y ahora se emite dinero (con amparo del Banco Central) para cubrir el déficit fiscal generado por los gastos crecientes del Estado. En el medio de todo este proceso, la presión fiscal se disparó. A lo largo de su década de gobierno, el kirchnerismo pudo aumentar la presión tributaria en unos 10 puntos porcentuales del PBI. Hoy la presión fiscal en la Argentina es récord (38% del PBI) y aún siguen faltando recursos suficientes como para cubrir el gasto creciente.

Hoy los subsidios se dan y se gastan sin control alguno. Basta mencionar la falta de información, control y rendición de cuentas sobre el dinero que hoy va a subsidiar el servicio de trenes en Buenos Aires, el transporte de colectivos, Aerolíneas Argentinas, la importación de energía y muchas partidas más.

Y si vamos por izquierda, aparece otro dato clave. El incremento en el peso de los subsidios a sectores económicos no tuvo su correlato en los subsidios sociales, los cuales tras el pico de 2010 (de 2,9% del PBI), mantuvieron una participación relativamente constante en el producto, de alrededor de 2,5%, destaca el estudio de Abeceb.com De esta forma, en 2013 los subsidios a la energía y al transporte casi duplicarían las ayudas sociales.