"Van por los fondos para obra pública"
Para el Presidente de la Cámara Argentina de la Construcción avalar aumentos salariales por encima del 20% implica dejar a Mendoza sin obras.
En medio de unas negociaciones paritarias calientes y con pronóstico reservado, donde los docentes exigen aumentos en torno al 30% para empezar las clases y en salud y administración central el pedido inicial ronda el 50%, desde el sector privado empiezan a marcar la cancha sobre los riesgo implícitos de comprometer dinero “que el Estado provincial no tiene”.
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“Si las paritarias de los estatales superan el 20%, van por los fondos destinados a la obra pública”, advierte Fernando Porreta, presidente de la delegación Mendoza de la Cámara Argentina de la Construcción, en relación a fondos destinados a viviendas, escuelas, edificios, comisarías y caminos durante el 2013.
En diálogo con MDZ, para el dueño de CEOSA las expectativas para el sector “eran buenas por lo que se había colocado en el Presupuesto provincial para obra pública y por el tema viviendas. Creíamos que no iba a haber problema en recuperar la mano de obra perdida durante el 2012”, que alcanza a un total de 1.400 trabajadores formales.
El problema es que ahora desde el sector de la construcción temen que se afecten los fondos asignados a obra pública para financiar los incrementos en las partidas que destina el Estado a pagar salarios. “Estamos muy preocupados porque podemos tener cero obra pública para 2013 si los aumentos en paritarias superan lo acordado en el Presupuesto”, advierte Porreta.
En el Presupuesto 2013, desde el Gobierno de Pérez se fijó un aumento para todo el año en la pauta global destinada a salarios del 22%; mientras que asignó fondos provinciales por unos $1.500 millones para financiar obra pública con recursos propios.
“Cuando se ajusta, lo primero que se ajusta es al sector de la construcción, ya sea por más impuestos como por recortes en las partidas destinadas a obra pública. Está claro, admite el empresario, esto afecta a los trabajadores de nuestro sector”. En otros palabras: se beneficia al empleo público por sobre el sector privado y la construcción.
Imposible
“Una suba salarial del 50% es imposible porque no esta el dinero. En el sector privado es imposible ese aumento y en el Presupuesto 2013 del Estado provincial está visto que tampoco se tiene ese dinero”, admite Fernando Porreta, para quien una suba acorde a la realidad es del 20% al 21%, en relación a lo que ha cerrado la paritaria nacional. “Hay que ser realistas con lo que hay”, advierte el empresario.
“Si el Gobierno se excede de lo que presupuestó (en gastos corrientes), nos va a perjudicar a nosotros. Eso lo tengo claro. Y esto repercute en toda la economía, porque si no construimos nosotros, tenemos que despedir a personal calificado, dejamos de comprar materiales y se afecta a los proveedores. Toda la cadena se va a ver afectada y esto es preocupante en la economía”, afirma Porreta.
Desde la Cámara Argentina de la Construcción, advierten que un recorte en los fondos que Mendoza destina a la obra pública no pueden ser compensados por recursos nacionales. El aporte de la Nación no compensa una caída o eliminación de los fondos para obra pública de Mendoza, ya que siempre el Estado provincial aporta entre el 30% y el 40% de todo lo que se hace con fondos públicos, ya sea como contraparte de proyectos con financiación nacional como los que se financia con recursos de organismos multilaterales de crédito como el BID o Banco Mundial.
Esta situación ya se vivió a lo largo del 2012, donde desde el Estado provincial se recortaron fuertemente las partidas asignadas a obra pública para evitar que el déficit fuera mayor. Aunque esto, claro, tuvo su correlato sobre el empleo (se perdieron 1.400 puestos de trabajo formales en la construcción) y en el nivel de actividad del sector.
¿Y el sector privado?
-A nivel de actividad, lo único que está funcionando en Mendoza es la venta de terrenos. Las obra privada está prácticamente paralizada. Hay construcciones muy pequeñas pero no grandes emprendimientos, que son los que mueven al sector. Eso se ve en la calle.
-¿Y creen que esto se va a revertir en 2013?
Yo lo veo difícil, porque si no tenés en claro qué va a pasar con los aumentos salariales ni con las subas de los materiales, hay una incertidumbre muy grande en el sector privado. Y esto retrae las inversiones. Por eso está frenada la obra privada.
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“Cuando se ajusta, lo primero que se ajusta es al sector de la construcción, ya sea por más impuestos como por recortes en las partidas destinadas a obra pública. Está claro, admite el empresario, esto afecta a los trabajadores de nuestro sector”. En otros palabras: se beneficia al empleo público por sobre el sector privado y la construcción.
Imposible
“Una suba salarial del 50% es imposible porque no esta el dinero. En el sector privado es imposible ese aumento y en el Presupuesto 2013 del Estado provincial está visto que tampoco se tiene ese dinero”, admite Fernando Porreta, para quien una suba acorde a la realidad es del 20% al 21%, en relación a lo que ha cerrado la paritaria nacional. “Hay que ser realistas con lo que hay”, advierte el empresario.
“Si el Gobierno se excede de lo que presupuestó (en gastos corrientes), nos va a perjudicar a nosotros. Eso lo tengo claro. Y esto repercute en toda la economía, porque si no construimos nosotros, tenemos que despedir a personal calificado, dejamos de comprar materiales y se afecta a los proveedores. Toda la cadena se va a ver afectada y esto es preocupante en la economía”, afirma Porreta.
Desde la Cámara Argentina de la Construcción, advierten que un recorte en los fondos que Mendoza destina a la obra pública no pueden ser compensados por recursos nacionales. El aporte de la Nación no compensa una caída o eliminación de los fondos para obra pública de Mendoza, ya que siempre el Estado provincial aporta entre el 30% y el 40% de todo lo que se hace con fondos públicos, ya sea como contraparte de proyectos con financiación nacional como los que se financia con recursos de organismos multilaterales de crédito como el BID o Banco Mundial.
Esta situación ya se vivió a lo largo del 2012, donde desde el Estado provincial se recortaron fuertemente las partidas asignadas a obra pública para evitar que el déficit fuera mayor. Aunque esto, claro, tuvo su correlato sobre el empleo (se perdieron 1.400 puestos de trabajo formales en la construcción) y en el nivel de actividad del sector.
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