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¿Por qué las trabas para importar, en vez de proteger, asfixian a la industria?

De cada U$S10 importados por Argentina, sólo U$S1 son bienes de consumo. Todo el resto son insumos, bienes de capital y combustibles. Aunque se disfrace de proteccionismo, restringir las importaciones de forma generalizada afecta el nivel de actividad industrial y restringe la capacidad de producir e invertir de las empresas. Las claves de una política que tiene más que ver con asegurarse dólares que promover el desarrollo.
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En twitter: @Fede_Manrique

Las trabas a las importaciones llegaron para quedarse. Pero lejos de “proteger y defender a la industria nacional”, no sólo la afectan, sino que lastran la inversión e impiden su desarrollo futuro. Claves para entender una lógica política que tiene mucho más que ver con la necesidad del Gobierno de asegurarse dólares para el pago de la deuda y el financiamiento del gasto público que en fomento a la industria nacional. Aquí sus razones, impacto y consecuencias.

1-Balanza comercial y necesidad de dólares.
Desde el instante mismo en el que un Gobierno, cualquiera sea, necesita de los dólares que el Banco Central atesora como reservas monetarias para financiar gasto público y pagar vencimientos de su deuda, el manejo del comercio exterior y la balanza comercial adquieren un rol de “supervivencia”.

Como no emite dólares, hay sólo tres formas para un Estado como el de Argentina para hacerse de dólares: vía inversiones privadas extranjeras (privados que traigan sus dólares al país para hacer negocios); endeudamiento en el exterior de Estados y empresas por medio del mercado de capitales; y superávit en la balanza comercial.



Desde el default de 2002 y la pesificación asimétrica, primero, y el atraso cambiario y la alta inflación interna con tasas de interés domésticas negativas, después, las dos primeras vías de ingresos de dólares están cerradas para la Argentina. Sólo queda la vía legítima del superávit comercial, que se obtiene cuando un país exporta más de lo que importa. Es remanente son dólares extras que ingresan al país y hacen crecer la economía.

Según datos del Indec, en los primeros siete meses del 2012 el superávit comercial de la Argentina suma U$S8.350 millones, con lo que la meta de superar los U$S11.000 millones a lo largo de todo el 2012 está casi asegurada. Primer prueba superada.

Este resultado representa un aumento del 29% en relación al superávit de U$S6.462 millones de los primeros siete meses de 2011, según datos del Indec.

2-¿Cómo es que Argentina tiene superávit comercial?
Como consecuencia de alta inflación interna y estancamiento en el tipo de cambio (oficial), en el plano interno, y crisis económica en lo externo (EEUU y Europa), hoy hay superávit comercial sencillamente porque las importaciones están trabadas. El mecanismo es simple: se van monitoreando las exportaciones y las importaciones se van goteando para que siempre crezcan menos que las ventas al exterior que hace Argentina. Así es como en los primeros siete meses del año, las exportaciones cayeron 1% en facturación (pasaron de U$S47.371 a U$S47.029 millones) entre 2011 y 2012, mientras que las importaciones bajaron 5% (cayeron de U$S40.909 a U$S38.679 millones).

Esto no es nuevo. Las importaciones de Argentina cayeron 4% en julio de 2012 comparado con igual mes de 2011, 12% en junio, 5% en mayo, 14% en abril, 8% en marzo y 1% en febrero. El último crecimiento en importaciones se dio en enero de 2012, cuando las compras que hace el país crecieron 10% en relación a enero de 2011, siempre según datos del Indec.


3-¿Frenando las importaciones, se protege la industria nacional?

Nunca cuando es generalizado y mucho menos en el caso de la Argentina. Pero para entenderlo, es necesario analizar qué importa la Argentina. Según datos del Indec, en los siete primeros meses del 2012 el 66% de todo lo importado son Bienes de Capital, Bienes Intermedios y Piezas y Accesorios para Bienes de Capital. Esto indica que casi U$S7 de cada U$S10 importados son insumos básicos para producir en el país o bien para ampliar la producción (ver gráfico). No hay que ser muy despierto para saber que si no hay insumos ni maquinarias para producir, es muy difícil que la industria trabaje. Los procesos de sustitución de importaciones nunca son inmediatos, ya que es imposible que en cuestión de meses la industria avance de forma tal que se puedan sustituir al 100% las importaciones.


Pero hay más. El 34% restante de las importaciones (sacando el 66% ya mencionado), se compone en un 16% de combustibles y lubricantes, un 8% de vehículos automotores de pasajeros y el 10% restante de Bienes de Consumo. Una economía no puede funcionar sin combustibles ni vehículos.

En el caso de la Argentina, entonces, sólo el 10% de las importaciones son Bienes de Consumo terminados, que sí pueden de alguna manera afectar la industria nacional ya que no generan trabajo de ningún tipo en el país. Esto indica que se frenan todas las importaciones cuando sólo el 10% son Bienes de Consumo terminados.

4-Impacto sobre la inversión y el desarrollo futuro.
Lo peor de las trabas para importar es que agudizan un problema crónico en la Argentina: la falta de inversión productiva. Sin inversión no se amplía significativamente la capacidad instalada como para hacer más y mejores productos, por lo que la industria, y por ende la economía, tienen un panorama sombrío.

La inversión bruta interna alcanzó en julio los U$S8.345 millones y cayó en términos de volumen físico 1,5% comparada con el mismo mes del año anterior, según estimó el Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres. Es más, la consultora proyectó que la perspectiva para los próximos meses "no es positiva en la medida que se mantengan las restricciones vigentes en la economía que desalientan el proceso inversor".

Por su parte, la consultora Finsoport, a cargo de Jorge Todesca, advierte que la inversión en la Argentina se desplomó hasta niveles comparables con el 2009 (Crisis Subprime), perforando el piso del 21% del PBI. Esto implica una caída de más de cuatro puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior (24,9%) y, de ese modo, determinaría un retorno de ese indicador a los niveles de mediados de 2009. 

5-Daño en el corto plazo: caída en la actividad.
Pero más allá de afectar una posible futura recuperación, las trabas para importar están afectando el ritmo actual de la industria. De acuerdo al Estimador Mensual Industrial (EMI) del Indec, la actividad industrial de los primeros siete meses de 2012 con respecto al mismo período del año anterior presenta bajas del 0,8% en la medición con estacionalidad y del 1,2% en términos desestacionalizados.

Otro indicador del golpe en términos de actividad que sufre la industria se puede apreciar al analizar el índice de utilización de la capacidad instalada. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el débil desempeño que tuvo la industria argentina durante el primer semestre del 2012 se tradujo en una fuerte caída en la Utilización de la Capacidad Instalada, indicador que considera cuál es la producción efectivamente realizada y la compara con la capacidad máxima de producción del sector en función de los equipos, maquinarias y personal que tiene (Ver gráfico).


Como se ve, la caída es tan grande que al primer semestre de 2012 la industria trabaja al 72% de su capacidad, un nivel muy por debajo de los años anteriores y en sintonía con el 69,7% del 2009, cuando estalló la crisis Subprime en EEUU.

Por sectores, según el trabajo del Iaraf en base a estadísticas del Indec, estos son los más afectados: