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De la montaña a la meseta: opciones para salir del estancamiento económico

La economía no creció en junio y acumula una suba interanual de apenas 2,5 por ciento en el semestre. Cuáles son las causas del enfriamiento y qué medidas hay que tomar para recuperar la senda del crecimiento.

Los informes sobre la situación actual de la economía argentina se debaten entre dos extremos. Por un lado, se diagnostica una “estanflación”, es decir dejar de crecer conviviendo con inflación y, por el otro, se sostiene que, gracias al aumento del precio de la soja, el comportamiento de la economía argentina será mejor de lo esperado aunque menor que el año 2011. Lo que tienen en común ambos diagnósticos es la crítica a la política económica instrumentada por el gobierno nacional (se argumenta que hay tarifas con subsidios regresivos, aumentos excesivos de gasto público, impericia en el control de la recaudación impositiva, cepo cambiario, etc.) de lo cual se deduce cuál sería la política económica propuesta, es decir liberalización del mercado cambiario, eliminación de subsidios, reducción del gasto público y aumento de los ingresos tributarios.

El conjunto de estas medidas tiene su coherencia y es previsible que sus efectos sean reducir la demanda global como consecuencia de la reducción de poder de compra, en primer lugar de los asalariados y de los sectores medios profesionales que perciben ingresos fijos. La menor disponibilidad de dinero en poder del público reduce la presión sobre la demanda de dólares (tanto para importaciones como para motivo ahorro). En consecuencia, el tipo de cambio se estabiliza y una parte importante de las expectativas inflacionarias se eliminan. Pero ¿se alcanza la estabilidad de precios? Depende, si continúa aumentando el precio externo de los commodities (soja en particular) y no hay instrumentos para evitar que se trasladen sobre el funcionamiento interno de la economía, la inflación continuará y también lo hará la puja por mantener el salario de los trabajadores. Es sencillamente lo que popularmente se denomina “enfriar la economía” y dejar de crecer. De este modo, se transforma en una profecía autocumplida.

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