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La discusión por Ganancias y un remedio que es peor que la enfermedad
Subir el mínimo no imponible anual antes de las paritarias, como otras veces reclama Moyano, y no después, como ha sido de práctica en los últimos años, no necesariamente ordenaría la discusión obrero-patronal. Y nadie puede asegurar si el porcentaje así determinado por el Ejecutivo actuaría como una referencia, un techo o un piso a las negociaciones salariales.
El impuesto a las Ganancias, en su texto, es progresivo, pero en su aplicación no. Eliminar el impuesto sobre los sueldos, como sugiere a veces en su discurso Hugo Moyano, ahondaría las desigualdades. Subir el mínimo no imponible anual antes de las paritarias, como otras veces reclama Moyano, y no después, como ha sido de práctica en los últimos años, no necesariamente ordenaría la discusión obrero-patronal. Y nadie puede asegurar si el porcentaje así determinado por el Ejecutivo actuaría como una referencia, un techo o un piso a las negociaciones salariales. Estas son algunas de las conclusiones, o simplemente reflexiones, que surgen después de intercambiar opiniones e interrogantes con expertos en temas impositivos movilizados por las expresiones del líder camionero, aunque no para marchar junto a él a Plaza de Mayo.
Lo más progresivo que tiene el impuesto a las Ganancias sobre el trabajo personal es su escala. Establece un nivel de ingresos (el mínimo no imponible) por debajo del cual no se paga el impuesto. Para los ingresos superiores, fija una escala de alícuotas (o tasas de impuesto) que empieza en el 9 por ciento y llega al 35 por ciento, que aumenta con el nivel de las remuneraciones.
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