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A la fuerza, las provincias pondrán $6 de cada $10 del dinero para el plan de viviendas de la Nación

No lo manejarán pero serán su principal aportante. El Programa que lanzó la Nación y promete construir 100.000 viviendas para 400.000 argentinos será pagado en su mayoría por las provincias. Es que el superávit de la Anses, como fuente de financiamiento, se logra a partir de un esquema de reparto vigente desde la década del ’90 que toma recursos de la coparticipación federal de impuestos. Es plata que no reciben las provincias.
Cristina Fernández durante el lanzamiento del plan de viviendas.
Cristina Fernández durante el lanzamiento del plan de viviendas.

La discrecionalidad a favor de la Nación en detrimento de las provincias vuelve a hacerse evidente con el recientemente lanzado plan de viviendas que promete financiamiento para “100.000 casas que beneficiarán a 400.000 argentinos”. Es que si bien todo el control, manejo y asignación de recursos (y el rédito político) lo tendrá la Nación, las que pondrán el dinero para financiar el plan serán las provincias, según se desprende de un estudio del Instituto Argentina de Análisis Fiscal (Iaraf).

Y en este contexto, Mendoza aportará con unos $478 millones por año para un plan de viviendas que no manejará.

Un poco de historia
El plan de viviendas que lanzó recientemente el Gobierno Nacional tiene como fuente de financiamiento el “superávit” que hoy tiene la Anses, ya que el dinero para las obras surgirá del dinero que recauda el organismo para el pago de las jubilaciones futuras.

Cuando se analizan las cuentas de la Seguridad Social en Argentina, es necesario volver sobre un aspecto clave del funcionamiento actual del sistema, que es su financiamiento. En el país, la alternativa utilizada en las dos últimas décadas para evitar el desfinanciamiento de la Seguridad Social, es decir asegurarse que los ingresos sean superiores a los gastos y prestaciones del sistema, fue la de emplear fondos tributarios como complemento de los ingresos propios del sistema, que son aquéllos provenientes del mercado laboral formal: las contribuciones patronales y los aportes personales (en el periodo en que existían las AFJPs éstos no ingresaban a ANSES).

Por ejemplo, en 2011, ANSES hubiera debido hacer frente a sus gastos operativos, de
jubilaciones y otras transferencias (como las asignaciones familiares y la asignación universal por hijo, entre las más relevantes) que llegaron a los $180.600 millones, solamente con los ingresos por aportes y contribuciones ($109.200 millones) y las rentas de la propiedad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad ($11.200 millones), habría mostrado un déficit de $60.200 millones. Sin embargo, el financiamiento tributario alcanzó un valor de $82.900 millones y le permitió finalmente mostrar el superávit de $22.700 millones señalado anteriormente. Esto implica que el Tesoro, de lo que recauda por impuestos, le presta a la Anses para que cumpla con sus obligaciones.

Axel Kicillof, vice ministro de economía.

Ahora bien, de dónde surge el financiamiento tributario del Tesoro hacia la Anses. Y esta pregunta esconde otra: ¿quién resigna los fondos? Aquí es donde entra las provincias, según advierte el estudio del Iaraf.

Actualmente, la masa de fondos tributarios o de rentas generales que financia las
actividades de ANSES se compone de un 15% de la masa tributaria coparticipable, conocida como precoparticipación, a la que se suman porciones de impuestos coparticipables como IVA, Ganancias, Bienes Personales, Combustibles, y también no coparticipables, caso del Monotributo y Adicional sobre cigarrillos. En conjunto, representan casi $40 de cada $100 de ingresos totales del organismo.

Estos fondos, por definición, dejan de ingresar a las arcas del Tesoro nacional y son
resignados también por las jurisdicciones subnacionales (las provincias), por cuanto salen del circuito de la masa coparticipable. Estos fondos forman parte de los ingresos de la Seguridad Social desde principios de la década del ´90, precisamente ante lo exiguo del financiamiento propiamente dicho y ante la privatización de parte del sistema jubilatorio que se realizara oportunamente.

La re‐estatización del mismo a partir de 2009 planteó un debate sobre la justificación de mantener el esquema de financiamiento tributario de ANSES, que aún no ha sido resuelto, y se encuentra en el centro de la discusión de las relaciones fiscales entre la nación y los niveles inferiores de gobierno.



Resulta evidente entonces que el superávit mostrado por la ANSES, que para el presente año se estima en alrededor de $25.000 millones, descansa en su financiamiento tributario, aportado por provincias y el Tesoro nacional.

Cualquier política que haga uso de parte de estos excedentes encuentra entonces
financiamiento a través de la participación del Tesoro nacional y de las jurisdicciones
provinciales en los recursos tributarios destinados a ANSES, que en definitiva, como se vio, puede ser vista también como la participación que se le puede adjudicar a cada uno de ellos en la generación del excedente de recursos con que cuenta el organismo.

Así, de acuerdo a lo anunciado en el marco del "Programa Crédito Argentino para la Vivienda Única Familiar (PRO.CRE.AR)", el mismo podría requerir un financiamiento de
aproximadamente $20.000 millones anuales (100.000 créditos de $200.000 en promedio). El programa sería financiado por ANSES, y el mismo aparece como financiable, según el excedente que tendría el organismo este año. En concreto, las provincias aportarían $11.800 millones y el Tesoro Nacional aportaría $8.200, en ambos casos a través de las resignaciones de recursos tributarios a favor del Sistema de Seguridad Social.

En este contexto y teniendo en cuenta la participación de Mendoza, con su aporte de impuestos no recibidos por coparticipación, la provincia entregará $478 millones para el Plan de Viviendas que diseñó y administrará la Nación (ver gráfico).