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Ya no se mide inflación y el daño para Mendoza es irreparable

Cuando la DEIE volvió a medir precios e inflación en mayo de 2011, luego de que desde 2007 se dejara de hacer por presiones del Gobierno Nacional, se contrató una auditoria de la UNCuyo. Como venía midiendo precios, esto se dejó de lado y ahora los nos quedamos sin ninguna medición.
Un daño irreparable para Mendoza. Foto: tv
Un daño irreparable para Mendoza. Foto: tv

En twitter: @Fede_Manrique

La cronología de los hecho es el fiel reflejo de las ideas y vueltas, contradicciones, el daño irreparable y el riesgo en el que cae Mendoza a partir de lo sucedido desde 2007 a esta parte en materia de estadísticas. La gota que colmó el vaso fue la sorpresiva e decisión del Gobierno provincial de dejar de medir precios desde la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), decisión que deja a los mendocinos sin datos creíbles y librados sólo a las expectativas inflacionarias a la hora de sentarse a negociar salarios, contratos y precios.

La primera ruptura la dio Celso Jaque, cuando a poco de asumir como gobernador decidió separar del cargo a Patricia Giménez al frente de la DEIE y poner en su lugar a María Inés Crisafulli. El enroque de funcionarios, normal en cualquier cambio de gobierno, no fue neutro. Con Crisafulli al frente, la DEIE dejó de medir inflación y se alineo por completo al Indec. Un Indec que a esa altura ya había sido intervenido por Guillermo Moreno.



Al poco tiempo de esto, desde el Centro de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo, por entonces dirigido por el economista Alejandro Trapé, se armó un equipo técnico y se empezó a medir precios e inflación en base a un índice de precios de “supermercado”. No cubría los mismos rubros, pero al menos Mendoza tenía datos propios y creíbles sobre inflación.

Las críticas, denuncias y reclamos contra el Indec siguieron y se hicieron más fuertes a medida que era más evidente la distorsión y manipulación de las estadísticas. En Mendoza pasó el tiempo hasta que en mayo de 2011, el mismo gobierno de Celso Jaque, esta vez con Raul Mercau al frente del Ministerio de la Producción (hoy de Agroindustria) decidió desmarcarse del Gobierno nacional, y de las críticas por la intervención en el Indec, con un nuevo y propio Índice de Precios al Consumidor (IPC). La misma María Inés Crisafulli fue la encargada de ponerle en marcha. Y así fue.

Para darle mayor credibilidad a su nuevo índice de precios, el Gobierno contrató y pagó una auditoria a la Universidad Nacional de Cuyo, la misma que venía midiendo precios de forma independiente, para que analice y controle el nuevo IPC de la DEIE. Y como la UNCuyo no podría ser al mismo tiempo auditor y crítico de las estadísticas provinciales, se decidió dejar de medir precios desde la universidad en mayo de 2011.

Alejandro Trapé, economista de la UNCuyo.
 “Desde el Centro de Investigaciones Económicas (de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo) medimos precios hasta mayo de 2011. Lo hicimos luego de que las auditorias de la universidad empezaron a comprobar que la DEIE estaba midiendo bien precios y el equipo se disolvió”, explica Alejandro Trapé, economista y ex director del Centro y el equipo de midió precios entre 2007 y mayo de 2011.

“En su momento, para nosotros fue una muy buena idea que el Gobierno de Mendoza decidiera despegarse del Indec, pero ahora es muy malo. Lo malo de dejar de medir precios es que se descontinuaron todas las mediciones y Mendoza no va a tener referencia alguna ni datos propios sobre inflación”, admite Trapé, antes de señalar que la decisión los tomó por sorpresa.

“Lo deberían haber tenido pensado, pero nunca se dijo nada”, admite el economista, antes de señalar que “esto es muy frustrante para nosotros y para el grupo que hizo la auditoría de la UNCuyo. Se trabajó mucho y ahora todo quedó en nada”.

En cuanto al argumento oficial de que la DEIE dejará de medir precios por pedido del FMI, que supuestamente recomendó unificar la metodología con la Nación para evitar un  “caos metodológico”, Trapé opinó que es falaz ese argumento porque no hay objeciones metodológicas ni riesgos en la posibilidad de que Mendoza mida inflación con independencia del Indec.

También es poco creíble que el FMI, que vino y avaló la metología de medición aplicada por la DEIE para medir precios, ahora prefiera unificar criterios con el Indec, cuando a nivel internacional el propio organismo descree de los datos estadísticos y no los toma en cuenta.

En los hechos, el Gobierno de Mendoza vuelve a dar señalas de alineamiento con la Nación en momentos en los que el índice de precios de Mendoza empezaba a marcar una aceleración que más que duplicaba la inflación registrada por el Indec. Basta recordar que en marzo, la DEIE blanqueó una inflación real del 2,5% en relación a febrero mientras que para el Indec los precios habían subido sólo un 0,9%.

El riesgo de este retroceso institucional de Mendoza, es que sin datos sobre inflación creíbles, todo queda supeditado a las expectativas inflacionarias de la población. A lo que asalariados y empresas creen que va a pasar, lo que puede generar una aceleración mayor de los precios.