Ya no se mide inflación y el daño para Mendoza es irreparable
En twitter: @Fede_Manrique
La cronología de los hecho es el fiel reflejo de las ideas y vueltas, contradicciones, el daño irreparable y el riesgo en el que cae Mendoza a partir de lo sucedido desde 2007 a esta parte en materia de estadísticas. La gota que colmó el vaso fue la sorpresiva e decisión del Gobierno provincial de dejar de medir precios desde la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), decisión que deja a los mendocinos sin datos creíbles y librados sólo a las expectativas inflacionarias a la hora de sentarse a negociar salarios, contratos y precios.
Las críticas, denuncias y reclamos contra el Indec siguieron y se hicieron más fuertes a medida que era más evidente la distorsión y manipulación de las estadísticas. En Mendoza pasó el tiempo hasta que en mayo de 2011, el mismo gobierno de Celso Jaque, esta vez con Raul Mercau al frente del Ministerio de la Producción (hoy de Agroindustria) decidió desmarcarse del Gobierno nacional, y de las críticas por la intervención en el Indec, con un nuevo y propio Índice de Precios al Consumidor (IPC). La misma María Inés Crisafulli fue la encargada de ponerle en marcha. Y así fue.
Para darle mayor credibilidad a su nuevo índice de precios, el Gobierno contrató y pagó una auditoria a la Universidad Nacional de Cuyo, la misma que venía midiendo precios de forma independiente, para que analice y controle el nuevo IPC de la DEIE. Y como la UNCuyo no podría ser al mismo tiempo auditor y crítico de las estadísticas provinciales, se decidió dejar de medir precios desde la universidad en mayo de 2011.
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Alejandro Trapé, economista de la UNCuyo.
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“En su momento, para nosotros fue una muy buena idea que el Gobierno de Mendoza decidiera despegarse del Indec, pero ahora es muy malo. Lo malo de dejar de medir precios es que se descontinuaron todas las mediciones y Mendoza no va a tener referencia alguna ni datos propios sobre inflación”, admite Trapé, antes de señalar que la decisión los tomó por sorpresa.
“Lo deberían haber tenido pensado, pero nunca se dijo nada”, admite el economista, antes de señalar que “esto es muy frustrante para nosotros y para el grupo que hizo la auditoría de la UNCuyo. Se trabajó mucho y ahora todo quedó en nada”.
En cuanto al argumento oficial de que la DEIE dejará de medir precios por pedido del FMI, que supuestamente recomendó unificar la metodología con la Nación para evitar un “caos metodológico”, Trapé opinó que es falaz ese argumento porque no hay objeciones metodológicas ni riesgos en la posibilidad de que Mendoza mida inflación con independencia del Indec.
También es poco creíble que el FMI, que vino y avaló la metología de medición aplicada por la DEIE para medir precios, ahora prefiera unificar criterios con el Indec, cuando a nivel internacional el propio organismo descree de los datos estadísticos y no los toma en cuenta.
En los hechos, el Gobierno de Mendoza vuelve a dar señalas de alineamiento con la Nación en momentos en los que el índice de precios de Mendoza empezaba a marcar una aceleración que más que duplicaba la inflación registrada por el Indec. Basta recordar que en marzo, la DEIE blanqueó una inflación real del 2,5% en relación a febrero mientras que para el Indec los precios habían subido sólo un 0,9%.
El riesgo de este retroceso institucional de Mendoza, es que sin datos sobre inflación creíbles, todo queda supeditado a las expectativas inflacionarias de la población. A lo que asalariados y empresas creen que va a pasar, lo que puede generar una aceleración mayor de los precios.

