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España, la peor de todas

Según últimos datos del Banco Central, en 2009 las compañías ibéricas invirtieron algo menos de un tercio de lo que ganaron, mientras que en 2010 esa proporción bajó hasta sólo una cuarta parte. A la cabeza de ese proceso estuvo Repsol, en el sector petrolero, que dejó de invertir en el país para focalizarse en otras áreas de producción más rentable.
Foto: Fotomontaje
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La crisis internacional provocó que las empresas de capital español en Argentina registren un grado de reinversión de utilidades mucho menor que el promedio de las firmas europeas y estadounidenses. Según últimos datos del Banco Central, en 2009 las compañías ibéricas invirtieron algo menos de un tercio de lo que ganaron, mientras que en 2010 esa proporción bajó hasta sólo una cuarta parte. A la cabeza de ese proceso estuvo Repsol, en el sector petrolero, que dejó de invertir en el país para focalizarse en otras áreas de producción más rentable. Por tratarse de un recurso estratégico, no renovable, cuya desatención pone en juego el proceso de crecimiento económico, el Gobierno expropió casi la totalidad del capital de Repsol en YPF. En general, las empresas extranjeras con sede en los países desarrollados utilizan las ganancias generadas en la región para compensar los negocios menos atractivos que llevan a cabo en el Hemisferio Norte, informa hoy el diario Página/12

Las multinacionales de capital español pasaron de tener una participación del 6 por ciento en el stock total de inversión extranjera directa cuando arrancó la década del ’90 a ser las principales inversoras del país, con el 26,3 por ciento en 2010. Debajo están las firmas de capitales de Estados Unidos (16,8 por ciento), Holanda (8,3), Chile (6,2) y Brasil (6,1 por ciento). El fuerte incremento de los flujos de capital de origen español se verificó en forma extendida hacia toda la región, aunque Argentina fue el destino predilecto. No fue precisamente el lazo cultural que une a ambas naciones lo que explica ese fenómeno.

Las privatizaciones a principios de los ’90 impulsaron el boom de las inversiones españolas. Ejemplo de ello fue la venta de Aerolíneas Argentinas a Iberia, en 1990, después transferida al Grupo Marsans. En 1990 también Telefónica de España adquirió la estatal Entel por 114 millones de dólares al contado, 2720 millones de dólares en títulos de deuda cuyo precio de mercado era 20 por ciento inferior al valor nominal y documentos a favor de Entel por 202 millones de dólares a pagar de manera semestral y con tres años de gracia. Automáticamente, las tarifas se elevaron más de un 700 por ciento, y luego un 124,4 por ciento hasta 2001. En 1992, se privatizó Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (Segba) y la mitad del área de distribución quedó a cargo de Edenor, donde ingresó la española Endesa, que también adquirió participación en otras firmas del sector. También ese año la compañía Iberdola compró la central Térmica Güemes y Gas del Litoral. Además, Aguas de Barcelona ingresó en la ex estatal Obras Sanitarias, y el grupo Gas Natural en la distribución de gas en la zona norte de Buenos Aires.

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