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Que todo marche depende de que el dólar siempre pague menos que un plazo fijo

Aunque mediaron fuertes controles y trabas para la adquisición de dólares y la obligación para las empresas de liquidar sus utilidades en el país, lo cierto es que el dólar se mantuvo y se mantiene estable, los bancos están recuperando depósitos y las tasas empezaron a bajar.
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Tras las turbulencias financieras generadas antes, durantes y los días posteriores a las elecciones presidenciales de octubre, momentos en los que se aceleró la fuga de capitales, los bancos entraron en pánico por la salida de depósitos y las tasas subieron por las nubes, la calma parece haber regresado a los bancos. Y es en este delicado equilibrio alcanzado, que el Gobierno nacional ahora pretende modificar la carta orgánica del Banco Central.

¿Pero qué pasó? ¿Cómo se logró otra vez la calma? Aunque en este tiempo mediaron fuertes controles y trabas para la adquisición de dólares por parte de particulares y la obligación para las empresas (aseguradoras y petroleras) de liquidar sus utilidades en el país y al resto de las compañías a no transferir ganancias a sus casas matrices, lo cierto es que el dólar se mantuvo y se mantiene estable, los bancos están recuperando depósitos y las tasas empezaron a bajar. Eso sí, las reservas del Banco Central no se recuperaron, pero esto tiene que ver más con el uso que el Ejecutivo le da para pagar vencimiento de deuda pública y a un achicamiento en el saldo de la balanza comercial, que a una fuga acelerada de divisas.



El secreto del éxito en el mercado doméstico está dado en que el dólar sigue pagando menos que un plazo fijo y mientras esto suceda, en la realidad o en las expectativas a futuro de las familias y empresas, la estabilidad del sistema financiero, y su consecuencia sobre la economía real, están en cierto punto resguardadas.

Indicadores
Los principales indicadores están calmos y, en algunos casos, volviendo a lo que se vivía a principios de 2011. Los depósitos a plazo fijo del sistema financiero nacional se ubican al 24 de febrero de 2012 en los $231.312 millones, esto es un 52% más que los $151.943 millones registrados a inicios de enero de 2011 y un crecimiento de más del doble de la tasa real de inflación que estiman consultoras y las direcciones de estadísticas de provincias que se muestran independientes del Indec, como Santa Fe, San Luis y hasta Mendoza.

En paralelo, la tasas de interés promedio anual que pagan los plazos fijos en pesos a no mas de 30 días (la más requerida por los inversores minoristas) se ubicaban al 3 de marzo en el 12,71%, una baja en relación al 16,5% que alcanzaron en noviembre de 2011 pero todavía un poco más altas que el 9,43% de enero de 2011, según datos del Banco Central.



Estos datos marcan que los bancos están recuperando fondos y que ya no les hace falta subir tanto las tasas para captar depósitos, lo que beneficia directamente a aquellos que quieren obtener un crédito para inversión o consumo porque a ellos también les bajó el costo del dinero. Y esto es posible, sólo gracias a que el dólar está relativamente planchado y la perspectiva de una devaluación se han disipado.

Entre enero de 2011 y el 2 de marzo de 2011 (último dato disponible), el dólar pasó de $3,97 a $4,34, según datos del Banco Central. Esto marca una devaluación del peso del 9,31% acumulada en poco más de 13 meses. Bajo este esquema, está claro que el que compró y ahorró en dólares (dentro o fuera de los bancos) ganó menos que el que dejó y apostó por guardar sus pesos en plazo fijo. Y es esta señal, que sistemáticamente viene dando el Gobierno, la que mantiene el delicado equilibrio y desactivando, más allá de los controles y restricciones para comprar dólares, la fuga de capitales.

Pero esta situación sólo ha ayudado a contener la situación, ya que no le ha servido al Banco Central para recuperar reservas, por eso sobrevino la idea de modificar una vez más la carta orgánica del Banco Central.



Al 24 de febrero de 2012, el Banco Central tiene reservas por U$S46.897 millones, un poco más que el piso de U$S44.703 millones al que se llegó en diciembre de 2011 pero todavía muy por debajo de los U$S52.179 millones de enero de 2011.

Como el Gobierno necesita de las reservas para poder pagar los vencimientos de deuda y financiar al Estado, es que surgió la idea de modificar la carta orgánica para eliminar, entre otros puntos, la restricción de sólo podes disponer de las “reservas de libre disponibilidad”, que son las que surgen de la diferencia entre el dinero circulante en la calle y los dólares que atesora el Banco Central. Como en el Central habías más dinero, este se fue usando hasta que se agotó y ahora se borrará este límite para dejarlo a discreción de Mercedes Marcó del Pont, como titular del BCRA.

Por Federico Manrique
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