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Hidrocarburos: el millón de m3 perdidos de producción y el plan para recuperarlos

Sólo en la última década, la producción de petróleo de Mendoza cayó de 5,57 a 4,55 millones de metros cúbicos. Cambiar la historia dependerá de la voluntad inversora de la familia Eskenazi, al frente de YPF, y de los empresarios Daniel Vila, José Luis Manzano y Omar Álvarez.
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La fuerte caída en la producción de hidrocarburos de Mendoza, maquillada en los últimos años por la devaluación primero y el incremento en el valor al que la Nación liquida el gas y el petróleo extraído a nivel país, empieza a ser un problema grave en momentos en los que la caja ya no alcanza y el Estado empieza a tener problema para cerrar sus cuentas y hacer frente a la escasez de combustibles en el mercado interno.

Sólo en la última década, la producción de petróleo de Mendoza cayó en poco más de un millón de metros cúbicos (m3). Con sólo once meses relevados, entre enero y noviembre de 2011 del subsuelo provincial se extrajeron 4,55 millones de m3 de petróleo, lo que marca una caída de más de un millón de m3 si se tiene en cuenta que en igual período (once meses) la producción de petróleo alcanzaba los 5,57 millones de m3 en el 2000. En porcentaje, la caída acumulada en once años es del 18,25%.

Aunque tradicionalmente fue una producción marginal, con el gas en Mendoza la situación es similar, aunque el proceso de deterioro se produjo mucho más cerca en el tiempo. Si bien en los once primeros meses de 2000 la producción gasífera de Mendoza era de 87.954 m3, a igual período de 2005 la extracción había subido a 1,14 millones de m3 para luego desplomarse entre enero y noviembre de 2011 a 879.340 m3. Esto marca una caída del 21,7% entre 2005 y 2011 en producción de gas en Mendoza, según datos del Ministerio de Hacienda.

Aunque el sector privado sintió el golpe, con menos trabajo, nivel de actividad e inversiones, estos magros datos de producción hidrocarburífera en Mendoza para el Estado fueron maquillados por la devaluación y la suba del precio al que se liquida el gas y el petróleo extraído. Es que mientras se extraía menos, las empresas y el Estado cobraban más porque el precio de venta en pesos subía.

Según datos oficiales del Ministerio de Hacienda de Mendoza, el cobro de regalías petroleras por parte del Estado pasó de $106,22 millones en los once primeros meses de 2000 a $812,35 millones en igual período de 2011. Esto es una suba en la recaudación del 664%.

Maquillaje
Obviamente la caída en la producción ha venido siendo maquillada por la devaluación primero y los ajustes en el precio de los hidrocarburos en el mercado interno; pero en momentos en los que el horizonte futuro de reservas de hidrocarburos se ha acortado peligrosamente por falta de inversiones en exploración, el nivel de actividad y la creación de empleo tiende a enfriarse y el Estado (tanto los provinciales como el nacional) empieza a estar jaqueado por la falta de recursos y la escasez de combustibles, la bomba amenaza con estallar.

En este contexto, el jueves promete ser un día clave luego de que la agenda mediática ha venido siendo recalentada por enfrentamientos y críticas (siempre por los medios) entre funcionarios de Gobierno nacional y los directivos de la mayor petrolera del país: YPF.

Este jueves volverán a reunirse los gobernadores de las provincias que integran la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi). “Dejaremos establecidas cuáles son las condiciones de previsibilidad hacia las operaciones y vamos a ejercer plenamente el poder de la ley en cuanto a decisiones en la explotación del petróleo y el gas”, adelantó a medios nacionales el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, quien preside la organización.

La Ofephi dio a conocer hace dos semanas un documento en el que señaló que las provincias petroleras “se han visto fuertemente afectadas por la caída manifiesta de producción e inversión insuficiente de las empresas del sector”.

Mendoza es parte de la Ofephi y, según fuentes del Gobierno provincial, llegará el jueves a la reunión con la idea de armar un frente común con las provincias que estará alineado con la estrategia esgrimida en los últimos días por parte de la Nación de presionar más a las empresas para que inviertan.

El elemento de presión, adelantan, será la amenaza de estatización y quita de concesiones, con la idea de apurar a los privados para que aceleren e incrementen sus inversiones en exploración y explotación en hidrocarburos.

El futuro es Chachahuén
En la agenda de prioridades, desde el gobierno de Paco Pérez, los mismos funcionarios que vienen de la gestión Jaque se han propuesto salir a negociar con YPF para que acelere sus inversiones y ponga en producción lo antes posible Chachahuén, el yacimiento que han bautizado como la “esperanza hidrocarburífera de Mendoza”.



Chachahuén es un área clave para Mendoza. Allí hay reservas por 40 millones de barriles, lo que implicaría para la provincia ingresos totales por regalías de U$S600 millones durante los próximos 25 años. Se estima, según fuentes del gobierno provincial, que si Chachahuén se pone en marcha, la provicia podría recuperar gran parte del millón de m3 de producción anual de petróleo que se ha perdido en los últimos diez años.

El área de Chachahuén fue adjudicada por el gobierno de Jaque  a la empresa Ketsal-Kilwer UTE Mendoza de los empresarios Vila Manzano en 2008, en el marco de la segunda ronda exploratoria que lanzó el gobierno provincial. La empresa obtuvo el permiso para iniciar su plan de obras en febrero de 2010, y también durante ese período se alió con YPF y Energía Mendocina, designando a YPF como operador.

Hoy, Chachahúen pertenece a una UTE conformada por YPF en un 70% (operador), la firma Ketsal-Kilwer, perteneciente a Daniel Vila y José Luis Manzano (UTE 20%) y Energía Mendocina (10%),de Omar Álvarez. De estos tres grupos empresarios depende en consecuencia el futuro inmediato de la actividad petrolera de Mendoza.

Por Federico Manrique

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En twitter: Fede_Manrique